10 September 2026

El 10 de setiembre Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre 

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1

 

El 10 de setiembre Lectura Bíblica Diaria:
Lukus 12 En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas. Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir. Le dijo uno de la multitud: Maestro, dí a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá. Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo? ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.

Salmo 23: Salmo de David.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.


Proverbios 17:
Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones. El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,
Y con los hermanos compartirá la herencia. El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones. El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua detractora. El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo. Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres. No conviene al necio la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad. El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo. La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio. El rebelde no busca sino el mal, Y mensajero cruel será enviado contra él. Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros, Que con un fatuo en su necedad. El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se enrede. El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová. ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento? En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. El hombre falto de entendimiento presta fianzas,
Y sale por fiador en presencia de su amigo. El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. El perverso de corazón nunca hallará el bien, Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal. El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;
Y el padre del necio no se alegrará. El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos. El impío toma soborno del seno Para pervertir las sendas de la justicia. En el rostro del entendido aparece la sabiduría; Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. El hijo necio es pesadumbre de su padre, Y amargura a la que lo dio a luz. Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir a los nobles que hacen lo recto. El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.

 
El Libro de II Timoteo Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:


LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A
TIMOTEO


CAPÍTULO 1
(66 d.C.)
INTRODUCCIÓN


PABLO, Apóstol de Jesucristo por la Voluntad de Dios (la Oficina del Apóstol lleva consigo el liderazgo de la Iglesia, y lleva un Mensaje especial dado al Apóstol, lo cual en el caso de Pablo era la Gracia), según la Promesa de la Vida que es en Cristo Jesús (la Vida, y más en particular la Vida Eterna se encuentra sólo en Cristo Jesús, y viene por medio de la Cruz),
2 A Timoteo, amado hijo: Gracia, Misericordia, y Paz, de Dios el Padre y de Jesucristo nuestro Señor (todo hecho posible por la Cruz).
TIMOTEO
3 Doy gracias a Dios, Al Cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia (en efecto, dice que él procuraba agradar a Dios aun cuando perseguía la Iglesia por ignorancia), de que sin cesar tengo memoria de ti en mis oraciones noche y día (en esto vemos la profundidad de la vida de oración de este hombre);
4 Deseando verte (Pablo estaba en la prisión en Roma cuando escribió esta Epístola, su última), acordándome de tus lágrimas (era posible que Timoteo estaba presente cuando Pablo fue detenido la segunda vez, y transportado a Roma para su encarcelamiento final), para ser lleno de gozo (al darse cuenta que sólo tenía poco tiempo, él quería ver a Timoteo);
5 Trayendo a la memoria la Fe no fingida que hay en ti (él se acuerda cuando conoció por primera vez a Timoteo e invitó al joven a unirse a su equipo Evangelístico [Hch. 16:1-3]), la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también (expresa aquí una herencia extraordinaria).
EL MANDATO
6 Por lo cual te aconsejo que despiertes el Don de Dios (la totalidad del Llamado de Dios en la vida de Timoteo), que está en ti por la imposición de mis manos. (No significa que Pablo otorgaba este Don al joven Timoteo, sino que verificaba lo que sabía que ya estaba allí.)
7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor (se refiere a una disposición de la mente; el Apóstol le está diciendo al joven Evangelista que no debe temer); sino el de poder (pudiera ser dicho, "el espíritu de poder," porque tal viene del Espíritu Santo), y de amor (de nuevo, dado por el Espíritu Santo), y de templanza (un "espíritu de dominio propio," todo hecho posible por el Espíritu Santo, Quien exige que siempre guardemos nuestra Fe en la Cruz [Rom. 8:1-2, 11, 13]).
8 Por tanto no te avergüences del Testimonio de nuestro Señor (los Cristianos, en vez de estar avergonzados de su "profesión de Fe," deben ante el mundo demostrar intrépidamente que sus Esperanzas y sus Promesas son su Tesoro más precioso), ni de mí, preso Suyo (aunque Pablo estaba preso en una celda Romana, de ninguna manera, él se consideraba un preso de Nerón, sino más bien del Señor): antes sé participante de los padecimientos en compañía con las aflicciones del Evangelio según el Poder de Dios (en efecto, quiere decir esperar su turno en sufrir, lo que siempre será acompañado por el Poder de Dios, lo cual nos da la Gracia para soportar la prueba);
