06 May 2026

El 6 de mayo Lectura Bíblica Diaria

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1

Sonidos del aire libre



El 6 de mayo Lectura Bíblica Diaria:

Isaías 16 a 18:
16 Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion. Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón. Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra. Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia. Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán firmes. Por tanto, aullará Moab, todo él aullará; gemiréis en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset. Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar. Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito de guerra. Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero. Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por Moab, y mi corazón por Kir-hareset. Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá. Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo; pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como los años de un jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y los sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles. 17 Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas. Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante. Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos. En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y se enflaquecerá la grosura de su carne. Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas; será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim. Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo; dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas, dice Jehová Dios de Israel. En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del sol. En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá desolación. Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño. El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia, y del dolor desesperado. ¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino. Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean. 18 ¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía; que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos. Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad. Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega. Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas. Y serán dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra. En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sion.

Salmo 143:
Escucha, Señor, mi oración; atiende a mi súplica. Por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme. No lleves a juicio a tu siervo, pues ante ti nadie puede alegar inocencia. El enemigo atenta contra mi vida: quiere hacerme morder el polvo. Me obliga a vivir en las tinieblas, como los que murieron hace tiempo. Ya no me queda aliento; dentro de mí siento paralizado el corazón. Traigo a la memoria los tiempos de antaño: medito en todas tus proezas, considero las obras de tus manos. Hacia ti extiendo las manos; me haces falta, como el agua a la tierra seca. Selah. Respóndeme pronto, Señor, que el aliento se me escapa. No escondas de mí tu rostro, o seré como los que bajan a la fosa. Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mialma. Señor, líbrame de mis enemigos, porque en ti busco refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tú buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos. Por tu nombre, Señor, dame vida; por tu justicia, sácame de este aprieto. Por tu gran amor, destruye a mis enemigos; acaba con todos mis adversarios. ¡Yo soy tu siervo!

Proverbios 12:
El que ama la disciplina ama el conocimiento, pero el que la aborrece es un necio. El hombre bueno recibe el favor del Señor, pero el intrigante recibe su condena. Nadie puede afirmarse por medio de la maldad; sólo queda firme la raíz de los justos. La mujer ejemplar es corona de su esposo; la desvergonzada es carcoma en los huesos. En los planes del justo hay justicia, pero en los consejos del malvado hay engaño. Las palabras del malvado son insidias de muerte, pero la boca de los justos los pone a salvo. Los malvados se derrumban y dejan de existir, pero los hijos de los justos permanecen. Al hombre se le alaba según su sabiduría, pero al de mal corazón se le desprecia. Vale más un Don Nadie con criado que un Don Alguien sin pan. El justo atiende a las necesidades de su bestia, pero el malvado es de mala entraña. El que labra su tierra tendrá abundante comida, pero el que sueña despierto es un imprudente. Los malos deseos son la trampa de los malvados, pero la raíz de los justos prospera. En el pecado de sus labios se enreda el malvado, pero el justo sale del aprieto. Cada uno se sacia del fruto de sus labios, y de la obra de sus manos recibe su recompensa. Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende al consejo. El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto. El testigo verdadero declara lo que es justo, pero el testigo falso declara falsedades. El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio. Los labios sinceros permanecen para siempre, pero la lengua mentirosa dura sólo un instante. En los que fraguan el mal habita el engaño, pero hay gozo para los que promueven la paz. Al justo no le sobrevendrá ningún daño, pero al malvado lo cubrirá la desgracia. El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad. El hombre prudente no muestra lo que sabe, pero el corazón de los necios proclama su necedad. El de manos diligentes gobernará; pero el perezoso será subyugado. La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra. El justo es guía de su prójimo, pero el camino del malvado lleva a la perdición. El perezoso no atrapa presa, pero el diligente ya posee una gran riqueza. En el camino de la justicia se halla la vida; por ese camino se evita la muerte.

El Libro de Lucas Capítulo 12 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:




