04 July 2016

El 5 de julio Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre
SonLifeTV.com/español
Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1
www.miradioc4.com/escuchar-en-vivo/


El 5 de julio Lectura Bíblica Diaria:


I Samuel 9 a 11:
Había un hombre de la tribu de Benjamín, muy respetado, cuyo nombre era Quis hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, también benjaminita. Quis tenía un hijo llamado Saúl, que era buen mozo y apuesto como ningún otro israelita, tan alto que los demás apenas le llegaban al hombro. En cierta ocasión se extraviaron las burras de su padre Quis, y éste le dijo a Saúl: "Toma a uno de los criados y ve a buscar las burras." Saúl y el criado se fueron y cruzaron la sierra de Efraín, hasta pasar por la región de Salisá, pero no las encontraron. Pasaron también por la región de Salín, y después por el territorio de Benjamín, pero tampoco allí las encontraron. Cuando llegaron al territorio de Zuf, Saúl le dijo al criado que lo acompañaba: Vámonos. Debemos regresar, no sea que mi padre comience a preocuparse más por nosotros que por las burras. El criado le contestó: En este pueblo vive un hombre de Dios que es muy famoso. Todo lo que dice se cumple sin falta. ¿Por qué no vamos allá? A lo mejor nos indica el camino que debemos seguir. Pero si vamos, ¿qué le podemos llevar? preguntó Saúl. En las alforjas no nos queda nada de comer, ni tenemos ningún regalo que ofrecerle. Aquí tengo casi tres gramos de plata respondió el criado. Se los puedo dar al hombre de Dios para que nos indique el camino. (Antiguamente, cuando alguien en Israel iba a consultar a Dios, solía decir: "Vamos a ver al vidente", porque así se le llamaba entonces al que ahora se le llama profeta.) Muy bien dijo Saúl, vamos. Dicho esto, se dirigieron al pueblo donde vivía el hombre de Dios. Subían por la cuesta de la ciudad cuando se encontraron con unas jóvenes que iban a sacar agua. Les preguntaron: ¿Se encuentra por aquí el vidente? Sí, está más adelante contestaron ellas. Dense prisa, que acaba de llegar a la ciudad, y el pueblo va a ofrecer un sacrificio en el santuario del cerro. Cuando entren en la ciudad lo encontrarán, si llegan antes de que suba al santuario para comer. La gente no empezará a comer hasta que él llegue, pues primero tiene que bendecir el sacrificio, y luego los invitados comerán. Así que vayan de inmediato, que hoy mismo lo van a encontrar. Saúl y su criado se dirigieron entonces a la ciudad. Iban entrando cuando Samuel se encontró con ellos, camino al santuario del cerro. Un día antes de que Saúl llegara, el Señor le había hecho esta revelación a Samuel: "Mañana, a esta hora, te voy a enviar un hombre de la tierra de Benjamín. Lo ungirás como gobernante de mi pueblo Israel, para que lo libre del poder de los filisteos. Me he compadecido de mi pueblo, pues sus gritos de angustia han llegado hasta mí." Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: "Ahí tienes al hombre de quien te hablé; él gobernará a mi pueblo." Al llegar a la puerta de la ciudad, Saúl se acercó a Samuel y le preguntó: ¿Podría usted indicarme dónde está la casa del vidente? Yo soy el vidente respondió Samuel. Acompáñame al santuario del cerro, que hoy comerán ustedes conmigo. Ya mañana, cuando te deje partir, responderé a todas tus inquietudes. En cuanto a las burras que se te perdieron hace tres días, ni te preocupes, que ya las encontraron. Y agregó: Lo que Israel más desea, ¿no tiene que ver contigo y con toda la familia de tu padre? ¿Por qué me dices eso? respondió Saúl. ¿No soy yo de la tribu de Benjamín, que es la más pequeña de Israel? ¿Y no es mi familia la más insignificante de la tribu de Benjamín? No obstante, Samuel tomó a Saúl y a su criado, los llevó al salón y les dio un lugar especial entre los invitados, que