9 Quien nos salvó (por lo que Él hizo en la Cruz), y nos llamó con Vocación Santa (nosotros no Lo llamamos sino que Él nos Llamó), no conforme a nuestras obras (la Salvación es por Gracia por medio de la Fe, no por obras [Ef. 2:8-9]), mas según el Designio Suyo y Gracia (se refiere al motivo y al medio), la cual nos es dada en Cristo Jesús (por lo que Él hizo en la Cruz) antes de los tiempos de los siglos (la Cruz de Cristo es la primera Doctrina Bíblica, en efecto, "predeterminada antes de la fundación del mundo" [I Ped. 1:18-20]; por consiguiente, toda Doctrina Verdadera está edificada sobre el Fundamento de la Cruz, de otro modo no es verdadera),
10 Mas ahora es manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo (todo está liado en Jesús y lo que Él hizo en la Cruz), El Cual quitó la muerte (la paga del pecado es muerte [Rom. 6:23], por eso cuando Jesús expió todo el pecado en la Cruz, esto quitó el medio de la muerte, es decir, la "muerte espiritual"), y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio (el Evangelio es la Cruz, la cual hizo posible la "vida y la inmortalidad," y verá su realización total en la Resurrección venidera):
11 Del cual yo soy ordenado por Dios para ser Predicador (para Predicar el Evangelio), y Apóstol (de la Gracia), y Maestro de los Gentiles. (Aunque el Apóstol también predicaba a los Judíos, su empuje principal era siempre hacia los Gentiles, cuya Salvación hizo posible la Cruz.)
12 Por lo cual asimismo (establecer la Iglesia) padezco esto (encarcelamiento, etc.): mas no me avergüenzo (declara el hecho de que algunos estaban avergonzados de Pablo, en cuanto a su encarcelamiento): porque yo sé a Quien he creído (se refiere al Señor Jesucristo), y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (Se refiere al alma y todos sus intereses inmortales.)
13 Retén la forma de las sanas palabras (forma la Doctrina correcta, que es "Jesucristo y Él Crucificado") que de mi oíste (se refiere al hecho de que el Señor le dio a Pablo el significado y el entendimiento del Nuevo Convenio, que es la Cruz [Gál. 1:11-12]), en la Fe y Amor que es en Cristo Jesús. (Cada vez que Pablo usa la frase, "en Cristo Jesús" o uno de sus derivados, sin excepción, se está refiriendo a lo que Cristo hizo en la Cruz.)
14 Guarda el buen depósito (expresa en palabras tan simples la única cosa más importante en el mundo, el Evangelio de Jesucristo) por el Espíritu Santo (tiene la ayuda del Espíritu Santo con respecto a la pureza del Mensaje) que habita en nosotros. (¡Él está constantemente presente y, por lo tanto, constantemente disponible!)
15 Ya sabes esto, que me han abandonado todos los que están en Asia (uno de los procesos más dolorosos que Pablo tuvo que soportar en la agonía de su último testimonio para su Señor era el conocimiento de que su nombre y enseñanza no fueron valorados con honor en algunas de estas Iglesias Asiáticas que él amaba tanto; esta reincidencia era un rechazo de la Cruz); de los cuales son Figelo y Hermógenes. (¡Qué tristeza que estos dos serían incluidos en los Sagrados Textos, no en la esfera de   fidelidad, sino más bien en la de "deslealtad"!)
ONESÍFORO
16 Que el Señor tenga Misericordia de la casa de Onesíforo (de la terminología, al parecer este hombre había muerto no hace mucho); que muchas veces me dio refrigerio, y no se avergonzó de mi cadena (otra vez, parece que muchos Creyentes estaban, de hecho, avergonzados de Pablo y su situación, pero no fue así con Onesíforo):
17 Antes, estando él en Roma, me buscó solícitamente, y me halló. (Este hombre, tan amable hacia el gran Apóstol, estará entre aquéllos en el Juicio final a quien el Salvador le dirá, "Yo estuve en la prisión, y Me visitaste" [Mat. 25:36].)
18 El Señor permita que halle Misericordia junto al Señor en aquel día (se refiere al "Tribunal de Cristo," que comenzará después del Arrebatamiento de la Iglesia; sólo los Creyentes estarán allí; además, no habrá indicio de pecado, ya que fue lidiado en el Calvario, sino nuestros motivos, etc.): y cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor. (Parece que este hombre fue siempre de ayuda a Pablo. Por lo tanto, su nombre será declarado para siempre en las páginas de Las Sagradas Escrituras.)


Primera Corintios Capítulo 13:
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.

Romanos 8:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.





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09 September 2026

El 9 de setiembre Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1


El 9 de setiembre Lectura Bíblica Diaria:

Lukus 11:
11 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo. Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae. Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios. Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar. Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor. Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa. El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer. Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio. Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. ¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis. Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas; acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle.