EL SANTO EVANGELIO SEGÚN
SAN LUCAS



CAPÍTULO 12
(33 d.C.)
LA LEVADURA




EN esto, juntándose una innumerable multitud de gente, tanto que unos a otros se pisaban, comenzó a decir a Sus Discípulos primeramente (rechazado por los líderes religiosos de Israel, Él limita Sus Palabras a Sus Discípulos, al menos en este tiempo), Guardaos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresía (la "levadura" era las interpretaciones y tradiciones de los hombres, substituyeron la Palabra de Dios con éstas; Jesús denomina esto como la hipocresía, que es la actuación del papel de un personaje, o ser algo diferente de lo que realmente es; de hecho, toda la religión es una hipocresía, porque las reglas de los hombres, que es la religión, no puede cambiar  el corazón).
2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido (lo que es correcto o incorrecto será al final revelado).
3 Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas a la luz serán oídas (la doctrina incorrecta, que es tinieblas, será al final revelada a lo que realmente es por la Luz de la Palabra de Dios); y lo que hablasteis al oído en las cámaras será pregonado en los terrados (los Fariseos conspiraron en secreto para matar a Cristo; todo el mundo ya conocen sus secretos; y por eso toda la impiedad finalmente será descubierta).
4 Mas os digo, amigos Míos: No temáis de los que matan el cuerpo, y después no tienen  más que pueden hacer (los Creyentes no deben temer a los hombres).
5 Mas os enseñaré a quién temáis: Temed a Aquél (Dios), que después de haber quitado la vida (la vida y la muerte están en las Manos de Dios Solo), tiene poder de echar en el Infierno (el mayor temor de Dios desterraría el temor menor del hombre; ya que el hombre sólo puede tocar el cuerpo, pero Dios puede alcanzar el alma y echarlo en el Infierno); así, os digo, A Éste temed (manifiesta la segunda vez lo que está declarado, y por lo tanto, tiene la intención de que se entienda claramente).
6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas (una transacción insignificante), pues, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios? (Cada incidente y transacción, no importa cuan pequeño o aparentemente insignificante que sea, son conocidos y registrados por Dios.)
7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados (indica un grado de conocimiento que va más allá de la comprensión del ser humano). No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos (para aquéllos que verdaderamente siguen al Señor, estas palabras deberán ser motivo de mucho consuelo para todos los Creyentes; Él conoce cada acción nuestra, y Él va a vigilar cada acción, si Le permitimos).
8 Y os digo, Que todo aquel que Me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los Ángeles de Dios (si Le confesamos delante de los hombres, no importa cuan penoso sea ese testimonio, Él nos confesará delante de los Ángeles):
9 Mas el que Me negare delante de los hombres será negado delante de los Ángeles de Dios (si Le negáramos delante de los hombres, Él nos negará delante de los Ángeles; ¡estos Pasajes le declaran a todos que Jesucristo, el pobre Galileo Rabino, es en Verdad Rey de reyes y Señor de señores!).
EL PECADO IMPERDONABLE
10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado (esto es, si se busca el perdón [I Jn. 1:9]): mas el que blasfemare contra el Espíritu Santo no le será perdonado (esta "blasfemia" no puede cometerse por los que no hacen profesión del Señor; significa que sólo los que profesan la religión cometen este pecado; y no hay perdón por este pecado y, de hecho, los autores de este pecado ni siquiera buscan el perdón).
LA OPOSICIÓN
11 Y cuando os trajeren a las Sinagogas, y a los Magistrados, y potestades (oficiales), no estéis solícitos cómo o qué hayáis de responder, o qué hayáis de decir (simplemente quiere decir que no debemos estar llenos de ansiedades; no quiere decir que no debe hacerse preparación alguna, sino sólo que nuestra confianza se debe poner en el Señor para disponer las respuestas adecuadas):
12 Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir (el Creyente siempre debe buscar al Espíritu Santo por dirección y orientación).
LA CODICIA
13 Y Le dijo uno de la compañía, Maestro, di a mi hermano, que reparta conmigo la herencia (la insensibilidad y mala educación del corazón natural aquí se manifiesta; este hombre interrumpió al Señor, con una petición ridícula).
14 Mas Él le dijo, Hombre, ¿quién Me puso por juez o repartidor sobre vosotros? (Si el Señor hubiera interferido en el Gobierno Civil, Él se hubiera colocado en el poder de sus enemigos; no era Su lugar. Siempre se ocupaba de las almas, y dirigió la atención de los hombres hacia la otra vida más allá de la tumba.)
15 Y les dijo, Mirad, y guardaos de toda avaricia (el deseo de adquirir cosas malas, o intentar de obtener cosas buenas en la forma equivocada): porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee (la mayoría del mundo intenta encontrar la vida en las posesiones; sin embargo, no hay "vida" en estas cosas; la "Vida" sólo se encuentra en Cristo [Jn. 14:6]).
EL NECIO RICO
16 Y les refirió una Parábola, diciendo, La heredad de un cierto hombre rico había llevado mucho (las riquezas, si se adquieren correctamente, deben ser consideradas como Bendiciones de Dios, y tratadas como corresponde):
17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo, ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos? (Dios le dio los "frutos," y en consecuencia tenían que usarse como corresponde. Sin embargo, él amontonó esos frutos, lo cual desgraciadamente, es lo que muchos hacen.)
18 Y dijo, Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores; y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes (se destinaron los bienes para usarse como "frutos" para la Gloria de Dios, que es llevar el Evangelio al mundo, pero en vez de hacer eso, él hizo todo lo opuesto).
19 Y diré a mi alma, Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, diviértete (en realidad su alma no tenía nada; de hecho, había provisto para la carne, pero no había provisto para el alma; ¿cuántos Cristianos ricos, desgraciadamente, caen en esta misma categoría?).
20 Mas le dijo Dios (¿qué es lo que Dios nos quiere decir?), Necio (el Señor le dice lo mismo a todos los que persiguen esta serie de codicia), esta noche vuelven a pedir tu alma (tarde o temprano, vendrá "esta noche"): y lo que has provisto, ¿de quién será? (Él no las entregó a Dios, y ahora "esas cosas" se van a desperdiciar.)
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico hacia Dios (si las riquezas vienen, pueden utilizarse para uno mismo o para Dios; ¿qué será?).
LA PREOCUPACIÓN
22 Y dijo a Sus Discípulos, Por tanto os digo, No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis (no se preocupe por estas cosas).
23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido (en otras palabras, preocúpese por lo espiritual, y el Señor cuidará de lo material y de lo físico).
24 Considerad los cuervos (un ave impura): que ni siembran, ni siegan; que ni tienen bodega, ni alfolí; y Dios los alimenta (no importa cuán humildes son): ¿cuánto de más estima sois vosotros que las aves? (Si el Señor alimenta a las águilas ratoneras, ¿no crees que Él también nos alimentará a nosotros? ¡Esto es, si confiamos verdaderamente en Él!)
25 ¿Y quién de vosotros podrá con afán (por ansiedad) añadir a su estatura un codo? (De toda la Creación, es solo el hombre el que se entrega a la ansiedad, el temor, la rebelión, el pecado y la incredulidad.)
26 Pues si no podéis hacer ni siquiera eso (si no podemos por la ansiedad cambiar ni las cosas más pequeñas), ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?
27 Considerad los lirios cómo crecen: no labran, ni hilan (que se trastorna en un estado de confusión mental); más os digo, que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos (el lirio permanece por la Creación de Dios, y si el Creyente hiciera lo mismo, disfrutaría la provisión de la Creación).
28 Y si así viste Dios a la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno (nos asegura del hecho de que Dios aun ha provisto para lo que es de corta duración); ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? (Se refiere a los Creyentes como seres eternos, y en consecuencia, de valor incalculable; para observar la Creación gloriosa de Dios y cómo la Cuida, y después dudar de Su Cuidado de nosotros es un insulto de gran magnitud al Señor.)
29 Vosotros, pues, no procuréis qué habéis de comer, o qué habéis de beber (confía en el Señor para estas cosas), ni estéis en mente dudosa (un estado distraído de la mente, que vacila entre la esperanza y el temor).
30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo (se refiere a la economía del mundo, y no la economía de Dios): más vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas (quiere decir que ya estamos en Su Reino; por lo tanto, estamos en Su Cuidado creador).
31 Sino más bien buscad el Reino de Dios (nos indica lo que en realidad debemos buscar); y todas estas cosas os serán añadidas (cuando venimos a Cristo, dejamos la economía del mundo y entramos en la Economía de Dios, que de veras lo posterior es una economía en que nunca se declarará en quiebra).