eran unos treinta. Luego Samuel le dijo al cocinero: Trae la ración de carne que te pedí que apartaras, y que yo mismo te entregué. El cocinero sacó un pernil entero, y se lo sirvió a Saúl. Entonces Samuel dijo: Ahí tienes lo que estaba reservado para ti. Come, pues antes de invitar a los otros, tu ración ya había sido apartada para esta ocasión. Así fue como Saúl comió aquel día con Samuel. Luego bajaron del santuario a la ciudad, y Samuel conversó con Saúl en la azotea de su casa. Al amanecer, a la hora de levantarse, Samuel habló con Saúl en ese mismo lugar: ¡Levántate! le dijo; ya debes partir. Saúl se levantó, y salieron de la casa juntos. Mientras se dirigían a las afueras de la ciudad, Samuel le dijo a Saúl: Dile al criado que se adelante, pero tú quédate un momento, que te voy a dar un mensaje de parte de Dios. El criado se adelantó. Entonces Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y le dijo: ¡Es el Señor quien te ha ungido para que gobiernes a su pueblo! Hoy mismo, cuando te alejes de mí y llegues a Selsa, en el territorio de Benjamín, cerca de la tumba de Raquel verás a dos hombres. Ellos te dirán: Ya encontramos las burras que andabas buscando. Pero tu padre ya no piensa en las burras, sino que ahora está preocupado por ustedes y se pregunta: ‘¿Qué puedo hacer para encontrar a mi hijo? "Más adelante, cuando llegues a la encina de Tabor, te encontrarás con tres hombres que se dirigen a Betel para adorar a Dios. Uno de ellos lleva tres cabritos; otro, tres panes; y el otro, un odre de vino. Después de saludarte, te entregarán dos panes. Acéptalos. "De ahí llegarás a Guibeá de Dios, donde hay una guarnición filistea. Al entrar en la ciudad te encontrarás con un grupo de profetas que bajan del santuario en el cerro. Vendrán profetizando, precedidos por músicos que tocan liras, panderetas, flautas y arpas. Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con poder, y tú profetizarás con ellos y serás una nueva persona. Cuando se cumplan estas señales que has recibido, podrás hacer todo lo que esté a tu alcance, pues Dios estará contigo. "Baja luego a Guilgal antes que yo. Allí me reuniré contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión, y cuando llegue, te diré lo que tienes que hacer. Pero tú debes esperarme siete días. Cuando Saúl se dio vuelta para alejarse de Samuel, Dios le cambió el corazón, y ese mismo día se cumplieron todas esas señales. En efecto, al llegar Saúl y su criado a Guibeá, un grupo de profetas les salió al encuentro. Entonces el Espíritu de Dios vino con poder sobre Saúl, quien cayó en trance profético junto con ellos. Los que desde antes lo conocían, al verlo profetizar junto con los profetas se preguntaban unos a otros: ¿Qué le pasa a Saúl hijo de Quis? ¿Acaso él también es uno de los profetas? Alguien que vivía allí replicó: ¿Y quién es el responsable de ellos? De ahí viene el dicho: "¿Acaso también Saúl es uno de los profetas?" Cuando Saúl acabó de profetizar, subió al santuario del cerro. Su tío les preguntó a él y a su criado: ¿Y ustedes dónde estaban? Andábamos buscando las burras respondió Saúl; pero como no dábamos con ellas, fuimos a ver a Samuel. Cuéntame lo que les dijo Samuel pidió el tío de Saúl. Nos aseguró que ya habían encontrado las burras. Sin embargo, Saúl no le contó a su tío lo que Samuel le había dicho acerca del reino. Después de esto, Samuel convocó al pueblo de Israel para que se presentara ante el Señor en Mizpa. Allí les dijo a los israelitas: "Así dice el Señor, Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto. Yo los libré a ustedes del poder de los egipcios y de todos los reinos que los oprimían. Ahora, sin embargo, ustedes han rechazado a su Dios, quien los libra de todas las calamidades y aflicciones. Han dicho: ¡No! ¡Danos un rey que nos gobierne! Por