Salmo 22: Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo. Pero tú eres santo,
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados;
Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía. Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude. Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron sobre mí su boca. Como león rapaz y rugiente. He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, Y mi lengua se pegó a mi paladar, Y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos;
Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, Jehová, no te alejes;
Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma,
Del poder del perro mi vida. Sálvame de la boca del león, Y líbrame de los cuernos de los búfalos. Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros,descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre. Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

Proverbios 16:
El hombre propone y Dios dispone. A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los motivos. Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre! El Señor aborrece a los arrogantes. Una cosa es segura: no quedarán impunes. Con amor y verdad se perdona el pecado, y con temor del Señor se evita el mal. Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre, hasta con sus enemigos lo reconcilia. Más vale tener poco con justicia que ganar mucho con injusticia. El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor. La sentencia está en labios del rey; en el veredicto que emite no hay error. Las pesas y las balanzas justas son del Señor; todas las medidas son hechura suya. El rey detesta las malas acciones, porque el trono se afirma en la justicia. El rey se complace en los labios honestos; aprecia a quien habla con la verdad. La ira del rey es presagio de muerte, pero el sabio sabe apaciguarla. El rostro radiante del rey es signo de vida; su favor es como lluvia en primavera. Más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata. El camino del hombre recto evita el mal; el que quiere salvar su vida, se fija por dónde va. Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso. Vale más humillarse con los oprimidos que compartir el botín con los orgullosos. El que atiende a la palabra, prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor! Al sabio de corazón se le llama inteligente; los labios convincentes promueven el saber. Fuente de vida es la prudencia para quien la posee; el castigo de los necios es su propia necedad. El sabio de corazón controla su boca; con sus labios promueve el saber. Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo. Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte. Al que trabaja, el hambre lo obliga a trabajar, pues su propio apetito lo estimula. El perverso hace planes malvados; en sus labios hay un fuego devorador. El perverso provoca contiendas, y el chismoso divide a los buenos amigos. El violento engaña a su prójimo y lo lleva por mal camino. El que guiña el ojo trama algo perverso; el que aprieta los labios ya lo ha cometido. Las canas son una honrosa corona que se obtiene en el camino de la justicia. Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades. Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto proviene del Señor.


El Libro de I Timoteo Capítulo 6 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:



LA PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A
TIMOTEO



CAPÍTULO 6
(65 d.C.)
LOS SIERVOS



QUE todos los siervos (esclavos) que están debajo del yugo de servidumbre (el yugo de esclavitud), tengan a sus señores por dignos de toda honra (en la época de Pablo, los esclavos eran comunes, posiblemente integraban a la mayoría de la población; independientemente de que el amo sea bueno o malo, los esclavos Cristianos debían laborar y hacer su trabajo tal como si lo hicieran para el Señor Mismo, y no para los hombres), para que no sea blasfemado el Nombre del Señor y la Doctrina. (Todo lo que el esclavo hacía, y todo lo que nosotros hacemos, debe hacerse teniendo en mente que Cristo está presente.)
LOS MAESTROS
2 Y los que tienen amos fieles, no los tengan en menos, por ser Hermanos (porque son iguales en Cristo; no quiere decir que el esclavo no debe tener en cuenta a su amo Cristiano); antes sírvanles mejor (literalmente quiere decir en el Griego, "es todavía más esclavo para ellos"), por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. (Se refiere al hecho de que si un esclavo Cristiano había de mostrar obediencia y favor  a un amo que no fuera Creyente, del mismo modo debieran hacerlo, ¡cuánto más debieran demostrar lo mismo a un Amo que ya es un Creyente y, por lo tanto, muy amado del Señor!) Esto enseña y exhorta (sugiere la delicadeza del asunto).
EL DINERO
3 Si alguno enseña otra cosa (indica el hecho de que algunos estaban enseñando lo contrario a la enseñanza de Pablo), y no asiente a sanas Palabras de nuestro Señor Jesucristo (Luc. 20:25; Mat. 5:44; 11:28-30), y a la Doctrina que es conforme a la Piedad (se refiere a la enseñanza acerca de la actitud apropiada del individuo hacia Dios);
4 Es un orgulloso (el falso maestro), y no sabe nada (a pesar de sus afirmaciones), y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras (la discusión inútil que ha destruido a Iglesias enteras, y hasta a denominaciones enteras), de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas (declara los resultados de estas preguntas inútiles presentadas por los falsos maestros),
5 Disputas perversas de hombres corruptos de entendimiento (debiera traducirse, "de hombres corrompidos en sus mentes"), y privados de la Verdad (se refiere al hecho de que una vez ellos habían poseído la Verdad, lo cual es la Cruz, pero que se habían desviado a otras cosas), que tienen la Piedad por fuente de ganancia (debiera traducirse, "suponiendo que la Piedad sea una manera o fuente de ganancia"): apártate de los tales (no tengan ningún trato con estos Predicadores).
6 Empero gran ganancia (ganancia verdadera) es la Piedad con contentamiento (contentos con lo que tenemos, lo que significa que estamos agradecidos a Dios por lo que tenemos).
7 Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. (Se refiere a las posesiones mundanas. La única cosa que una persona puede mantener es su Fe, si es Fe verdadera, que se refiere a la Fe en Cristo y la Cruz.)
8 Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto. (El Señor nunca puede bendecir la codicia de un avaro.)
9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas (se refiere al sacrificio del principio), que hunden a los hombres en perdición y muerte. (Se refiere al destrozo y la ruina de la mente y el cuerpo, pero más en particular a la ruina horrible del alma eterna.)
10 Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males (no hay ningún mal concebible que le puede suceder a los hijos e hijas de los hombres, lo que no pudiera ser resultado de la codicia — el amor al oro y a las riquezas): el cual codiciando algunos, se descaminaron de la Fe (se refiere a los Creyentes que han perdido de vista la Fe Verdadera, la cual es la Cruz, y se han aventurado en una fe falsa, intentando de usarla para ganar mucho dinero), y fueron traspasados de muchos dolores. (El resultado final de dirigirse en esa dirección; ¡Qué quede claro que la Palabra de Dios es Verdadera, y lo que dice se llevará a cabo con toda seguridad!)
LA FE
11 Mas tú, Oh hombre de Dios, huye de estas cosas (el Espíritu Santo está claro inequívocamente en Su Mandato; podemos seguir al Señor, o podemos seguir otras cosas; ¡No podemos seguir a ambos!); y sigue la Justicia, la Piedad, la Fe, la Caridad (Amor), la Paciencia, la Mansedumbre. (En cierto modo, es el Fruto del Espíritu, o al menos lo que el Espíritu Solo puede causar en nuestras vidas, lo que Él hace por la Cruz que siempre es el Objeto de nuestra Fe.)
12 Pelea la buena batalla de la Fe (en esencia, es la única lucha que estamos llamados a participar; todo ataque por Satanás contra el Creyente, independientemente de su forma, tiene el propósito de destruir o debilitar nuestra Fe seriamente; él quiere quitar nuestra Fe en la Cruz a otras cosas), echa mano de la Vida Eterna (hacemos esto al comprender que toda la Vida viene de Cristo, y el medio es la Cruz), a la cual asimismo eres Llamado (Llamado para seguir a Cristo), habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos. (No se refiere a una ocasión particular, sino a toda su vida para Cristo.)
13 Te mando delante de Dios (en esencia, el cargo está por pasar pronto a este Predicador joven), que da vida (hace vivir) a todas las cosas (presenta a Cristo como el Preservador en vez del Creador), y de Jesucristo ("Te encargo ante Cristo"), que testificó la buena profesión frente a Poncio Pilato (la confesión de Cristo era la confesión modelo para todos los mártires, en tanto que esta era una confesión resuelta de la Verdad, a pesar de tener la sentencia de muerte ante Sus Ojos);
14 Que guardes el Mandamiento sin mancha ni reproche (el Evangelio de Cristo y Él Crucificado de ninguna manera debe estar comprometido), hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo (la declaración se refiere al Arrebatamiento y a la Segunda Venida):
15 La cual a Su tiempo (un período contundente, predeterminado de Dios) mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores (la Segunda Venida; se refiere al hecho de que no habrá absolutamente duda alguna en cuanto a la identidad de Aquél que se aparecerá);
16 Quien sólo tiene inmortalidad (en cierto modo, dice que Dios es la Fuente de toda inmortalidad), que habita en Luz inaccesible (la Persona de Dios está totalmente oculta por Su Morada, la cual es Luz; y esta Morada es inaccesible); a Quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver (se refiere al hecho de que "la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios" [I Cor. 15:50]): Al Cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. (Los grandes nombres y títulos que el Espíritu Santo, a través de Pablo, ha asignado a Cristo, e incluyen definitivamente Su Deidad, más que todo dirige  toda la atención a Su gran Obra de Redención que Él llevó a cabo en la Cruz del Calvario.)
EL USO DE LAS RIQUEZAS
17 A los ricos de este mundo (limita las riquezas a este mundo efímero, y muestra de que puede ser rico en este mundo y no en el otro mundo) manda (a los Creyentes) que no sean altivos (orgullosos), ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas (presenta el hecho de que es muy difícil tener grandes riquezas sin confiar hasta cierto punto en ellas), sino en el Dios Vivo, Que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos (¡Dios es la Fuente, no el dinero!);
18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras (use el dinero para extender el Evangelio al mundo), dadivosos, que con facilidad comuniquen (buscando el Evangelio Verdadero, lo cual puede ser apoyado, y lo que ellos apoyarán);
19 Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir (depositando tesoros en el más allá), que echen mano a la Vida Eterna. (Debiera traducirse, "para que puedan asirse de esta Vida que es realmente la Verdadera.")
BENDICIÓN FINAL
20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado (se refiere al depósito de la Verdad entregado a él; en efecto, sería la totalidad del Nuevo Convenio como le fue dado a Pablo; ¡qué responsabilidad!), evitando las profanas pláticas de vanas cosas (corresponde a lo que es sin Piedad y sin sustancia), y los argumentos de la falsamente llamada ciencia (debiera traducirse, "y las oposiciones del conocimiento falsamente llamado," y se refiere a los Gnósticos):
21 La cual profesando algunos, se han desviado de la Fe (le han dado las espaldas a Cristo y la Cruz). La Gracia sea contigo. Amén. (La Gracia siempre estará en el Creyente que coloca su Fe exclusivamente en Cristo y Su Obra Terminada.) (La Epístola a Timoteo fue escrita de Laodicea, que es metrópoli de la Frigia Pacatiana.)