32 No temáis (no es una sugerencia, sino más bien un Mandato), manada pequeña (expresa el Cuidado tierno del Gran Pastor a Sus Ovejas); porque Le agrada a vuestro Padre daros el Reino (éste es el Reino de Dios, y por eso, mucho mayor que los reinos de este mundo).
LAS RIQUEZAS
33 Vended lo que poseéis, y dad limosna (la idea es de no amontonar y codiciar como el mundo lo hace; a la misma medida que Dios nos bendice, debemos ofrendar abundante y generosamente a Su Obra; sin embargo, debemos asegurar que es Su Obra a la cual estamos ofrendando); haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los Cielos que nunca falta, donde ladrón no llega, ni polilla corrompe (deposite tesoros en el Cielo).
34 Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón (el tesoro aquí se acabará porque hay ladrones y corrupción; sin embargo, el tesoro allá, refiriéndose al Cielo, nunca se acabará; el "corazón" es el ser mismo de la persona; la implicación es que si no hay tesoro en el Cielo, la persona no se irá para allá cuando muere; no importa su profesión, su corazón está donde está su tesoro).
SIERVOS PREVENIDOS
35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas (obrar y esperar deben caracterizar al Cristiano);
36 Y vosotros semejantes a hombres que esperan cuando su Señor (se refiere al Arrebatamiento de la Iglesia) ha de volver de las bodas (en esencia, quiere decir "apartarse de las preparaciones para la boda"); para que cuando Él viniere, y llamare, luego Le abran (indica que debemos estar prevenido en cada momento).
37 Bienaventurados aquellos siervos, a los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando (se refiere a aquéllos que están prevenidos para el Arrebatamiento): de cierto os digo, Que Él (el Señor) se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y pasando les servirá (indica la Cena de las Bodas del Cordero, con Jesús como el Anfitrión).
38 Y aunque venga a la segunda vigilia (a las 9:00 de la noche hasta a las 12:00 de la medianoche), o aunque venga a la tercera vigilia (a las 12:00 de la medianoche hasta a las 3:00 de la madrugada), y los hallaré así, bienaventurados son tales siervos (la idea es que debemos estar prevenidos para Su Venida en todo momento).
EL DUEÑO DE LA CASA
39 Esto empero sabed, que si supiese el dueño de la casa a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría que entrara en su casa a robar (si alguien fielmente vigila la llegada del Señor, entonces al mismo tiempo Él estará vigilando a Satanás para que el maligno no destruya su "casa").
40 Vosotros pues también estad apercibidos: porque a la hora que no pensáis el Hijo del Hombre vendrá (desgraciadamente, la mayoría de la Iglesia moderna no cree que acontecerá el Arrebatamiento; significa que sin duda alguna va a acontecer, ¡y muy pronto!).
EL SIERVO INFIEL
41 Entonces Pedro Le dijo, Señor, ¿dices esta Parábola a nosotros, o también a todos? (Pedro dice que comenzará muy pronto un reino terrenal, con los Doce en una posición de primordial importancia en ese Reino; de hecho, Jesús les está hablando a todos.)
42 Y dijo el Señor, ¿Quién es el mayordomo fiel y sabio (algunos afirman que el "mayordomo" se refiere solamente a los ministros; sin embargo, la naturaleza misma de la palabra no se relaciona a la posición, sino a la responsabilidad, que se aplica a todos), al cual el señor pondrá sobre sus siervos, para que a tiempo les dé su ración? (Es el mayordomo quien es "fiel y sabio.")
43 Bienaventurado aquel siervo (el mayordomo y el siervo son el mismo), al cual cuando el Señor viniere, hallaré haciendo así (ser fiel en lo que el Señor nos ha llamado a desempeñar que proclama el hecho de que tal también es sabio).
44 En verdad os digo, Que Él le pondrá sobre todos Sus bienes (un gobernador en el Reino de Dios, el cual está por venir, es la recompensa que los "fieles y sabios" buscarán, y no las cosas de este mundo).
45 Mas si tal siervo dijere en su corazón, Mi Señor tarda en venir (desgraciadamente, la mayoría de la Iglesia moderna cae en esta categoría); y comenzaré a herir a los siervos y a las criadas (no amar a Dios debidamente es no amar a nuestro vecino debidamente como a nosotros mismos), y a comer y a beber, y a embriagarse (señala a los Creyentes quienes han dejado de creer y, por lo tanto, han perdido su camino, lo cual al final van a terminar perdiendo su alma; y además, completamente refuta la doctrina no Bíblica de la Seguridad Eterna Incondicional);
46 Vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera, y a la hora que no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los infieles (claramente señala a los Creyentes anteriores que habían dejado de creer y, por eso, morirán eternamente perdidos [Heb. 6:4-6; 10:23-29]).
47 Porque el siervo (alguien que anteriormente era Salvo) que entendió la Voluntad de su Señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a Su Voluntad (la de Dios), será azotado mucho (grados de castigo; la gente que ha conocido a Dios, pero se ha apartado de Él, sufrirán castigos más severos en la eternidad que aquéllos que tuvieron poca oportunidad, si había alguna, de conocer al Señor).
48 Mas el que no entendió (no conocía el Camino del Señor), e hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco (menos azotes que su prójimo que tuvo mucha oportunidad). Porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho será vuelto a demandar de él: y al que encomendaron mucho, más le será pedido (de estas Escrituras, los Católicos afirman la doctrina del purgatorio; pero del purgatorio se dice que es purgativo y no es punitivo; por lo tanto, no se aplican estos Versículos a esta doctrina errónea).
LA OPOSICIÓN
49 Yo vine a meter fuego en la Tierra (la Obra del Señor provocará la persecución; desafortunadamente, la mayor parte de esa vendrá de lo que se refiere a sí misma como la "Iglesia"); ¿y qué quiero, si ya está encendido? (Tiene que ver con la terrible oposición de los Fariseos y los Escribas contra Él, la cual señalará la posición de la Iglesia apóstata, aún como se continúa hasta esta hora.)
50 Empero me espera un bautismo con que me es necesario ser bautizado (se refiere al bautismo del sufrimiento, que se cumplirá en la Cruz); y cómo me angustio (presionado) hasta que sea cumplido.
51 ¿Pensáis que he venido a la Tierra a dar paz? No; os digo, mas división (Su Objetivo era traer la paz, pero el efecto era fuego y espada; este efecto fue causado por la corrupción de la naturaleza del hombre, porque la Presencia de Cristo trajo a la superficie lo depravado del corazón humano; la gravedad de ese mal y el odio en el corazón hacia Dios se manifestaron en la Cruz; con respecto a la "división," Cristo no es la causa de la división, sino de la ocasión para ella; la rebelión del hombre contra el Evangelio causa la división [II Cor. 2:14-17]).
52 Porque estarán de aquí en adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres (por creer en Cristo, la "división" en las familias ha sido obvia desde esa época hasta el presente).
53 El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra (los lazos consanguíneos no son lo suficiente resistentes para apaciguar este odio; puede que esté dirigido hacia el individuo, pero en efecto está dirigido contra Cristo).
LOS FARISEOS
54 Y Él decía también a las gentes (toda la instrucción previa sólo se le había dado a Sus Discípulos), Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís, Agua viene; y es así.
55 Y cuando sopla viento desde el sur, decís, Habrá calor; y lo hay.
56 ¡Hipócritas! Sabéis examinar la faz del Cielo y de la Tierra; ¿y cómo no reconocéis este tiempo? (En estas declaraciones, el Señor advierte al pueblo de Israel del juicio que se avecinaba. Él basaba esta advertencia en dos factores, las señales y su propia conciencia moral.)
57 ¿Y por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo? (Él los acusa de la ceguera voluntariosa en cuanto a las Profecías de Daniel, que define la aparición Misma del Mesías. Esta ceguera era más imperdonable debido a su inteligencia en la observación del tiempo. Ellos podían observar eso, pero no podían observarlo a Él, y Él era mucho más obvio que el tiempo.)
58 Pues cuando vas al Magistrado con tu adversario (en este caso, el Espíritu Santo), procura en el camino librarte de Él (en otras palabras, entrega tu vida a Dios); para que Él (el Espíritu Santo) no te arrastre al Juez (Dios el Padre), y el Juez te entregue al alguacil (los Ángeles), y el alguacil te meta en la cárcel (al Infierno).
59 Yo te digo, que no saldrás de allá, hasta que hayas pagado hasta el último centavo (la condición de liberación en este Versículo es inaceptable para el pecador, ya que él nunca pudiera saldar su deuda con una obediencia perfecta a la Ley de Dios; la única respuesta es Jesús; Él pagó todo el precio para que podamos ser libertados; una simple confianza en Él exime toda nuestra deuda espiritual; pero Israel Lo rechazó, así como la mayor parte del mundo Lo rechaza; por consiguiente, si no Le permiten pagar la deuda, entonces el individuo debe pagar la deuda, que es el Infierno eterno y, de hecho, nunca puede ser pagada).


