13 September 2026

El 13 de setiembre Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1


El 13 de setiembre Lectura Bíblica Diaria:

Lucus 15:
15 Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Salmo 26:
Hazme justicia, Señor, pues he llevado una vida intachable; ¡en el Señor confío sin titubear! Examíname, Señor; ¡ponme a prueba! purifica mis entrañas y mi corazón. Tu gran amor lo tengo presente, y siempre ando en tu verdad. Yo no convivo con los mentirosos, ni me junto con los hipócritas; aborrezco la compañía de los malvados; no cultivo la amistad de los perversos. Con manos limpias e inocentes camino, Señor, en torno a tu altar, proclamando en voz alta tu alabanza y contando todas tus maravillas. Señor, yo amo la casa donde vives, el lugar donde reside tu gloria. En la muerte, no me incluyas entre pecadores y asesinos, entre gente que tiene las manos llenas de artimañas y sobornos. Yo, en cambio, llevo una vida intachable; líbrame y compadécete de mí. Tengo los pies en terreno firme, y en la gran asamblea bendeciré al Señor.


Proverbios 20:
El vino lleva a la insolencia, y la bebida embriagante al escándalo; ¡nadie bajo sus efectos se comporta sabiamente! Rugido de león es la furia del rey; quien provoca su enojo se juega la vida. Honroso es al hombre evitar la contienda, pero no hay necio que no inicie un pleito. El perezoso no labra la tierra en otoño; en tiempo de cosecha buscará y no hallará. Los pensamientos humanos son aguas profundas; el que es inteligente los capta fácilmente. Son muchos los que proclaman su lealtad, ¿pero quién puede hallar a alguien digno de confianza? Justo es quien lleva una vida sin tacha; ¡dichosos los hijos que sigan su ejemplo! Cuando el rey se sienta en el tribunal, con su sola mirada barre toda maldad. ¿Quién puede afirmar: "Tengo puro el corazón; estoy limpio de pecado"? Pesas falsas y medidas engañosas: ¡vaya pareja que el Señor detesta! Por sus hechos el niño deja entrever si su conducta será pura y recta. Los oídos para oír y los ojos para ver: ¡hermosa pareja que el Señor ha creado! No te des al sueño, o te quedarás pobre; manténte despierto y tendrás pan de sobra. "¡No sirve, no sirve!", dice el comprador, pero luego va y se jacta de su compra. Oro hay, y abundan las piedras preciosas, pero aún más valiosos son los labios del saber. Toma la prenda del que salga fiador de un extraño; reténla en garantía si la da en favor de desconocidos. Tal vez sea agradable ganarse el pan con engaños, pero uno acaba con la boca llena de arena. Afirma tus planes con buenos consejos; entabla el combate con buena estrategia. El chismoso traiciona la confianza; no te juntes con la gente que habla de más. Al que maldiga a su padre y a su madre, su lámpara se le apagará en la más densa oscuridad. La herencia de fácil comienzo no tendrá un final feliz. Nunca digas: "¡Me vengaré de ese daño!" Confía en el Señor, y él actuará por ti. El Señor aborrece las pesas falsas y reprueba el uso de medidas engañosas. Los pasos del hombre los dirige el Señor. ¿Cómo puede el hombre entender su propio camino? Trampa es consagrar algo sin pensarlo y más tarde reconsiderar lo prometido. El rey sabio avienta como trigo a los malvados, y los desmenuza con rueda de molino. El espíritu humano es la lámpara del Señor, pues escudriña lo más recóndito del ser. La misericordia y la verdad sostienen al rey; su trono se afirma en la misericordia. La gloria de los jóvenes radica en su fuerza; la honra de los ancianos, en sus canas. Los golpes y las heridas curan la maldad; los azotes purgan lo más íntimo del ser.