Primera Corintios Capítulo 13:
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;


Romanos 8:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.



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31 January 2023

El 31 de enero Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre



El 31 de enero Lectura Bíblica Diaria:

Job 37-39:
37 Por eso también se estremece mi corazón,Y salta de su lugar. Oíd atentamente el estrépito de su voz,Y el sonido que sale de su boca. Debajo de todos los cielos lo dirige,Y su luz hasta los fines de la tierra. Después de ella brama el sonido,Truena él con voz majestuosa;Y aunque sea oída su voz, no los detiene. Truena Dios maravillosamente con su voz;Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra;También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales. Así hace retirarse a todo hombre,Para que los hombres todos reconozcan su obra. Las bestias entran en su escondrijo,Y se están en sus moradas. Del sur viene el torbellino,Y el frío de los vientos del norte. Por el soplo de Dios se da el hielo,Y las anchas aguas se congelan. Regando también llega a disipar la densa nube,Y con su luz esparce la niebla. Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor,Para hacer sobre la faz del mundo,En la tierra, lo que él les mande. Unas veces por azote, otras por causa de su tierra,Otras por misericordia las hará venir. Escucha esto, Job;Detente, y considera las maravillas de Dios. ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto,Y hace resplandecer la luz de su nube? ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes,Las maravillas del Perfecto en sabiduría? ¿Por qué están calientes tus vestidosCuando él sosiega la tierra con el viento del sur? ¿Extendiste tú con él los cielos,Firmes como un espejo fundido? Muéstranos qué le hemos de decir;Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas. ¿Será preciso contarle cuando yo hablare?Por más que el hombre razone, quedará como abismado. Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos,Luego que pasa el viento y los limpia, Viniendo de la parte del norte la dorada claridad.En Dios hay una majestad terrible. Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder;Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. Lo temerán por tanto los hombres;Él no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.
38 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ese que oscurece el consejoCon palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos;Yo te preguntaré, y tú me con testarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases?¿O quién puso su piedra angular, Cuando alababan todas las estrellas del alba,Y se regocijaban todos los hijos de Dios? ¿Quién encerró con puertas el mar,Cuando se derramaba saliéndose de su seno, Cuando puse yo nubes por vestidura suya,Y por su faja oscuridad, Y establecí sobre él mi decreto,Le puse puertas y cerrojo, Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante,Y ahí parará el orgullo de tus olas? ¿Has mandado tú a la mañana en tus días?¿Has mostrado al alba su lugar, Para que ocupe los fines de la tierra,Y para que sean sacudidos de ella los impíos? Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello,Y viene a estar como con vestidura; Mas la luz de los impíos es quitada de ellos,Y el brazo enaltecido es quebrantado. ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar,Y has andado escudriñando el abismo? ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte,Y has visto las puertas de la sombra de muerte? ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?Declara si sabes todo esto. ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz,Y dónde está el lugar de las tinieblas, Para que las lleves a sus límites,Y entiendas las sendas de su casa? ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido,Y es grande el número de tus días. ¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,O has visto los tesoros del granizo, Que tengo reservados para el tiempo de angustia,Para el día de la guerra y de la batalla? ¿Por qué camino se reparte la luz,Y se esparce el viento solano sobre la tierra? ¿Quién repartió conducto al turbión,Y camino a los relámpagos y truenos, Haciendo llover sobre la tierra deshabitada,Sobre el desierto, donde no hay hombre, Para saciar la tierra desierta e inculta,Y para hacer brotar la tierna hierba? ¿Tiene la lluvia padre?¿O quién engendró las gotas del rocío? ¿De qué vientre salió el hielo?Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró? Las aguas se endurecen a manera de piedra,Y se congela la faz del abismo. ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades,O desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos,O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos? ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? ¿Alzarás tú a las nubes tu voz,Para que te cubra muchedumbre de aguas? ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?¿Y te dirán ellos: Henos aquí? ¿Quién puso la sabiduría en el corazón?¿O quién dio al espíritu inteligencia? ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría?Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar, Cuando el polvo se ha convertido en dureza,Y los terrones se han pegado unos con otros? ¿Cazarás tú la presa para el león?¿Saciarás el hambre de los leoncillos, Cuando están echados en las cuevas,O se están en sus guaridas para acechar? ¿Quién prepara al cuervo su alimento,Cuando sus polluelos claman a Dios,Y andan errantes por falta de comida?
39 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? ¿Contaste tú los meses de su preñez,Y sabes el tiempo cuando han de parir? Se encorvan, hacen salir sus hijos,Pasan sus dolores. Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto;Salen, y no vuelven a ellas. ¿Quién echó libre al asno montés,Y quién soltó sus ataduras? Al cual yo puse casa en la soledad,Y sus moradas en lugares estériles. Se burla de la multitud de la ciudad;No oye las voces del arriero. Lo oculto de los montes es su pasto,Y anda buscando toda cosa verde. ¿Querrá el búfalo servirte a ti,O quedar en tu pesebre? ¿Atarás tú al búfalo con coyunda para el surco?¿Labrará los valles en pos de ti? ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza,Y le fiarás tu labor? ¿Fiarás de él para que recoja tu semilla,Y la junte en tu era? ¿Diste tú hermosas alas al pavo real,O alas y plumas al avestruz? El cual desampara en la tierra sus huevos,Y sobre el polvo los calienta, Y olvida que el pie los puede pisar,Y que puede quebrarlos la bestia del campo. Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos,No temiendo que su trabajo haya sido en vano; Porque le privó Dios de sabiduría,Y no le dio inteligencia. Luego que se levanta en alto,Se burla del caballo y de su jinete. ¿Diste tú al caballo la fuerza?¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? ¿Le intimidarás tú como a langosta?El resoplido de su nariz es formidable. Escarba la tierra, se alegra en su fuerza,Sale al encuentro de las armas; Hace burla del espanto, y no teme,Ni vuelve el rostro delante de la espada. Contra él suenan la aljaba,El hierro de la lanza y de la jabalina; Y él con ímpetu y furor escarba la tierra,Sin importarle el sonido de la trompeta; Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea!Y desde lejos huele la batalla,El grito de los capitanes, y el vocerío. ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría,Y extiende hacia el sur sus alas? ¿Se remonta el águila por tu mandamiento,Y pone en alto su nido? Ella habita y mora en la peña,En la cumbre del peñasco y de la roca. Desde allí acecha la presa;Sus ojos observan de muy lejos. Sus polluelos chupan la sangre;Y donde hubiere cadáveres, allí está ella.