Primera Corintios Capítulo 13:



Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4



Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta  en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.

Romanos 8:



Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los   muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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05 May 2026

El 5 de mayo Lectura Bíblica Diaria

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1

Sonidos del aire libre



El 5 de mayo Lectura Bíblica Diaria:


Isaías 14 a 15: 
14 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob. Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron. Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro! Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores; el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad. Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas. Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros. El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos. Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo. Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová. Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos. Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado; que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro. Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones. Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder? En el año que murió el rey Acaz fue esta profecía: No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora. Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare. Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas. ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo. 15 Profecía sobre Moab. Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a silencio. Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de ella será rapada, y toda barba rasurada. Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto. Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá su voz; por lo que aullarán los guerreros de Moab, se lamentará el alma de cada uno dentro de él. Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim. Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor perecerá. Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las que habrán reservado, las llevarán al torrente de los sauces. Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor. Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque yo traeré sobre Dimón males mayores, leones a los que escaparen de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra.

Salmo 142:

A voz en cuello, al Señor le pido ayuda; a voz en cuello, al Señor le pido compasión. Ante él expongo mis quejas; ante él expreso mis angustias. Cuando ya no me queda aliento, tú me muestras el camino. Por la senda que transito algunos me han tendido una trampa. Mira a mi derecha, y ve: nadie me tiende la mano. No tengo dónde refugiarme; por mí nadie se preocupa. A ti, Señor, te pido ayuda; a ti te digo: "Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes." Atiende a mi clamor, porque me siento muy débil; líbrame de mis perseguidores, porque son más fuertes que yo. Sácame de la prisión, para que alabe yo tu nombre. Los justos se reunirán en torno mío por la bondad que me has mostrado.