El Libro de II Timoteo Capítulo 4 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:



LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A
TIMOTEO



CAPÍTULO 4
(66 d.C.)
ÚLTIMO MANDATO



REQUIERO yo pues (tiene el peso de una afirmación legal) delante de Dios, y del Señor Jesucristo (debiera traducirse, "Nuestro Dios, aun Cristo Jesús), Que ha de juzgar a los vivos (los que viven) y los muertos (se refiere al hecho de que todos los Creyentes comparecerán ante el Tribunal de Cristo) en su manifestación y en Su Reino (el Segundo Advenimiento);
2 Que Prediques la Palabra (se refiere al cuerpo entero de la Verdad revelada, lo cual significa la totalidad de la Palabra de Dios); que instes a tiempo, y a destiempo (expresa la idea del Predicador que se mantiene en preparación constante para proclamar la Palabra); redarguye (el Predicador debe tratar con el pecado, tanto en la vida de sus oyentes inconversos como en los Santos a quienes él Ministra, y debe hacerlo con certeza y denuedo), reprende (una sugerencia en algunos casos de pena inminente), exhorta con toda paciencia y Doctrina. (Nos dice que "redarguye" y "reprende" hay que hacerse con delicadeza. Además, la "paciencia" se refiere a una delicadeza y suavidad que debe aplicarse aun cuando el Mensaje es rechazado. Sin embargo, la "Doctrina" no debe cambiar, aunque sea rechazada.)
3 Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana Doctrina ("la Doctrina sana" pertenece a principios primordiales: la Salvación del pecador y la Santificación del Santo; la Cruz es la respuesta para ambos, y es la única respuesta para ambos); antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias (se refiere a las personas que tienen oídos que tienen "comezón" por la palabra suave y agradable, y quieren recompensar generosamente al hombre que se compromete para hacerlo; los oyentes de este tipo han rechazado la Verdad y prefieren oír la mentira);
4 Y apartarán de la Verdad el oído (aquéllos que siguen a los falsos maestros no sólo se tapan los oídos a la Verdad, sino que procuran siempre mantener los oídos tapados para que nunca estén en contacto con la Verdad), y se volverán a las fábulas. (Si no es "el Mensaje de la Cruz," entonces son "fábulas" [I Cor. 1:18].)
5 Pero tú sé serio y vigilante en todo (conlleva la idea de mirar a su propia vida, el Ministerio y la Doctrina que proclamamos), soporta las aflicciones (conlleva la idea de no permitir que las privaciones, dificultades o inquietudes obstaculicen el desenvolvimiento del Ministerio; es una orden absoluta dada con chasquido militar y brusquedad; Wuest dice, "Cómo necesitamos hoy ese mandato en el Ministerio de la Palabra. Qué 'blando' somos a veces, temeroso de proclamar abiertamente la Verdad y de nuestra posición en cuanto a la doctrina errónea, temeroso de ser rechazados por nuestros compañeros, el disgusto Eclesiástico de los presuntos líderes religiosos o hasta la eliminacion de nuestros ingresos financieros inmediatos." ["Yo prefiero andar solo con Jesús que estar en una muchedumbre, sin Su compañerismo"]), haz la obra de Evangelista (siga intentando alcanzar a la gente para que se salve), cumple tu Ministerio (¿concuerda esto con la Palabra de Dios?).
PABLO
6 Porque yo ya estoy para ser ofrecido (la palabra "ya" significa que el Espíritu Santo le había dicho al Apóstol que ya era tiempo; la palabra "ofrecido" se refiere a la Ofrenda de Bebida vertida sobre el Sacrificio que estaba por ofrecerse, lo que en efecto, era la parte menor vertido sobre la parte más importante; sólo el que se consideraba menos que el menor de todos los Santos podía escribir en esa humildad tan profunda), y el tiempo de mi partida está cercano. (Indica el hecho de que el siervo del Señor es inmortal hasta que haya cumplido su trabajo.)
7 He peleado la buena batalla (debiera traducirse, "He peleado la buena batalla" puesto que algunas versiones dicen, "He peleado una buena batalla"; Pablo batallaba contra el pecado hasta el final, y estaba fijándose en la victoria perfecta), he acabado la carrera (había sido fiel en llevar a cabo lo que le había encomendado), he guardado la Fe (el depósito de la Verdad en cuanto al significado de la Cruz y la Resurrección de Cristo, del cual el Señor le había confiado a Pablo):
8 Por lo demás, me está guardada la Corona de Justicia (la Corona del Vencedor), la cual me dará el Señor, Juez Justo, en aquel día (en el Tribunal de Cristo): y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su venida. (La Corona del Vencedor será para todos quienes consideran preciosa Su aparición.)
INSTRUCCIONES
9 Procura venir pronto a mí (Timoteo estaba en Éfeso, aproximadamente 1.609 kilómetros [1.000 millas] de Roma; por consiguiente, fue un viaje de varias semanas; ya sea si el joven Apóstol podía llegar a tiempo o no, no se sabe):