tanto, preséntense ahora ante el Señor por tribus y por familias." Dicho esto, Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel y, al echar la suerte, fue escogida la tribu de Benjamín. Luego mandó que se acercara la tribu de Benjamín, familia por familia, y la suerte cayó sobre la familia de Matri, y finalmente sobre Saúl hijo de Quis. Entonces fueron a buscar a Saúl, pero no lo encontraron, de modo que volvieron a consultar al Señor: ¿Ha venido aquí ese hombre? Sí respondió el Señor, pero se ha escondido entre el equipaje. Fueron corriendo y lo sacaron de allí. Y cuando Saúl se puso en medio de la gente, vieron que era tan alto que nadie le llegaba al hombro. Dijo entonces Samuel a todo el pueblo: ¡Miren al hombre que el Señor ha escogido! ¡No hay nadie como él en todo el pueblo! ¡Viva el rey! exclamaron todos. A continuación, Samuel le explicó al pueblo las leyes del reino y las escribió en un libro que depositó ante el Señor. Luego mandó que todos regresaran a sus casas. También Saúl se fue a su casa en Guibeá, acompañado por un grupo de hombres leales, a quienes el Señor les había movido el corazón. Pero algunos insolentes protestaron: "¿Y éste es el que nos va a salvar?" Y fue tanto su desprecio por Saúl, que ni le ofrecieron regalos. Saúl, por su parte, no les hizo caso. Najás el amonita subió contra Jabés de Galaad y la sitió. Los habitantes de la ciudad le dijeron: Haz un pacto con nosotros, y seremos tus siervos. Haré un pacto con ustedes contestó Najás el amonita, pero con una condición: que les saque a cada uno de ustedes el ojo derecho. Así dejaré en desgracia a todo Israel. Danos siete días para que podamos enviar mensajeros por todo el territorio de Israel respondieron los ancianos de Jabés. Si no hay quien nos libre de ustedes, nos rendiremos. Cuando los mensajeros llegaron a Guibeá, que era la ciudad de Saúl, y le comunicaron el mensaje al pueblo, todos se echaron a llorar. En esos momentos Saúl regresaba del campo arreando sus bueyes, y preguntó: "¿Qué le pasa a la gente? ¿Por qué están llorando?" Entonces le contaron lo que habían dicho los habitantes de Jabés. Cuando Saúl escuchó la noticia, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder. Enfurecido, agarró dos bueyes y los descuartizó, y con los mensajeros envió los pedazos por todo el territorio de Israel, con esta advertencia: "Así se hará con los bueyes de todo el que no salga para unirse a Saúl y Samuel." El temor del Señor se apoderó del pueblo, y todos ellos, como un solo hombre, salieron a la guerra. Saúl los reunió en Bézec para pasar revista, y había trescientos mil soldados de Israel y treinta mil de Judá. Luego les dijo a los mensajeros que habían venido: "Vayan y díganles a los habitantes de Jabés de Galaad: Mañana, cuando más calor haga, serán librados. " Los mensajeros fueron y les comunicaron el mensaje a los de Jabés. Éstos se llenaron de alegría y les dijeron a los amonitas: "Mañana nos rendiremos, y podrán hacer con nosotros lo que bien les parezca." Al día siguiente, antes del amanecer, Saúl organizó a los soldados en tres columnas. Invadieron el campamento de los amonitas, e hicieron una masacre entre ellos hasta la hora más calurosa del día. Los que sobrevivieron fueron dispersados, así que no quedaron dos hombres juntos. El pueblo le dijo entonces a Samuel: ¿Quiénes son los que no querían que Saúl reinara sobre nosotros? Entréguenlos, que vamos a matarlos. ¡Nadie va a morir hoy! intervino Saúl. En este día el Señor ha librado a Israel. ¡Vengan! le dijo Samuel al pueblo. Vamos a Guilgal para confirmar a Saúl como rey. Todos se fueron a Guilgal, y allí, ante el Señor, confirmaron a Saúl como rey. También allí, ante el Señor, ofrecieron sacrificios de *comunión, y Saúl y todos los israelitas celebraron la ocasión con gran alegría.