Proverbios 11:

El Señor aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas. Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría. A los justos los guía su integridad; a los falsos los destruye su hipocresía. En el día de la ira de nada sirve ser rico, pero la justicia libra de la muerte. La justicia endereza el camino de los íntegros,    pero la maldad hace caer a los impíos. La justicia libra a los justos, pero la codicia atrapa a los falsos. Muere el malvado, y con él su esperanza; muere también su ilusión de poder. El justo se salva de la calamidad, pero la desgracia le sobreviene al malvado. Con la boca el impío destruye a su prójimo, pero los justos se libran por el conocimiento. Cuando el justo prospera, la ciudad se alegra; cuando el malvado perece, hay gran regocijo. La bendición de los justos enaltece a la ciudad, pero la boca de los malvados la destruye. El falto de juicio desprecia a su prójimo, pero el entendido refrena su lengua. La gente chismosa revela los secretos; la gente confiable es discreta. Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros. El fiador de un extraño saldrá perjudicado; negarse a dar fianza es vivir en paz. La mujer bondadosa se gana el respeto; los hombres violentos sólo ganan riquezas. El que es bondadoso se beneficia a sí mismo; el que es cruel, a sí mismo se perjudica. El malvado obtiene ganancias ilusorias; el que siembra justicia asegura su ganancia. El que es justo obtiene la vida; el que persigue el mal se encamina a la muerte. El Señor aborrece a los de corazón perverso, pero se complace en los que viven con rectitud. Una cosa es segura: Los malvados no quedarán impunes, pero los justos saldrán bien librados. Como argolla de oro en hocico de cerdo es la mujer bella pero indiscreta. Los deseos de los justos terminan bien; la esperanza de los malvados termina mal. Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria. El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado. La gente maldice al que acapara el trigo, pero colma de bendiciones al que gustoso lo vende. El que madruga para el bien, halla buena voluntad; el que anda tras el mal, por el mal será alcanzado. El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje. El que perturba su casa no hereda más que el  viento, y el necio termina sirviendo al sabio. El fruto de la justicia es árbol de vida, pero el que arrebata vidas es violento. Si los justos reciben su pago aquí en la tierra, ¡cuánto más los impíos y los pecadores!



El Libro de Lucas Capítulo 11 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:




EL SANTO EVANGELIO SEGÚN
SAN LUCAS




CAPÍTULO 11
(33 d.C.)
LA ORACIÓN




Y ACONTECIÓ, que, estando Él orando en un cierto lugar (Jesús hace lo que Él le había amonestado a Marta que hiciera — tener compañerismo con el Padre, que fue lo que hizo María), cuando Él acabó, uno de Sus Discípulos Le dijo (evidentemente notaron la facilidad con la cual Él oraba), Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos (la contestación que Cristo les dio a su petición es la base para todas las oraciones).
2 Y les dijo, Cuando orareis (quiere decir que hay que tener un tiempo fijo cada día para orar), decid, Padre nuestro (se refiere a la relación, y que Él Solo puede suplir cada necesidad nuestra) que estás en los Cielos (la ayuda viene del Cielo; ninguna ayuda viene de esta Tierra), sea Tu Nombre Santificado (comienza con alabanza). Venga Tu Reino (el Creyente debe orar para que venga este Reino, y por todos los motivos obvios). Sea hecha Tu Voluntad, como en el Cielo, así también en la Tierra (la "Voluntad de Dios," y no la nuestra, debe ser el objetivo supremo de todo Creyente; la Voluntad de Dios no se hace ahora en la Tierra, pero será hecha cuando venga el Reino; entonces la guerra, la enfermedad y el sufrimiento se acabarán).
3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (el sustento físico y el sustento espiritual, que el Señor Solo puede dar).
4 Y perdónanos nuestros pecados (expresa el hecho de que no hay un solo Creyente perfecto, solamente un Dios Perfecto; el mejor de entre nosotros, quien sea, todavía vive en un cuerpo humano imperfecto; por consiguiente, debemos mantener la mirada en Cristo); porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben (al perdonarnos el Señor se basa además en que perdonemos a los demás). Y no nos metas en tentación (en efecto, declara que me ayude en mi debilidad a no ser conducido a la tentación); mas líbranos del malo (hay sólo Un Libertador, que es el Señor; el hombre no puede liberar al hombre, a pesar de las afirmaciones de la psicología humanística; y Dios libera por lo que hizo Jesús en la Cruz, y nuestra Fe en aquella Obra Terminada).
5 Les dijo también (la continuación de la explicación en cuanto a la oración), ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a medianoche, y le dirá, Amigo, préstame tres panes (un pedido insignificante);
6 Porque un amigo mío ha venido a mí de su jornada, y no tengo qué ponerle delante? (Como Creyentes debemos entregar el Mensaje de la Vida Eterna a toda la humanidad, pero la verdad es que por nosotros mismos, no tenemos nada que ofrecer.)
7 Y él de dentro respondiendo, dijere, No me seas molesto: la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme y darte (una negación obvia).
8 Os digo, Que aunque no se levante a darle, por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite (el argumento de esta Parábola es que si la capacidad por la necesidad diaria se puede, por importunidad, es decir, "persistencia," obtener de una fuente que no es voluntariosa, cuánto más de un Dador dispuesto, El Cual y Quien es el Señor).
9 Y Yo os digo (nos dice cómo acercarnos al Señor por todo lo que necesitamos), Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto (todo esto habla de la persistencia y garantiza una respuesta positiva, por lo menos si está en la Voluntad de Dios).
10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Él dice "todo aquel," ¡y esto te incluye a ti!).
11 ¿Y cuál padre de vosotros si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? o, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12 O, si le pidiere un huevo, ¿le dará (un huevo que contiene) un escorpión?
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos (quiere decir que un padre terrenal desde luego no le dará a su hijo una piedra si es que le pide pan, etc.): ¿cuánto más vuestro Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de Él? (Se refiere a la bondad de Dios, y el hecho de que todo lo de la Deidad nos llega por la Persona y Mediación del Espíritu Santo; y todo lo que Él hace a nuestro favor se fundamenta en la Cruz de Cristo, y nuestra Fe en esa Obra Terminada.)
LA BLASFEMIA
14 Y estaba Él lanzando un demonio (espíritu demoníaco), el cual era mudo (el Texto Griego da a entender un silencio mudo, lo cual era una forma de locura). Y aconteció, que salido fuera el demonio (espíritu demoníaco), el mudo habló; y las gentes se maravillaron (de un momento a otro, el hombre fue completamente liberado y sanado).
15 Mas algunos de ellos (algunos de los líderes religiosos en Israel) decían, En Beelzebú, príncipe de los demonios (tiene que ver con una acusación sorprendente, la cual constituye el terrible pecado de blasfemar el Espíritu Santo, por lo cual no hay perdón; "Beelzebú" era el dios Filisteo de las moscas [II Rey. 1:2]; quería decir "el dios de estiércol," o "señor de la colina de estiércol"; un ídolo muy desdeñoso y vil), echa fuera los demonios (espíritus demoníacos).
16 Y otros, tentándole (intentaban enredar a Cristo en Sus palabras o Sus acciones), pedían de Él señal del Cielo (extraño, considerando que acababan de presenciar una señal de proporciones inauditas; exigían un truco, como hacer bajar fuego del Cielo; lo que estos hombres necios no calculaban era que si Él hubiera hecho tal cosa, el fuego hubiera caído sobre ellos; pero eran tan insensibles espiritualmente, no podían darse cuenta del peligro en que se encontraban).
17 Mas Él, conociendo los pensamientos de ellos (presenta al Espíritu Santo que le informa de lo que pensaban, quiere decir que no decían estas cosas para que la muchedumbre pudiera oír), les dijo, Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae (la división basada en la disensión es de veras lo que destruye todo).
18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reino? (Nos dice inequívocamente de la existencia de tal reino del mal, todo armado y bien organizado para llevar a cabo sus pavorosos propósitos.) porque decís que en Beelzebú  (indica lo absurdo de tal acusación) echo Yo fuera los demonios (espíritus demoníacos).
19 Pues si Yo echo fuera los demonios (espíritus demoníacos) en nombre de Beelzebú, ¿vuestros hijos en quién los echan fuera? (Quiere decir que al condenarle a Él, en consecuencia se estaban condenando.) Por tanto, ellos serán vuestros jueces (la multitud sabía que jamás habían oído de alguien que echaba fuera demonios por el poder de Satanás).
20 Mas si por el Dedo de Dios (el Poder de Dios) echo Yo fuera los demonios (espíritus demoníacos) (no podían poner en tela de juicio las Sanidades, los Milagros, ni las Liberaciones), cierto el Reino de Dios ha llegado a vosotros (toda evidencia declaraba que Él era de Dios; ¡Su Poder era innegable!).
21 Cuando el fuerte armado (Satanás) guarda su palacio (el mundo), en paz está lo que posee (representa la libertad de tomar acción hostil, del cual Satanás disfrutó hasta la Primera Venida de Cristo).
22 Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él (Jesucristo es el más fuerte), le venciere (se refiere a lo que Jesús hizo en la Cruz [Col. 2:14-15]), le toma todas sus armas en que confiaba (Jesucristo derrotó a Satanás total y completamente en la Cruz, donde Él expió todo pecado), y reparte sus despojos (quiere decir que millones han sido Redimidos de las garras de Satanás, y en lugar de ser prisioneros de Satanás son prisioneros de Jesucristo [Ef. 4:8-9]).
23 El que no es conmigo, contra mí es (presenta el hecho de que no existe la neutralidad con Cristo): y el que conmigo no recoge, desparrama (todo es del Diablo o de Cristo; no hay término intermedio).
24 Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre (tiene que ver con los esfuerzos del hombre, los que sean, para salvarse por medios fuera de Cristo y Él Crucificado), anda por lugares secos, buscando reposo (tiene que ver con el "espíritu inmundo" el cual ya había salido); y no hallándolo, dice, Me volveré a mi casa de donde salí (a menos que Cristo afecte la obra, sea la que sea, en verdad no se afectará).
25 Y (el espíritu inmundo) viniendo, la halla barrida y adornada (quiere decir que estaba lleno de algo que no era Cristo).
26 Entonces va, y toma otros siete espíritus más malvados que él (se refiere a que los espíritus demoníacos que vuelven a entrar de donde salieron); y entrados, habitan allí (prueba que la mayoría del mundo está controlado por espíritus demoníacos): y lo postrero de tal hombre es peor que lo primero (era la condición de Israel después que ellos habían rechazado a Cristo, lo cual al final los llevó a su destrucción total).
27 Y aconteció, que diciendo estas cosas, una cierta mujer de la multitud, levantando la voz, Le dijo (el Señor enseñaba con sus verdades más solemnes acerca de los terrores del mundo espiritual de las tinieblas, y esta mujer interrumpió de una forma grosera con sus pensamientos carnales), Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste (fue verídico lo que la mujer dijo, pero todo fuera de lugar en ese momento).
28 Y Él dijo, Antes, bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios, y la guardan (el Señor la reprendió con suavidad, señalando que el hombre natural y las relaciones naturales no son reconocidos en el reino de las realidades espirituales).
JONÁS
29 Y juntándose las gentes a Él, comenzó a decir, Esta generación mala es (indica la incredulidad de Israel; eran sumamente religiosos, y aún así no conocían a Dios de Quien hablaban siempre): señal busca; más señal no le será dada, sino la señal de Jonás el Profeta (la señal de la cual Jesús habló era la resurrección de Jonás del vientre de la ballena; de la misma manera, Jesús Resucitaría de entre los muertos, pero desgraciadamente, Israel no creyó en esa señal).
30 Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas (han de haber escuchado de su liberación del pez grande; estuvo encerrado adentro de ese monstruo durante tres días y tres noches; y, por eso, era un Tipo de Aquél Quien estuvo por tres días y tres noches en el centro de la Tierra), así también será el Hijo del Hombre a esta generación (se le dio a Nínive cuarenta días para arrepentirse; se le dio a Jerusalén cuarenta años; el Arrepentimiento en el primer caso apartó el juicio; la incredulidad en el otro caso causó la destrucción).
31 La reina del sur se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará: porque vino de los fines de la Tierra para oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, más que Salomón en este lugar.
32 Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán: porque a la Predicación de Jonás se arrepintieron; y, he aquí, más que Jonás en este lugar (en los Versículos 29 al 32, el Señor Jesús testifica a la veracidad de Las Escrituras con respecto a la Reina del Sur, además de Jonás y los hombres de Nínive; Él afirma el hecho de la Resurrección y del juicio venidero, y declaraba que todas aquellas personas resucitarán de entre los muertos; esta declaración suplementaria establece la verdad histórica del Libro de Jonás).
LA LUZ
33 Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz (Cristo es la Luz del mundo; Él no escondió esa luz, resplandeció de lleno a todos los hombres; pero pocos la aceptaron, sin embargo para la mayoría, eran tan ciegos intencionadamente que quedaron sin iluminación).
34 La lámpara del cuerpo es el ojo (lo que una lámpara es para una habitación, el ojo es para el cuerpo): pues, si tu ojo fuere singular, también todo tu cuerpo será resplandeciente (el énfasis está en la palabra "singular"; quiere decir singular de propósito, lo cual nos guarda de lazos de tener dobles tesoros y en consecuencia un corazón dividido); mas si fuere malo, también tu cuerpo está en tinieblas (Jesús es la Luz; si el "ojo" no puede verle completamente, prevalecerán las tinieblas morales y espirituales).
35 Mira pues si la lumbre que en ti hay, es tinieblas (se refiere al engaño; el Versículo pudiera traducirse, "mira pues por lo tanto que la luz que está en ti no sea luz artificial y, por lo tanto, tinieblas").
36 Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara de resplandor te alumbra (el problema con la Iglesia es "una parte oscura" y "una parte luz").
LOS FARISEOS
37 Y luego que hubo hablado, Le rogó un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó a la mesa.
38 Y el Fariseo cuando lo vio, se maravilló de que Él (Jesús) no se lavó antes de comer (el "lavamiento" del cual se refiere aquí no tenía nada que ver con la higiene; los Fariseos enseñaban que un demonio estaba sentado sobre las manos no lavadas, y a menos que se celebrara cierto ritual, el demonio se podía ingerir al estar comiendo).
39 Y el Señor le dijo, Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis (la ostentosa demostración exterior); mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad (una censura mordaz).
40 Necios (¡qué acusación! y Él se lo dijo a la cara del hombre), ¿Él Que (Dios) hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? (El hombre interior tiene que cambiar también, y sólo puede cambiarse por el Poder de Dios.)
41 Empero de lo que os resta, dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio (el Griego lee: "Sino más bien las cosas que están dentro del hombre, que es el corazón, la voluntad, los afectos, entonces todas las otras acciones que provienen de un corazón realmente entregado a Dios, serán aceptables a Él; por otra parte tales acciones serán ‘obras muertas’; así, el Señor perpetuamente enseñó la necesidad del Nuevo Nacimiento").
42 ¡Mas ay de vosotros, Fariseos! (Otra vez, esta es una censura mordaz.) que diezmáis la menta, y la ruda (las hojas de ciertas plantas), y toda hortaliza (quiere decir que ellos eran meticulosos en pagar sus diezmos), más el juicio y el Amor de Dios   pasáis de largo (dar el dinero no tomará el lugar de la vida justa): pues, estas cosas os era necesario hacer (usted ha de pagar sus diezmos), y no dejar las otras.
43 ¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las Sinagogas (posición de importancia), y las salutaciones en las plazas (ser saludado como un superior).
44 ¡Ay de vosotros, Escribas (eran los supuestos expertos en la Ley de Moisés) y Fariseos (eran los supuestos líderes religiosos de Israel), hipócritas! (Ustedes no son lo que afirman que son.) que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben (según la Ley Mosaica, no era correcto tocar algo relacionado a la muerte porque representaba el pecado; Jesús decía que estos líderes religiosos de Israel eran como tumbas encubiertas, con hombres que trepan sobre ellas y quedaban profanados, y no están conscientes de ello; en otras palabras, los líderes religiosos de Israel eran el pecado y, por lo tanto, la muerte y una abominación a Israel).
45 Y respondiendo uno de los Doctores de la Ley (eran los supuestos expertos en la Ley de Moisés), Le dice, Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros (nos insulta).
46 Y Él (Jesús) dijo, ¡Ay de vosotros también, Doctores de la Ley! que cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar (continuamente le agregaban a la Ley original de Moisés), mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas (no vivieron conforme a todo lo que ellos mismos exigieron de la gente; ¡así es la religión!).
47 ¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los Profetas, y los mataron vuestros padres (construyeron tumbas espléndidas para los Profetas de la Antigüedad quienes habían muerto ya hace mucho, pero en verdad sus corazones eran tan crueles como sus padres del pasado que mataron a los Profetas).
48 De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres (quiere decir que seguían en el mismo estilo): porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros (es mucho más fácil admirar a los Santos muertos que identificarse con los Santos vivos).
49 Por tanto, la Sabiduría de Dios (Cristo [I Cor. 1:24]) también dijo, Yo enviaré a ellos Profetas y Apóstoles, y de ellos a unos matarán y a otros perseguirán ("Yo" es enfático, y se refiere a la propia conciencia Divina de Jesús; en otras palabras, el Redentor se identifica con Dios, y realmente como Dios; la palabra "ellos" se refiere a los líderes religiosos de Israel que mataron a los Profetas y a los Apóstoles):
50 Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los Profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo (la "generación" de la cual Jesús se refirió era la generación de Su día; la razón que tal juicio fue derramado sobre sus cabezas, que se cumplió en el año 70 d.C., rechazaron Al Que los Profetas habían predicho que vendría, es decir, Cristo);
51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el Altar y el Templo (Dios toma en cuenta cada injusticia, no importa cuan grande o pequeño): así os digo, Será demandada de esta generación.
52 ¡Ay de vosotros, Doctores de la Ley! que habéis quitado la llave de la ciencia (tomaron la Palabra de Dios de la gente, substituyeron sus propias glosas; ¡tal caracteriza la mayor parte del Ministerio moderno también!): vosotros mismos no entrasteis (ustedes mismos ni siquiera son Salvos), y a los que entraban impedisteis (por medio de enseñar el error, guardaron la Verdadera Palabra de Dios de la gente, por ello les estorbaba; ¡otra vez, es lo mismo en la actualidad!).
53 Y diciéndoles estas cosas, los Escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera (intentaban que Él dijera algo para poder acusarlo), y a provocarle a que hablase de muchas cosas:
54 Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle (¡indica todos los tipos de trampas verbales que Le pusieron, pero todo fue en vano!).