10 Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido a Tesalónica (expresa un Comentario triste con respecto al que había sido dotado con esa excelente oportunidad); Crescente a Galacia (sólo se menciona aquí; la tradición dice que él fundó la Iglesia en Francia), Tito a Dalmacia (Yugoslavia moderna).
11 Lucas sólo está conmigo (presenta al que escribió el Evangelio que lleva su nombre, como también el Libro de los Hechos). Toma a Marcos, y tráele contigo (Juan Marcos, quien escribió el Evangelio de Marcos, el sobrino de Bernabé): porque me es útil para el Ministerio. (Manifiesta un gran elogio de parte del Apóstol acerca de Marcos.)
12 A Tíquico envié a Éfeso. (Se cree que Tíquico llevó esta misma Epístola, el último escrito por Pablo, a Timoteo y quizás fue instruido para reemplazar a Timoteo en Éfeso, mientras tanto venía el joven Apóstol a Roma.)
13 Trae, cuando vinieres, la capa que dejé en Troas en casa de Carpo (es muy posible que era verano cuando Pablo escribió esta Epístola, y si él sobrevivía hasta el invierno, necesitaría esta capa), y los Libros, mayormente los Pergaminos (se refiere a los Libros del Antiguo Testamento).
14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males (es la Obra de Dios que Pablo lamenta, que le hace mencionar a esta persona): el Señor le pague conforme a sus hechos (sin el Arrepentimiento, al final el Juicio vendrá sin duda sobre todos aquellos que intentan impedir la Obra de Dios, y hacerlo con el propósito de obstaculizar al obrero de Dios):
15 Guárdate tú también de él (presenta a este individuo como instrumento de Satanás; a propósito, él vivía en Éfeso donde Timoteo estaba ya Ministrando); que en grande manera ha resistido a nuestras palabras (una fuerte oposición en contra de nuestro Mensaje de la Cruz).
16 En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos (cuando uno está desalentado y alguien que desee hacerle alguna cosa negativa a él o a ella sin temor de ser reprendido o censurado por haberlo hecho, sino prefiere ser aplaudido, muy pronto se da cuenta exactamente cuántos Verdaderos Cristianos realmente existen; ¡desgraciadamente, no hay muchos!): no les sea imputado. (El Apóstol le suplica al Señor por estos débiles y desconcertados amigos suyos, quienes sólo por temor y no por rencor a la causa, lo habían abandonado, por eso no se los tome en cuenta sus acciones.)
17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó (revela el hecho de que el Apóstol experimentó un grado extraño de la Presencia del Señor durante este tiempo); para que por mí fuese cumplida la predicación (para que él pudiera dar una proclamación completa del Evangelio delante de Nerón, sin transigir el Mensaje en absoluto), y todos los Gentiles oyesen (en su defensa delante de Nerón, la sala del proceso estaba lleno de Gentiles, dignatarios importantes de todas partes del Imperio Romano; de los labios de Pablo, se oía el Evangelio): y fui librado de la boca del león. (Esta frase ha sido debatida casi a partir del tiempo que fue pronunciada por Pablo. No se refiere a ser librado de Nerón, porque él no fue absuelto. Además, no tuvo la menor influencia de que él sería lanzado a los leones, como se creen algunos, porque los ciudadanos Romanos, lo que Pablo era, no sufrieron tal destino. Probablemente se refirió a toda la situación a mano, y los esfuerzos de Satanás para dificultar el Mensaje de Pablo, lo que Satanás no era capaz de hacer.)
18 Y el Señor me librará de toda obra mala (se refiere al Versículo anterior), y me preservará para Su Reino Celestial (aunque fue exclamado en el futuro, realmente se aplica a la totalidad de su vida): al cual sea Gloria por los siglos de los siglos. Amén. (Presenta al Apóstol que se prorrumpe en una atribución de alabanza al Señor Quien él ha amado tanto desde hacía tanto tiempo y, en todos sus problemas y perplejidades, nunca lo había dejado sin amigos.)
BENDICIÓN FINAL
19 Saluda (acoge) a Priscila y a Aquila (los primeros dos amigos de Pablo), y a la casa de Onesíforo. (Presenta al mismo Hermano mencionado en II Timoteo 1:16.)
20 Erasto se quedó en Corinto (probablemente quiere decir que se regresó a aquella ciudad, que, en efecto, era su cuna): y a Trófimo dejé en Mileto enfermo.
21 Procura venir antes del invierno (por eso llevaba la capa). Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los Hermanos. (Presenta a algunos Cristianos en Roma cuyos nombres han sido inmortalizados por estar incluidos en la Carta de Pablo.)
22 El Señor Jesucristo sea con tu espíritu (invoca el Nombre de Resurrección de nuestro Señor). La Gracia sea con vosotros. Amén. (La Primera Epístola escrita por Pablo fue Primera Tesalonicenses dirigida a la Iglesia. Esta última fue dirigida a un Predicador. Este hecho nos indica que para que la Iglesia esté en lo correcto, el Predicador debe primero estar en lo correcto.) (La Segunda Epístola a Timoteo, el cual fue el primer Obispo Ordenado en Éfeso, fue escrita de Roma, cuando Pablo fue presentado la segunda vez a César Nerón.)


Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.


Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Labels: , , , , , , , , , , , , , ,

11 September 2026

El 11 de setiembre Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1


El 11 de setiembre Lectura Bíblica Diaria:

Lukus 13:


13 En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después. Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él. Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado. Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén. Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros. Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra. Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Salmo 23: Salmo de David.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.


Proverbios 17:
Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones. El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,
Y con los hermanos compartirá la herencia. El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones. El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua detractora. El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo. Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres. No conviene al necio la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad. El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo. La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio. El rebelde no busca sino el mal, Y mensajero cruel será enviado contra él. Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros, Que con un fatuo en su necedad. El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se enrede. El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová. ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento? En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. El hombre falto de entendimiento presta fianzas,
Y sale por fiador en presencia de su amigo. El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. El perverso de corazón nunca hallará el bien, Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal. El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;
Y el padre del necio no se alegrará. El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos. El impío toma soborno del seno Para pervertir las sendas de la justicia. En el rostro del entendido aparece la sabiduría; Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. El hijo necio es pesadumbre de su padre, Y amargura a la que lo dio a luz. Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir a los nobles que hacen lo recto. El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.


El Libro de II Timoteo Capítulo 2 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:



LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A
TIMOTEO 



CAPÍTULO 2
(66 d.C.)
UN FIEL SOLDADO



PUES tú, hijo mío, esfuérzate (se logra solamente cuando hacemos siempre la Cruz el Objeto de Fe) en la Gracia que es en Cristo Jesús. (La Fuente de Gracia es el Señor, pero el medio es la Cruz.)
2 Y lo que has oído de mí entre muchos testigos (la integridad de la enorme reserva de  la Verdad), esto encarga a los hombres Fieles (se refiere a otros llamados de Dios, quienes Predicarán este gran Evangelio) que serán idóneos para enseñar también a otros. (Aunque muchos abandonaron a Pablo, la evidencia que se presenta aquí es que algunos no hicieron así; fueron Fieles.)
3 Tú pues, soporta durísimas privaciones (espere su turno en el sufrimiento si se le llamara a hacerlo), como fiel soldado de Jesucristo. (Los Legionarios Romanos pasaron muchas dificultades en el servicio al Emperador. ¿Por qué no ha de sufrir el Cristiano en el servicio al Rey de reyes?)
4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida (el soldado tiene sólo una cosa en mente, y es llevar a cabo su deber; el Cristiano ha de tener el mismo motivo, el mismo espíritu y la misma consagración; de ahí, el Apóstol usa la palabra "soldado"); a fin de agradar a Aquél Quien lo tomó por soldado. (Debemos agradar a Cristo, no a los hombres.)