Salmo 113:
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. El Señor domina sobre todas las naciones; su gloria está sobre los cielos. ¿Quién como el Señor nuestro Dios, que tiene su trono en las alturas y se digna contemplar los cielos y la tierra? Él levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado; los hace sentarse con príncipes, con los príncipes de su pueblo. A la mujer estéril le da un hogar y le concede la dicha de ser madre. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!



Proverbios 8:
¿Acaso no está llamando la sabiduría? ¿No está elevando su voz la inteligencia? Toma su puesto en las alturas, a la vera del camino y en las encrucijadas. Junto a las puertas que dan a la ciudad, a la entrada misma, grita a voz en cuello: "A ustedes los hombres, los estoy llamando; dirijo mi voz a toda la humanidad. Ustedes los inexpertos, ¡adquieran prudencia! Ustedes los necios, ¡obtengan discernimiento! Escúchenme, que diré cosas importantes; mis labios hablarán con justicia. Mi boca expresará la verdad, pues mis labios detestan la mentira. Las palabras de mi boca son todas justas; no hay en ellas maldad ni doblez. Son claras para los entendidos, e irreprochables para los sabios. Opten por mi instrucción, no por la plata; por el conocimiento, no por el oro refinado. Vale más la sabiduría que las piedras preciosas, y ni lo más deseable se le compara. "Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia y poseo conocimiento y discreción. Quien teme al Señor aborrece lo malo; yo aborrezco el orgullo y la arrogancia, la mala conducta y el lenguaje perverso. Míos son el consejo y el buen juicio; míos son el entendimiento y el poder. Por mí reinan los reyes y promulgan leyes justas los gobernantes. Por mí gobiernan los príncipes y todos los nobles que rigen la tierra. A los que me aman, les correspondo; a los que me buscan, me doy a conocer. Conmigo están las riquezas y la honra, la prosperidad y los bienes duraderos. Mi fruto es mejor que el oro fino; mi cosecha sobrepasa a la plata refinada. Voy por el camino de la rectitud, por los senderos de la justicia, enriqueciendo a los que me aman y acrecentando sus tesoros. "El Señor me dio la vida como primicia de sus obras, mucho antes de sus obras de antaño. Fui establecida desde la eternidad, desde antes que existiera el mundo. No existían los grandes mares cuando yo nací; no había entonces manantiales de abundantes aguas. Nací antes que fueran formadas las colinas, antes que se cimentaran las montañas, antes que él creara la tierra y sus paisajes y el polvo primordial con que hizo el mundo. Cuando Dios cimentó la bóveda celeste y trazó el horizonte sobre las aguas, allí estaba yo presente. Cuando estableció las nubes en los cielos y reforzó las fuentes del mar profundo; cuando señaló los límites del mar, para que las aguas obedecieran su mandato; cuando plantó los fundamentos de la tierra, allí estaba yo, afirmando su obra. Día tras día me llenaba yo de alegría, siempre disfrutaba de estar en su presencia; me regocijaba en el mundo que él creó; ¡en el género humano me deleitaba! "Y ahora, hijos míos, escúchenme: dichosos los que van por mis caminos. Atiendan a mi instrucción, y sean sabios; no la descuiden. Dichosos los que me escuchan y a mis puertas están atentos cada día, esperando a la entrada de mi casa. En verdad, quien me encuentra, halla la vida y recibe el favor del Señor. Quien me rechaza, se perjudica a sí mismo; quien me aborrece, ama la muerte."