Salmos 53:
Dice el necio en su corazón: "No hay Dios." Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! ¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios! Allí los tienen, sobrecogidos de miedo, cuando no hay nada que temer. Dios dispersó los huesos de quienes te atacaban; tú los avergonzaste, porque Dios los rechazó. ¡Quiera Dios que de *Sión venga la *salvación para Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo, se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.



Proverbios 16:
El hombre propone y Dios dispone. A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los motivos. Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre! El Señor aborrece a los arrogantes. Una cosa es segura: no quedarán impunes. Con amor y verdad se perdona el pecado, y con temor del Señor se evita el mal. Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre, hasta con sus enemigos lo reconcilia. Más vale tener poco con justicia que ganar mucho con injusticia. El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor. La sentencia está en labios del rey; en el veredicto que emite no hay error. Las pesas y las balanzas justas son del Señor; todas las medidas son hechura suya. El rey detesta las malas acciones, porque el trono se afirma en la justicia. El rey se complace en los labios honestos; aprecia a quien habla con la verdad. La ira del rey es presagio de muerte, pero el sabio sabe apaciguarla. El rostro radiante del rey es signo de vida; su favor es como lluvia en primavera. Más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata. El camino del hombre recto evita el mal; el que quiere salvar su vida, se fija por dónde va. Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso. Vale más humillarse con los oprimidos que compartir el botín con los orgullosos. El que atiende a la palabra, prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor! Al sabio de corazón se le llama inteligente; los labios convincentes promueven el saber. Fuente de vida es la prudencia para quien la posee; el castigo de los necios es su propia necedad. El sabio de corazón controla su boca; con sus labios promueve el saber. Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo. Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte. Al que trabaja, el hambre lo obliga a trabajar, pues su propio apetito lo estimula. El perverso hace planes malvados; en sus labios hay un fuego devorador. El perverso provoca contiendas, y el chismoso divide a los buenos amigos. El violento engaña a su prójimo y lo lleva por mal camino. El que guiña el ojo trama algo perverso; el que aprieta los labios ya lo ha cometido. Las canas son una honrosa corona que se obtiene en el camino de la justicia. Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades. Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto proviene del Señor.


El Libro de I Pedro Capítulo 5 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:


LA PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE
SAN PEDRO

CAPÍTULO 5
(60 d.C.)
LOS PASTORES


RUEGO (a los Pastores de las Iglesias locales) a los Ancianos (Pastores) que están entre vosotros, yo Anciano (indica el hecho de que el gran Apóstol era un Pastor también, Pastoreaba en aquel entonces en Babilonia [v. 13]) también con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo (quien estaba con Cristo hasta el final del Ministerio de nuestro Señor, hasta Su Muerte), que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada (se revela la Gloria cuando se acepta la Cruz ):
2 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros (Predica la Cruz [I Cor. 1:21, 23; 2:2]), teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente (privilegiado de poder hacerlo, y no porque no había otra alternativa); no por ganancia deshonesta (el dinero no debe ser el motivo), sino de buena voluntad (no dejar que el dinero u otra cosa lo influya, sólo para realizar la Voluntad de Dios);
3 Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor (el Texto Griego habla acerca de un dominio arbitrario y autocrático sobre la multitud, lo que es prohibido de un Verdadero Pastor), sino siendo un buen ejemplo para la grey (indica la instrucción que el Apóstol había vivido de modo extraordinario).
4 Y cuando apareciere el Príncipe de los Pastores (el Señor Jesucristo, en el Arrebatamiento de la Iglesia), vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria (se refiere a la corona de victoria).
MANDATOS
5 Igualmente, jóvenes (Pastores asistentes en la Iglesia local), sed sujetos a los Ancianos (Pastores principales). Y todos sumisos unos a otros (entendimiento mutuo), revestíos de humildad (se refiere a la virtud que debe adornar todas las otras virtudes, que sólo puede adquirirla por Fe en la Cruz): porque Dios resiste a los soberbios (Él se pone en contra de la persona orgullosa), y da gracia a los humildes. (Alguien que coloca su Fe exclusivamente en la Cruz de Cristo.)
6 Humillaos pues bajo la Poderosa Mano de Dios (la Cruz sola y la Fe en aquella Obra Terminada lo transforma a ser humilde), para que Él os ensalce cuando fuere tiempo (describe la ruta a las Bendiciones de Dios):
7 Echando toda vuestra ansiedad sobre Él (una entrega a Dios directa y de una vez para siempre de todo lo que nos preocupa), porque Él tiene cuidado de vosotros (traducción literal, "porque Él se interesa por usted").
8 Sed sobrios (serena mentalmente), y velad (alerta y vigilante); porque vuestro adversario el Diablo, cual león rugiente, anda alrededor, buscando a quien devorar (nos enfrentamos a un adversario muy poderoso):
9 Al cual (el Diablo) resistid firmes en la Fe ("la Fe" siempre se refiere a lo que Jesús hizo en la Cruz; nuestra Fe debe estar afianzada siempre en aquella Obra Terminada), sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros Hermanos que están en el mundo. (Todo Verdadero Cristiano se enfrenta a los ataques violentos del Maligno.)
BENDICIÓN FINAL
10 Mas el Dios de toda Gracia (se refiere a Dios como la Fuente de toda la Gracia), Que nos ha llamado (una citación judicial Divina) a Su Gloria Eterna por Jesucristo (por lo que Jesús hizo en la Cruz), después que hayáis padecido un poco de tiempo (la transición de la "carne" al "Espíritu," que nunca es fácil, rápido o sencillo), Él Mismo os perfeccione (unidos con el Espíritu), os restaurará, dará seguridad, y os establezca (en un fundamento firme que no puede ser movido, según la Gracia de Dios brota en un torrente continuo).
11 A Él (el Señor Jesucristo) sean la Gloria y el Imperio para siempre. Amén. (Es resultado de lo que Él hizo en la Cruz.)
12 Por Silas, un Hermano fiel, según yo pienso, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la Verdadera Gracia de Dios, en la cual estáis. (Proclama el hecho de que este tema acerca de cómo vivir para Dios es muy amplio, sin embargo, el Apóstol quiso hablar de ello en esta breve Epístola.)
13 La Iglesia que está en Babilonia (la misma ciudad mencionada en el Antiguo Testamento, la Babilonia en el Río Eufrates; no hay prueba que esta declaración es un sinónimo para Roma, como algunos lo afirman), juntamente elegida con vosotros, os saluda (aquellos que deciden confiar en Cristo y la Cruz son, al mismo tiempo, elegidos para experimentar la Gracia de Dios); y Marcos mi hijo (se refiere a Juan Marcos, quien escribió el Evangelio que lleva su nombre; él no era hijo propio de Pedro, sino un hijo en la Fe).
14 Saludaos unos a otros con ósculo de afecto fraternal (la costumbre en aquella época). Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén. (Es la Paz que resulta de la Obra de Santificación, la cual procede a través de la Cruz.)