Primera Corintios Capítulo 13:



Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4



Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta  en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.

Romanos 8:



Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los   muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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04 May 2026

El 4 de mayo Lectura Bíblica Diaria

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1

Sonidos del aire libre



El 4 de mayo Lectura Bíblica Diaria:


Isaías 11 a 13:
11 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto. 12 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. 13 Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz. Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla. Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra. Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre, y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre. Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira. Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra. Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada. Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres. He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro. Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos. Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios. Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada; sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes. En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán. 

Salmo 142:

A voz en cuello, al Señor le pido ayuda; a voz en cuello, al Señor le pido compasión. Ante él expongo mis quejas; ante él expreso mis angustias. Cuando ya no me queda aliento, tú me muestras el camino. Por la senda que transito algunos me han tendido una trampa. Mira a mi derecha, y ve: nadie me tiende la mano. No tengo dónde refugiarme; por mí nadie se preocupa. A ti, Señor, te pido ayuda; a ti te digo: "Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes." Atiende a mi clamor, porque me siento muy débil; líbrame de mis perseguidores, porque son más fuertes que yo. Sácame de la prisión, para que alabe yo tu nombre. Los justos se reunirán en torno mío por la bondad que me has mostrado.

Proverbios 11:

El Señor aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas. Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría. A los justos los guía su integridad; a los falsos los destruye su hipocresía. En el día de la ira de nada sirve ser rico, pero la justicia libra de la muerte. La justicia endereza el camino de los íntegros,    pero la maldad hace caer a los impíos. La justicia libra a los justos, pero la codicia atrapa a los falsos. Muere el malvado, y con él su esperanza; muere también su ilusión de poder. El justo se salva de la calamidad, pero la desgracia le sobreviene al malvado. Con la boca el impío destruye a su prójimo, pero los justos se libran por el conocimiento. Cuando el justo prospera, la ciudad se alegra; cuando el malvado perece, hay gran regocijo. La bendición de los justos enaltece a la ciudad, pero la boca de los malvados la destruye. El falto de juicio desprecia a su prójimo, pero el entendido refrena su lengua. La gente chismosa revela los secretos; la gente confiable es discreta. Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros. El fiador de un extraño saldrá perjudicado; negarse a dar fianza es vivir en paz. La mujer bondadosa se gana el respeto; los hombres violentos sólo ganan riquezas. El que es bondadoso se beneficia a sí mismo; el que es cruel, a sí mismo se perjudica. El malvado obtiene ganancias ilusorias; el que siembra justicia asegura su ganancia. El que es justo obtiene la vida; el que persigue el mal se encamina a la muerte. El Señor aborrece a los de corazón perverso, pero se complace en los que viven con rectitud. Una cosa es segura: Los malvados no quedarán impunes, pero los justos saldrán bien librados. Como argolla de oro en hocico de cerdo es la mujer bella pero indiscreta. Los deseos de los justos terminan bien; la esperanza de los malvados termina mal. Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria. El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado. La gente maldice al que acapara el trigo, pero colma de bendiciones al que gustoso lo vende. El que madruga para el bien, halla buena voluntad; el que anda tras el mal, por el mal será alcanzado. El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje. El que perturba su casa no hereda más que el  viento, y el necio termina sirviendo al sabio. El fruto de la justicia es árbol de vida, pero el que arrebata vidas es violento. Si los justos reciben su pago aquí en la tierra, ¡cuánto más los impíos y los pecadores!



El Libro de Lucas Capítulo 11 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:




EL SANTO EVANGELIO SEGÚN
SAN LUCAS




CAPÍTULO 11
(33 d.C.)
LA ORACIÓN




Y ACONTECIÓ, que, estando Él orando en un cierto lugar (Jesús hace lo que Él le había amonestado a Marta que hiciera — tener compañerismo con el Padre, que fue lo que hizo María), cuando Él acabó, uno de Sus Discípulos Le dijo (evidentemente notaron la facilidad con la cual Él oraba), Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos (la contestación que Cristo les dio a su petición es la base para todas las oraciones).
2 Y les dijo, Cuando orareis (quiere decir que hay que tener un tiempo fijo cada día para orar), decid, Padre nuestro (se refiere a la relación, y que Él Solo puede suplir cada necesidad nuestra) que estás en los Cielos (la ayuda viene del Cielo; ninguna ayuda viene de esta Tierra), sea Tu Nombre Santificado (comienza con alabanza). Venga Tu Reino (el Creyente debe orar para que venga este Reino, y por todos los motivos obvios). Sea hecha Tu Voluntad, como en el Cielo, así también en la Tierra (la "Voluntad de Dios," y no la nuestra, debe ser el objetivo supremo de todo Creyente; la Voluntad de Dios no se hace ahora en la Tierra, pero será hecha cuando venga el Reino; entonces la guerra, la enfermedad y el sufrimiento se acabarán).
3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy (el sustento físico y el sustento espiritual, que el Señor Solo puede dar).
4 Y perdónanos nuestros pecados (expresa el hecho de que no hay un solo Creyente perfecto, solamente un Dios Perfecto; el mejor de entre nosotros, quien sea, todavía vive en un cuerpo humano imperfecto; por consiguiente, debemos mantener la mirada en Cristo); porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben (al perdonarnos el Señor se basa además en que perdonemos a los demás). Y no nos metas en tentación (en efecto, declara que me ayude en mi debilidad a no ser conducido a la tentación); mas líbranos del malo (hay sólo Un Libertador, que es el Señor; el hombre no puede liberar al hombre, a pesar de las afirmaciones de la psicología humanística; y Dios libera por lo que hizo Jesús en la Cruz, y nuestra Fe en aquella Obra Terminada).
5 Les dijo también (la continuación de la explicación en cuanto a la oración), ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a medianoche, y le dirá, Amigo, préstame tres panes (un pedido insignificante);
6 Porque un amigo mío ha venido a mí de su jornada, y no tengo qué ponerle delante? (Como Creyentes debemos entregar el Mensaje de la Vida Eterna a toda la humanidad, pero la verdad es que por nosotros mismos, no tenemos nada que ofrecer.)
7 Y él de dentro respondiendo, dijere, No me seas molesto: la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme y darte (una negación obvia).
8 Os digo, Que aunque no se levante a darle, por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite (el argumento de esta Parábola es que si la capacidad por la necesidad diaria se puede, por importunidad, es decir, "persistencia," obtener de una fuente que no es voluntariosa, cuánto más de un Dador dispuesto, El Cual y Quien es el Señor).
9 Y Yo os digo (nos dice cómo acercarnos al Señor por todo lo que necesitamos), Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto (todo esto habla de la persistencia y garantiza una respuesta positiva, por lo menos si está en la Voluntad de Dios).
10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Él dice "todo aquel," ¡y esto te incluye a ti!).
11 ¿Y cuál padre de vosotros si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? o, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12 O, si le pidiere un huevo, ¿le dará (un huevo que contiene) un escorpión?
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos (quiere decir que un padre terrenal desde luego no le dará a su hijo una piedra si es que le pide pan, etc.): ¿cuánto más vuestro Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de Él? (Se refiere a la bondad de Dios, y el hecho de que todo lo de la Deidad nos llega por la Persona y Mediación del Espíritu Santo; y todo lo que Él hace a nuestro favor se fundamenta en la Cruz de Cristo, y nuestra Fe en esa Obra Terminada.)
LA BLASFEMIA
14 Y estaba Él lanzando un demonio (espíritu demoníaco), el cual era mudo (el Texto Griego da a entender un silencio mudo, lo cual era una forma de locura). Y aconteció, que salido fuera el demonio (espíritu demoníaco), el mudo habló; y las gentes se maravillaron (de un momento a otro, el hombre fue completamente liberado y sanado).
15 Mas algunos de ellos (algunos de los líderes religiosos en Israel) decían, En Beelzebú, príncipe de los demonios (tiene que ver con una acusación sorprendente, la cual constituye el terrible pecado de blasfemar el Espíritu Santo, por lo cual no hay perdón; "Beelzebú" era el dios Filisteo de las moscas [II Rey. 1:2]; quería decir "el dios de estiércol," o "señor de la colina de estiércol"; un ídolo muy desdeñoso y vil), echa fuera los demonios (espíritus demoníacos).
16 Y otros, tentándole (intentaban enredar a Cristo en Sus palabras o Sus acciones), pedían de Él señal del Cielo (extraño, considerando que acababan de presenciar una señal de proporciones inauditas; exigían un truco, como hacer bajar fuego del Cielo; lo que estos hombres necios no calculaban era que si Él hubiera hecho tal cosa, el fuego hubiera caído sobre ellos; pero eran tan insensibles espiritualmente, no podían darse cuenta del peligro en que se encontraban).
17 Mas Él, conociendo los pensamientos de ellos (presenta al Espíritu Santo que le informa de lo que pensaban, quiere decir que no decían estas cosas para que la muchedumbre pudiera oír), les dijo, Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae (la división basada en la disensión es de veras lo que destruye todo).
18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reino? (Nos dice inequívocamente de la existencia de tal reino del mal, todo armado y bien organizado para llevar a cabo sus pavorosos propósitos.) porque decís que en Beelzebú  (indica lo absurdo de tal acusación) echo Yo fuera los demonios (espíritus demoníacos).
19 Pues si Yo echo fuera los demonios (espíritus demoníacos) en nombre de Beelzebú, ¿vuestros hijos en quién los echan fuera? (Quiere decir que al condenarle a Él, en consecuencia se estaban condenando.) Por tanto, ellos serán vuestros jueces (la multitud sabía que jamás habían oído de alguien que echaba fuera demonios por el poder de Satanás).
20 Mas si por el Dedo de Dios (el Poder de Dios) echo Yo fuera los demonios (espíritus demoníacos) (no podían poner en tela de juicio las Sanidades, los Milagros, ni las Liberaciones), cierto el Reino de Dios ha llegado a vosotros (toda evidencia declaraba que Él era de Dios; ¡Su Poder era innegable!).
21 Cuando el fuerte armado (Satanás) guarda su palacio (el mundo), en paz está lo que posee (representa la libertad de tomar acción hostil, del cual Satanás disfrutó hasta la Primera Venida de Cristo).
22 Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él (Jesucristo es el más fuerte), le venciere (se refiere a lo que Jesús hizo en la Cruz [Col. 2:14-15]), le toma todas sus armas en que confiaba (Jesucristo derrotó a Satanás total y completamente en la Cruz, donde Él expió todo pecado), y reparte sus despojos (quiere decir que millones han sido Redimidos de las garras de Satanás, y en lugar de ser prisioneros de Satanás son prisioneros de Jesucristo [Ef. 4:8-9]).
23 El que no es conmigo, contra mí es (presenta el hecho de que no existe la neutralidad con Cristo): y el que conmigo no recoge, desparrama (todo es del Diablo o de Cristo; no hay término intermedio).
24 Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre (tiene que ver con los esfuerzos del hombre, los que sean, para salvarse por medios fuera de Cristo y Él Crucificado), anda por lugares secos, buscando reposo (tiene que ver con el "espíritu inmundo" el cual ya había salido); y no hallándolo, dice, Me volveré a mi casa de donde salí (a menos que Cristo afecte la obra, sea la que sea, en verdad no se afectará).
25 Y (el espíritu inmundo) viniendo, la halla barrida y adornada (quiere decir que estaba lleno de algo que no era Cristo).
26 Entonces va, y toma otros siete espíritus más malvados que él (se refiere a que los espíritus demoníacos que vuelven a entrar de donde salieron); y entrados, habitan allí (prueba que la mayoría del mundo está controlado por espíritus demoníacos): y lo postrero de tal hombre es peor que lo primero (era la condición de Israel después que ellos habían rechazado a Cristo, lo cual al final los llevó a su destrucción total).
27 Y aconteció, que diciendo estas cosas, una cierta mujer de la multitud, levantando la voz, Le dijo (el Señor enseñaba con sus verdades más solemnes acerca de los terrores del mundo espiritual de las tinieblas, y esta mujer interrumpió de una forma grosera con sus pensamientos carnales), Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste (fue verídico lo que la mujer dijo, pero todo fuera de lugar en ese momento).
28 Y Él dijo, Antes, bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios, y la guardan (el Señor la reprendió con suavidad, señalando que el hombre natural y las relaciones naturales no son reconocidos en el reino de las realidades espirituales).
JONÁS
29 Y juntándose las gentes a Él, comenzó a decir, Esta generación mala es (indica la incredulidad de Israel; eran sumamente religiosos, y aún así no conocían a Dios de Quien hablaban siempre): señal busca; más señal no le será dada, sino la señal de Jonás el Profeta (la señal de la cual Jesús habló era la resurrección de Jonás del vientre de la ballena; de la misma manera, Jesús Resucitaría de entre los muertos, pero desgraciadamente, Israel no creyó en esa señal).
30 Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas (han de haber escuchado de su liberación del pez grande; estuvo encerrado adentro de ese monstruo durante tres días y tres noches; y, por eso, era un Tipo de Aquél Quien estuvo por tres días y tres noches en el centro de la Tierra), así también será el Hijo del Hombre a esta generación (se le dio a Nínive cuarenta días para arrepentirse; se le dio a Jerusalén cuarenta años; el Arrepentimiento en el primer caso apartó el juicio; la incredulidad en el otro caso causó la destrucción).
31 La reina del sur se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará: porque vino de los fines de la Tierra para oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, más que Salomón en este lugar.
32 Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán: porque a la Predicación de Jonás se arrepintieron; y, he aquí, más que Jonás en este lugar (en los Versículos 29 al 32, el Señor Jesús testifica a la veracidad de Las Escrituras con respecto a la Reina del Sur, además de Jonás y los hombres de Nínive; Él afirma el hecho de la Resurrección y del juicio venidero, y declaraba que todas aquellas personas resucitarán de entre los muertos; esta declaración suplementaria establece la verdad histórica del Libro de Jonás).
LA LUZ
33 Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz (Cristo es la Luz del mundo; Él no escondió esa luz, resplandeció de lleno a todos los hombres; pero pocos la aceptaron, sin embargo para la mayoría, eran tan ciegos intencionadamente que quedaron sin iluminación).
34 La lámpara del cuerpo es el ojo (lo que una lámpara es para una habitación, el ojo es para el cuerpo): pues, si tu ojo fuere singular, también todo tu cuerpo será resplandeciente (el énfasis está en la palabra "singular"; quiere decir singular de propósito, lo cual nos guarda de lazos de tener dobles tesoros y en consecuencia un corazón dividido); mas si fuere malo, también tu cuerpo está en tinieblas (Jesús es la Luz; si el "ojo" no puede verle completamente, prevalecerán las tinieblas morales y espirituales).
35 Mira pues si la lumbre que en ti hay, es tinieblas (se refiere al engaño; el Versículo pudiera traducirse, "mira pues por lo tanto que la luz que está en ti no sea luz artificial y, por lo tanto, tinieblas").
36 Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara de resplandor te alumbra (el problema con la Iglesia es "una parte oscura" y "una parte luz").
LOS FARISEOS
37 Y luego que hubo hablado, Le rogó un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó a la mesa.
38 Y el Fariseo cuando lo vio, se maravilló de que Él (Jesús) no se lavó antes de comer (el "lavamiento" del cual se refiere aquí no tenía nada que ver con la higiene; los Fariseos enseñaban que un demonio estaba sentado sobre las manos no lavadas, y a menos que se celebrara cierto ritual, el demonio se podía ingerir al estar comiendo).
39 Y el Señor le dijo, Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis (la ostentosa demostración exterior); mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad (una censura mordaz).
40 Necios (¡qué acusación! y Él se lo dijo a la cara del hombre), ¿Él Que (Dios) hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? (El hombre interior tiene que cambiar también, y sólo puede cambiarse por el Poder de Dios.)
41 Empero de lo que os resta, dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio (el Griego lee: "Sino más bien las cosas que están dentro del hombre, que es el corazón, la voluntad, los afectos, entonces todas las otras acciones que provienen de un corazón realmente entregado a Dios, serán aceptables a Él; por otra parte tales acciones serán ‘obras muertas’; así, el Señor perpetuamente enseñó la necesidad del Nuevo Nacimiento").
42 ¡Mas ay de vosotros, Fariseos! (Otra vez, esta es una censura mordaz.) que diezmáis la menta, y la ruda (las hojas de ciertas plantas), y toda hortaliza (quiere decir que ellos eran meticulosos en pagar sus diezmos), más el juicio y el Amor de Dios   pasáis de largo (dar el dinero no tomará el lugar de la vida justa): pues, estas cosas os era necesario hacer (usted ha de pagar sus diezmos), y no dejar las otras.
43 ¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las Sinagogas (posición de importancia), y las salutaciones en las plazas (ser saludado como un superior).
44 ¡Ay de vosotros, Escribas (eran los supuestos expertos en la Ley de Moisés) y Fariseos (eran los supuestos líderes religiosos de Israel), hipócritas! (Ustedes no son lo que afirman que son.) que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben (según la Ley Mosaica, no era correcto tocar algo relacionado a la muerte porque representaba el pecado; Jesús decía que estos líderes religiosos de Israel eran como tumbas encubiertas, con hombres que trepan sobre ellas y quedaban profanados, y no están conscientes de ello; en otras palabras, los líderes religiosos de Israel eran el pecado y, por lo tanto, la muerte y una abominación a Israel).
45 Y respondiendo uno de los Doctores de la Ley (eran los supuestos expertos en la Ley de Moisés), Le dice, Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros (nos insulta).
46 Y Él (Jesús) dijo, ¡Ay de vosotros también, Doctores de la Ley! que cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar (continuamente le agregaban a la Ley original de Moisés), mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas (no vivieron conforme a todo lo que ellos mismos exigieron de la gente; ¡así es la religión!).
47 ¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los Profetas, y los mataron vuestros padres (construyeron tumbas espléndidas para los Profetas de la Antigüedad quienes habían muerto ya hace mucho, pero en verdad sus corazones eran tan crueles como sus padres del pasado que mataron a los Profetas).
48 De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres (quiere decir que seguían en el mismo estilo): porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros (es mucho más fácil admirar a los Santos muertos que identificarse con los Santos vivos).
49 Por tanto, la Sabiduría de Dios (Cristo [I Cor. 1:24]) también dijo, Yo enviaré a ellos Profetas y Apóstoles, y de ellos a unos matarán y a otros perseguirán ("Yo" es enfático, y se refiere a la propia conciencia Divina de Jesús; en otras palabras, el Redentor se identifica con Dios, y realmente como Dios; la palabra "ellos" se refiere a los líderes religiosos de Israel que mataron a los Profetas y a los Apóstoles):
50 Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los Profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo (la "generación" de la cual Jesús se refirió era la generación de Su día; la razón que tal juicio fue derramado sobre sus cabezas, que se cumplió en el año 70 d.C., rechazaron Al Que los Profetas habían predicho que vendría, es decir, Cristo);
51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el Altar y el Templo (Dios toma en cuenta cada injusticia, no importa cuan grande o pequeño): así os digo, Será demandada de esta generación.
52 ¡Ay de vosotros, Doctores de la Ley! que habéis quitado la llave de la ciencia (tomaron la Palabra de Dios de la gente, substituyeron sus propias glosas; ¡tal caracteriza la mayor parte del Ministerio moderno también!): vosotros mismos no entrasteis (ustedes mismos ni siquiera son Salvos), y a los que entraban impedisteis (por medio de enseñar el error, guardaron la Verdadera Palabra de Dios de la gente, por ello les estorbaba; ¡otra vez, es lo mismo en la actualidad!).
53 Y diciéndoles estas cosas, los Escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera (intentaban que Él dijera algo para poder acusarlo), y a provocarle a que hablase de muchas cosas:
54 Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle (¡indica todos los tipos de trampas verbales que Le pusieron, pero todo fue en vano!).


Primera Corintios Capítulo 13:



Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4



Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta  en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.

Romanos 8:



Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los   muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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