El Libro de Filipenses Capítulo 2 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:


LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES

CAPÍTULO 2
(64 d.C.)
EXALTACIÓN


POR tanto, si hay alguna consolación en Cristo (debiera traducirse, “ya que hay consuelo [aliento] en Cristo”), si algún refrigerio de amor (tener el tipo de amor de Dios), si alguna comunión del Espíritu (se refiere a un interés común y una participación mutua y activa en los asuntos de Dios, en los cuales el Creyente y el Espíritu Santo son copartícipes), si algún afecto verdadero y misericordias (ser bondadoso y tener compasión),
2 Cumplid mi gozo (el Crecimiento Espiritual de los Filipenses será su gozo), que sintáis lo mismo (unidad de mente y de corazón), teniendo el mismo amor (el tipo de Amor de Dios), unánimes, sintiendo una misma cosa. (Si la Cruz de Cristo es el Objeto de tal Fe, éstas se realizarán.)
3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria (tomar partido); antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos a los otros (lo que es el resultado de un punto de vista correcto de la Cruz).
4 No mirando cada uno por sus propios intereses (quiere decir, considerar solamente sus propias cuestiones), sino cada cual también por los de los demás (un interés en los asuntos de los demás).
5 Haya, pues, en vosotros este sentir (Cristo voluntariamente se despojó de Sus derechos divinos) que hubo también en Cristo Jesús (describe a Cristo como el ejemplo supremo):
6 El Cual, siendo en forma de Dios (se refiere a la Deidad, lo que Cristo siempre era), no tuvo por robo el ser igual a Dios (la igualdad con Dios se refiere aquí a la coparticipación del Señor con los otros miembros de la Trinidad en la expresión de la Esencia Divina):
7 Sin embargo, Se Vació de Sí Mismo (en lugar de imponer Sus Derechos a la expresión de la Esencia de la Deidad, nuestro Señor se despojó de Sus Derechos a esa expresión), tomando forma de siervo (esclavo voluntario), hecho semejante a los hombres (presenta al Señor que entraba en un estado nuevo de Ser cuando Él se hizo Hombre; pero al hacerse Hombre de ningún modo Le excluyó de Su Posición de Deidad; aunque fue Hombre, Él se despojó de la “expresión” de la Deidad, pero Él jamás perdió la “posesión” de Su Deidad):
8 Y hallado en la condición como hombre (denota a Cristo según los hombres), se humilló a Sí Mismo (Él se redujo a lo más bajo, pero de buena voluntad), hecho obediente hasta la muerte (no quiere decir que Él se hizo obediente hasta la muerte; Él siempre fue El Maestro de la Muerte; sino que, Él se sujetó a la muerte), y muerte de la Cruz. (Demuestra el carácter de Su Muerte como una de desgracia y degradación,   lo que fue necesario para que los hombres fueran redimidos. Este tipo único de muerte pudo pagar la deuda terrible del pecado, y lo hizo en totalidad.)
9 Por lo cual Dios también Le ensalzó a lo sumo (a un lugar de Majestad suprema; Jesús siempre ha sido el Creador, pero también Él es ahora el Salvador), y Le dio un Nombre que es sobre todo nombre (en efecto dice, “El Nombre,” refiriéndose a un Nombre y un Título específico; aquel Nombre, como el Versículo 11 lo expresa, es "el Señor"):
10 Para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla (en la esfera del Nombre, lo cual se refiere a todo lo que implica; todo es resultado de la Cruz, el precio pagado, y por consiguiente la Redención proporcionada) de los que están en los Cielos, y en la Tierra, y debajo de la Tierra (toda la Creación dará homenaje, ya sean seres animados o inanimados);
11 Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor (proclama "el Señor" como el “Nombre” del Versículo 9; significa "el Maestro" de todo, nuevamente, lo que fue hecho posible por la Cruz), a la Gloria de Dios el Padre. (El reconocimiento de la Gloria de Cristo es el reconocimiento de la Gloria del Padre.)