5 Y aun también el que compite como atleta (ahora describe la manera cómo se esfuerza el Creyente), no es coronado si no compite legítimamente. (Es la preparación para la competición que está en juego, no la competición misma. ¿Qué está diciendo el Apóstol?)
6 El labrador, para recibir los frutos (la siembra de las semillas para que al final se pueda recoger la cosecha), es necesario que trabaje primero. (Si él no "compite legítimamente," lo que quiere decir andar conforme al Espíritu lo cual lo guía a la Cruz, no va a haber "fruto.")
7 Considera lo que digo (lo que Pablo está diciendo es efectivamente "la Palabra del Señor"); y el Señor te dé entendimiento en todo. (El Espíritu Santo siempre ayudará al buscador sincero a entender lo que significa la Palabra de Dios.)
8 Acuérdate que Jesucristo, el cual fue de la simiente de David (la Encarnación), resucitó de los muertos (de entre los muertos) conforme a mi Evangelio (que le fue dado por el Señor [Gál. 1:11-12]):
SUFRIMIENTO
9 En el cual padezco, hasta las prisiones a modo de malhechor (manifiesta el hecho de que esto sucedió debido a su Predicación del Evangelio por el cual Pablo había sufrido problemas severos); mas la Palabra de Dios no está presa. (Demuestra el hecho de que el Evangelio, como se le había dado a Pablo, se había conservado por aquel Apóstol de manera que él podía entregarlo sin ser diluido ni comprometido.)
10 Por tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos (se refiere a todos quienes han aceptado a Cristo, ya sean Judíos o Gentiles), para que ellos también consigan la Salvación que es en Cristo Jesús con Gloria Eterna. (Si el Mensaje de la Cruz fuera diluido de algún modo, no hubiera Gloria Eterna. Debemos recordar esto vívidamente.)
11 Es palabra Fiel: Que si somos muertos con Él (se refiere a Cristo como nuestro Sustituto muriendo en la Cruz, con nuestra Fe colocándonos en la posición de morir "juntamente con Él" [Rom. 6:3-8]), también viviremos con Él (el Griego dice, "viviremos por medio de Él"; nuestro "vivir con Él," lo cual se refiere a la Vida de Resurrección y por eso se trata de la victoria perpetua, se alcanza sólo al entender que hemos sido "plantados juntamente con [Cristo y el Creyente] en la semejanza de Su Muerte"; en otras palabras, ¡todo fue hecho en la Cruz!):
12 Si sufrimos, también reinaremos con Él (el "sufrimiento" tiene que ver con "pelear la buena batalla de la Fe"; "¡reinar" quiere decir "reinar como rey," por lo tanto, los riesgos son muy altos!): si Le negáremos, Él también nos negará (se refiere a negar lo que Él hizo por nosotros en la Cruz):
13 Si fuéremos infieles (crea en lo que Él hizo en la Cruz), Él permanece Fiel (a pesar de la incredulidad de muchos, Él será Fiel para Redimir a todos quienes se allegan a Él en Fe): no se puede negar a Sí Mismo. (El Cielo nunca cambiará el Plan de Redención y Victoria, que es la Cruz.)
INSTRUCCIONES
14 Recuérdales esto (tiene referencia especial a las cuestiones de vida y muerte expuestas en los tres Versículos anteriores), exhórtalos delante del Señor que no contiendan en palabras, lo cual para nada aprovecha (si abandona la Cruz, "Cristo de nada les aprovechará" [Gál. 5:2]), antes trastorna a los oyentes (se refiere a echar abajo la Fe suya).
15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado (se refiere a un trabajador que ha sido puesto a prueba y, cumpliendo estas especificaciones, se ha ganado la aprobación del que lo ha sometido a prueba), como obrero que no tiene de qué avergonzarse (la Fe colocada exclusivamente en la Cruz nunca deshonra; la Fe colocada en otra parte, sin duda, deshonrará), que traza bien la Palabra de Verdad. (Si alguien no entiende correctamente la Cruz, no puede trazar con precisión la Palabra de Verdad.)
16 Mas evita profanas y vanas charlatanerías (significa que ninguna doctrina errónea abandona a sus víctimas como fueron encontrados, ¡sino más bien, las deja en condiciones peores!): porque más adelante tal gente caerá en la impiedad. (Si el Predicador está instruyendo alguna otra cosa que no es la Cruz de Cristo, el Espíritu Santo lo interpreta como "charloteos vanos," y se garantiza que aumenta la impiedad cada vez más. ¡De hecho, no puede ser de ningún otro modo!)