LUMINARES

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido (los alaba por su obediencia constante), no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia (seguían obedeciendo el Evangelio, aunque Pablo no estuviera personalmente presente entre ellos), ocupaos en vuestra Salvación con temor y temblor. (Se refiere a continuar hacia la madurez, hacia la conclusión final de asemejarse a Cristo.)
13 Porque Dios es el que en vosotros obra (la Divina capacitación) así el querer como el hacer por Su buena Voluntad. (Se refiere al Espíritu Santo, Quien fortalece al Santo, haciéndolo no sólo dispuesto, sino también activamente deseoso de hacer la dulce Voluntad de Dios.)
14 Haced todo sin murmuraciones (refunfuños de descontentamiento) y contiendas (dudando de la Palabra de Dios, lo que es provocado por "las murmuraciones"):
15 Para que seáis (pueden llegar a ser) irreprensibles y sencillos, hijos de Dios, sin culpa, en medio de una generación maligna y perversa (lo que el Espíritu Santo espera de nosotros), entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo (los Santos deben ser luminares, lo que se puede lograr sólo cuando manifiesta Fe constante en la Cruz);
16 Reteniendo la Palabra de Vida (sujetándose a Ella para poder ofrecerla); para que yo pueda gloriarme en el Día de Cristo (el Arrebatamiento de la Iglesia), que no he corrido en vano, ni trabajado en vano (no sea que el Evangelio se haya desperdiciado en estas personas; desgraciadamente, se desperdicia en muchas personas, y a veces en la mayoría).
17 Y aun si soy derramado en libación sobre el Sacrificio y servicio de vuestra Fe (me ofreceré por ustedes), me gozo, y brindo por todos vosotros. (El gozo está en su Fe colocada correctamente en la Cruz de Cristo.)
18 Y asimismo gozaos también vosotros, y regocijaos conmigo.

UN ELOGIO

19 Mas espero en el Señor Jesús enviaros dentro de poco a Timoteo (era un discípulo de Pablo), para que yo también esté de buen ánimo, al saber del estado de vosotros. (El Apóstol quería información actualizada acerca de la Iglesia en Filipos.)
20 Porque a ninguno tengo del mismo sentir (el Apóstol está diciendo que la mayoría de los Predicadores tenían objetivos incorrectos), y que con sincera afición tiene cuidado del estado vuestro (se refiere a un corazón que tiene en mente una cosa, que es hacer la Voluntad de Dios).
21 Porque todos buscan lo suyo propio (no significa que no había Predicador legítimo en Roma, sino que no había nadie con la capacidad que él requería), no lo que es de Cristo Jesús (nuevamente corresponde a la Voluntad de Dios en todos los asuntos).
22 Pero la experiencia de él habéis conocido (el carácter de Timoteo ha superado la prueba, y fue aprobado), que, como un hijo con el padre, ha servido conmigo en el Evangelio (en el Griego original dice, “como un hijo a un padre”).
23 Así que a éste espero enviaros, luego (se refiere a un retraso, pero se espera que no demorará mucho) que yo viere cómo van mis asuntos. (Tan pronto supiera acerca de su situación, con respecto a su liberación o encarcelamiento, enviaría a Timoteo.)
24 Y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros. (Parece que esta esperanza fue satisfecha, ya que Pablo fue liberado poco tiempo después.)
25 Mas tuve por cosa necesaria enviaros a Epafrodito (presenta al Hermano que llevó la Ofrenda de Amor de los Filipenses a Pablo en Roma), mi Hermano, y colaborador, y compañero de milicia, y vuestro mensajero (elogios dados por Pablo, sin embargo, sancionados por el Espíritu Santo), y ministrador de mis necesidades. (El Apóstol tenía en gran estima el servicio de Epafrodito.)
26 Porque tenía gran deseo de ver a todos vosotros, y gravemente se angustió (debido a su enfermedad), porque habíais oído que había enfermado. (Indica que Epafrodito ya había mejorado.)
27 Pues en verdad estuvo enfermo a la muerte (casi muere): mas Dios tuvo misericordia de él (expresa la manera cómo todo se recibe de Dios ― todo por la Misericordia de Dios); y no solamente de él, sino aun de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. (Indica el hecho de que si el hombre se hubiera muerto, hubiera sido una gran pérdida para el Apóstol y para la Obra de Dios.)
28 Así que le envío más pronto (Pablo tiene la esperanza de enviar a Epafrodito para Filipos muy pronto), para que viéndole, os volváis a gozar (recuperación o sanidad de este hombre), y yo esté con menos tristeza (la tristeza de Pablo ha sido mitigada).
29 Recibidle pues en el Señor con todo gozo (parece que hubo un problema en la Iglesia en Filipos con respecto a Epafrodito, pero el hombre ya le había probado digno de confianza a Pablo, por lo tanto, el Apóstol podía recomendarle con toda confianza); y tened en estima a los tales (dé el honor a quien merece el honor, y Epafrodito debe ser estimado en honor):
30 Porque por la obra de Cristo estuvo cercano a la muerte, poniendo su vida (parece que él se enfermó debido al exceso de trabajo), para suplir vuestra falta de servicio en mí. (Se refiere desde luego a algo que los Filipenses no podían hacer debido a las circunstancias, pero lo que Epafrodito hizo de parte de ellos.)



Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.


Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no vivan según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los   muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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