17 Y la palabra de ellos carcomerá como gangrena (la doctrina errónea, la cual constituye cualquiera cosa que no sea la Cruz, corromperá al final todo): de los cuales es Himeneo y Fileto (como es evidente, Pablo "los señala aquí, lo que provocó las divisiones y ofensas en contra de la Doctrina sana" [Rom. 16:17]; si como Predicadores hemos de ser fieles al Evangelio, hemos de hacer lo mismo);
18 Que se han desviado de la Verdad (hay sólo una "Verdad," y es "Jesucristo y Él Crucificado" [I Cor. 1:17-18, 23; 2:2]), diciendo que la Resurrección ya ha acontecido (es muy parecido a algunos Cristianos modernos que afirman que no habrá Arrebatamiento, sobre todo considerando que el Arrebatamiento y la Resurrección son lo mismo); y trastornan la Fe de algunos. (La Muerte y la Resurrección de Cristo han hecho todo posible, incluso la Resurrección venidera de todos los Santos. Estar confundido con respecto a la Obra Expiatoria de Cristo es estar confundido acerca de todo.)
19 Pero el Fundamento de Dios está firme (proclama la verdad de que este fundamento es seguro, a pesar de que algunos han hecho destrozo de su Fe), teniendo este sello, Conoce el Señor a los que son Suyos. (Este "sello" garantiza la "seguridad de  la Iglesia" y la "pureza de la Iglesia." Los dos van juntos. La pureza de la Iglesia es indispensable a su seguridad.) Y, Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el Nombre de Cristo. (Puede "apartarse de la iniquidad," con tal que haga de la Cruz el Objeto de su Fe, que en seguida le proporciona el Poder del Espíritu Santo.)
20 Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de  madera y de barro (el Apóstol usa metáforas en este discurso); y asimismo unos para honra, y otros para deshonra. (Se refiere al hecho de que no hay tal cosa como la perfección libre de pecado en este lado de la Resurrección. Hay problemas en la vida de todo Cristiano, lo que sólo la Cruz puede remediar.)
21 Así que, si alguno sepa mantenerse limpio de estas cosas (sólo así se puede hacer por medio de hacer siempre la Cruz el Objeto de su Fe, que proporcionará entonces el Poder al Espíritu Santo para llevar a cabo la tarea; no puede "mantenerse limpio" de ninguna otra manera), será vaso para honra, Santificado, y útil (capacitado) para los usos del Señor, y preparado para toda buena obra.
22 Huye también de los deseos juveniles (se refiere a la maldad que atrae a los jóvenes, lo cual es muy difícil de liberarse cuando ya son mayores): y sigue la Justicia, la Fe, la Caridad (Amor), la Paz, con los que invocan al Señor de puro corazón (los atributos del Espíritu, lo que Él Solo puede producir dentro de nuestros corazones y vidas, y que Él hace según nuestra Fe anclada firmemente en la Cruz).
23 Empero las cuestiones necias y sin sabiduría desecha (Si no es "Cristo y Él Crucificado," ¡olvídelo!), sabiendo que engendran contiendas. (Se trata de la agitación que resulta de las pendencias, es mucho ruido y pocas nueces.)
24 Que el siervo del Señor no debe ser pendenciero (reunirse para entablar discusiones interminables que no sirven para nada, ¡y sólo terminan en "contienda!"); sino manso para con todos (el Fruto del Espíritu [Gál. 5:22-23]), apto para enseñar (enseña la Doctrina sana), sufrido (demuestra paciencia a aquéllos que no entienden fácil y rápidamente lo que se le está enseñado),
25 Que con mansedumbre corrija a los que se oponen (se refiere a aquéllos que están en contra del verdadero siervo del Señor y de la Doctrina Verdadera); si quizá Dios les dé que se Arrepientan para conocer la Verdad (esperando que aquéllos que están errados se arrepientan y reconozcan la Verdad, y podemos decirlo rápidamente, "La Verdad de la Cruz");
26 Y se recuperen en sí del lazo del Diablo (si alguien coloca su Fe y Esperanza en algo que no sea Cristo y la Cruz, entonces "ha caído en la trampa del Diablo," ¡lo cual es algo muy serio!), en que están cautivos a voluntad de él. (A menos que el Creyente haga la Cruz el Objeto de su Fe, lo cual el Espíritu Santo le proporciona ayuda, queda indefenso contra Satanás, quien lo mantendrá cautivo, es decir, "en la esclavitud de pecado" [Gál. 5:1].)


Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.


Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Labels: , , , , , , , , , , , , , ,

10 September 2026

El 10 de setiembre Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre 

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1

 

El 10 de setiembre Lectura Bíblica Diaria:
Lukus 12 En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas. Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir. Le dijo uno de la multitud: Maestro, dí a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá. Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo? ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.

Salmo 23: Salmo de David.
Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.


Proverbios 17:
Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones. El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,
Y con los hermanos compartirá la herencia. El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones. El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua detractora. El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo. Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres. No conviene al necio la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad. El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo. La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio. El rebelde no busca sino el mal, Y mensajero cruel será enviado contra él. Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros, Que con un fatuo en su necedad. El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se enrede. El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová. ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento? En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. El hombre falto de entendimiento presta fianzas,
Y sale por fiador en presencia de su amigo. El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. El perverso de corazón nunca hallará el bien, Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal. El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;
Y el padre del necio no se alegrará. El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos. El impío toma soborno del seno Para pervertir las sendas de la justicia. En el rostro del entendido aparece la sabiduría; Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. El hijo necio es pesadumbre de su padre, Y amargura a la que lo dio a luz. Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir a los nobles que hacen lo recto. El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.

 
El Libro de II Timoteo Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:


LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A
TIMOTEO


CAPÍTULO 1
(66 d.C.)
INTRODUCCIÓN


PABLO, Apóstol de Jesucristo por la Voluntad de Dios (la Oficina del Apóstol lleva consigo el liderazgo de la Iglesia, y lleva un Mensaje especial dado al Apóstol, lo cual en el caso de Pablo era la Gracia), según la Promesa de la Vida que es en Cristo Jesús (la Vida, y más en particular la Vida Eterna se encuentra sólo en Cristo Jesús, y viene por medio de la Cruz),
2 A Timoteo, amado hijo: Gracia, Misericordia, y Paz, de Dios el Padre y de Jesucristo nuestro Señor (todo hecho posible por la Cruz).
TIMOTEO
3 Doy gracias a Dios, Al Cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia (en efecto, dice que él procuraba agradar a Dios aun cuando perseguía la Iglesia por ignorancia), de que sin cesar tengo memoria de ti en mis oraciones noche y día (en esto vemos la profundidad de la vida de oración de este hombre);
4 Deseando verte (Pablo estaba en la prisión en Roma cuando escribió esta Epístola, su última), acordándome de tus lágrimas (era posible que Timoteo estaba presente cuando Pablo fue detenido la segunda vez, y transportado a Roma para su encarcelamiento final), para ser lleno de gozo (al darse cuenta que sólo tenía poco tiempo, él quería ver a Timoteo);
5 Trayendo a la memoria la Fe no fingida que hay en ti (él se acuerda cuando conoció por primera vez a Timoteo e invitó al joven a unirse a su equipo Evangelístico [Hch. 16:1-3]), la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también (expresa aquí una herencia extraordinaria).
EL MANDATO
6 Por lo cual te aconsejo que despiertes el Don de Dios (la totalidad del Llamado de Dios en la vida de Timoteo), que está en ti por la imposición de mis manos. (No significa que Pablo otorgaba este Don al joven Timoteo, sino que verificaba lo que sabía que ya estaba allí.)
7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor (se refiere a una disposición de la mente; el Apóstol le está diciendo al joven Evangelista que no debe temer); sino el de poder (pudiera ser dicho, "el espíritu de poder," porque tal viene del Espíritu Santo), y de amor (de nuevo, dado por el Espíritu Santo), y de templanza (un "espíritu de dominio propio," todo hecho posible por el Espíritu Santo, Quien exige que siempre guardemos nuestra Fe en la Cruz [Rom. 8:1-2, 11, 13]).
8 Por tanto no te avergüences del Testimonio de nuestro Señor (los Cristianos, en vez de estar avergonzados de su "profesión de Fe," deben ante el mundo demostrar intrépidamente que sus Esperanzas y sus Promesas son su Tesoro más precioso), ni de mí, preso Suyo (aunque Pablo estaba preso en una celda Romana, de ninguna manera, él se consideraba un preso de Nerón, sino más bien del Señor): antes sé participante de los padecimientos en compañía con las aflicciones del Evangelio según el Poder de Dios (en efecto, quiere decir esperar su turno en sufrir, lo que siempre será acompañado por el Poder de Dios, lo cual nos da la Gracia para soportar la prueba);
9 Quien nos salvó (por lo que Él hizo en la Cruz), y nos llamó con Vocación Santa (nosotros no Lo llamamos sino que Él nos Llamó), no conforme a nuestras obras (la Salvación es por Gracia por medio de la Fe, no por obras [Ef. 2:8-9]), mas según el Designio Suyo y Gracia (se refiere al motivo y al medio), la cual nos es dada en Cristo Jesús (por lo que Él hizo en la Cruz) antes de los tiempos de los siglos (la Cruz de Cristo es la primera Doctrina Bíblica, en efecto, "predeterminada antes de la fundación del mundo" [I Ped. 1:18-20]; por consiguiente, toda Doctrina Verdadera está edificada sobre el Fundamento de la Cruz, de otro modo no es verdadera),
10 Mas ahora es manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo (todo está liado en Jesús y lo que Él hizo en la Cruz), El Cual quitó la muerte (la paga del pecado es muerte [Rom. 6:23], por eso cuando Jesús expió todo el pecado en la Cruz, esto quitó el medio de la muerte, es decir, la "muerte espiritual"), y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio (el Evangelio es la Cruz, la cual hizo posible la "vida y la inmortalidad," y verá su realización total en la Resurrección venidera):
11 Del cual yo soy ordenado por Dios para ser Predicador (para Predicar el Evangelio), y Apóstol (de la Gracia), y Maestro de los Gentiles. (Aunque el Apóstol también predicaba a los Judíos, su empuje principal era siempre hacia los Gentiles, cuya Salvación hizo posible la Cruz.)
12 Por lo cual asimismo (establecer la Iglesia) padezco esto (encarcelamiento, etc.): mas no me avergüenzo (declara el hecho de que algunos estaban avergonzados de Pablo, en cuanto a su encarcelamiento): porque yo sé a Quien he creído (se refiere al Señor Jesucristo), y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (Se refiere al alma y todos sus intereses inmortales.)
13 Retén la forma de las sanas palabras (forma la Doctrina correcta, que es "Jesucristo y Él Crucificado") que de mi oíste (se refiere al hecho de que el Señor le dio a Pablo el significado y el entendimiento del Nuevo Convenio, que es la Cruz [Gál. 1:11-12]), en la Fe y Amor que es en Cristo Jesús. (Cada vez que Pablo usa la frase, "en Cristo Jesús" o uno de sus derivados, sin excepción, se está refiriendo a lo que Cristo hizo en la Cruz.)
14 Guarda el buen depósito (expresa en palabras tan simples la única cosa más importante en el mundo, el Evangelio de Jesucristo) por el Espíritu Santo (tiene la ayuda del Espíritu Santo con respecto a la pureza del Mensaje) que habita en nosotros. (¡Él está constantemente presente y, por lo tanto, constantemente disponible!)
15 Ya sabes esto, que me han abandonado todos los que están en Asia (uno de los procesos más dolorosos que Pablo tuvo que soportar en la agonía de su último testimonio para su Señor era el conocimiento de que su nombre y enseñanza no fueron valorados con honor en algunas de estas Iglesias Asiáticas que él amaba tanto; esta reincidencia era un rechazo de la Cruz); de los cuales son Figelo y Hermógenes. (¡Qué tristeza que estos dos serían incluidos en los Sagrados Textos, no en la esfera de   fidelidad, sino más bien en la de "deslealtad"!)
ONESÍFORO
16 Que el Señor tenga Misericordia de la casa de Onesíforo (de la terminología, al parecer este hombre había muerto no hace mucho); que muchas veces me dio refrigerio, y no se avergonzó de mi cadena (otra vez, parece que muchos Creyentes estaban, de hecho, avergonzados de Pablo y su situación, pero no fue así con Onesíforo):
17 Antes, estando él en Roma, me buscó solícitamente, y me halló. (Este hombre, tan amable hacia el gran Apóstol, estará entre aquéllos en el Juicio final a quien el Salvador le dirá, "Yo estuve en la prisión, y Me visitaste" [Mat. 25:36].)
18 El Señor permita que halle Misericordia junto al Señor en aquel día (se refiere al "Tribunal de Cristo," que comenzará después del Arrebatamiento de la Iglesia; sólo los Creyentes estarán allí; además, no habrá indicio de pecado, ya que fue lidiado en el Calvario, sino nuestros motivos, etc.): y cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor. (Parece que este hombre fue siempre de ayuda a Pablo. Por lo tanto, su nombre será declarado para siempre en las páginas de Las Sagradas Escrituras.)


Primera Corintios Capítulo 13:
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.

Romanos 8:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.





Labels: , , , , , , , , , , , , , ,