1 Corintios 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4:
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.


Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la naturaleza pecaminosa sino conforme al Espíritu. Pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Labels: , , , , , , , , , , , , , , ,

02 July 2016

El 2 de julio Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre
SonLifeTV.com/español
Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1
www.miradioc4.com/escuchar-en-vivo/


El 2 de julio Lectura Bíblica Diaria:


Rut 4 a I Samuel 2: 
Booz, por su parte, subió hasta la puerta de la ciudad y se sentó allí. En eso pasó el pariente redentor que él había mencionado. Ven acá, amigo mío, y siéntate le dijo Booz. El hombre fue y se sentó. Entonces Booz llamó a diez de los ancianos de la ciudad, y les dijo: Siéntense aquí. Y ellos se sentaron. Booz le dijo al pariente redentor: Noemí, que ha regresado de la tierra de Moab, está vendiendo el terreno que perteneció a nuestro hermano Elimélec. Consideré que debía informarte del asunto y sugerirte que lo compres en presencia de estos testigos y de los ancianos de mi pueblo. Si vas a redimir el terreno, hazlo. Pero si no vas a redimirlo, házmelo saber, para que yo lo sepa. Porque ningún otro tiene el derecho de redimirlo sino tú, y después de ti, yo tengo ese derecho. Yo lo redimo le contestó. Pero Booz le aclaró: El día que adquieras el terreno de Noemí, adquieres también a Rut la moabita, viuda del difunto, a fin de conservar su nombre junto con su heredad. Entonces no puedo redimirlo respondió el pariente redentor, porque podría perjudicar mi propia herencia. Redímelo tú; te cedo mi derecho. Yo no puedo ejercerlo. En aquellos tiempos, para ratificar la redención o el traspaso de una propiedad en Israel, una de las partes contratantes se quitaba la sandalia y se la daba a la otra. Así se acostumbraba legalizar los contratos en Israel. Por eso el pariente redentor le dijo a Booz: Cómpralo tú. Y se quitó la sandalia. Entonces Booz proclamó ante los ancianos y ante todo el pueblo: Hoy son ustedes testigos de que le he comprado a Noemí toda la propiedad de Elimélec, Quilión y Majlón, y de que he tomado como esposa a Rut la moabita, viuda de Majlón, a fin de preservar el nombre del difunto con su heredad, para que su nombre no desaparezca de entre su familia ni de los registros del pueblo. ¡Hoy son ustedes testigos! Los ancianos y todos los que estaban en la puerta respondieron: Somos testigos. "¡Que el Señor haga que la mujer que va a formar parte de tu hogar sea como Raquel y Lea, quienes juntas edificaron el pueblo de Israel! "¡Que seas un hombre ilustre en Efrata, y que adquieras renombre en Belén! "¡Que por medio de esta joven el Señor te conceda una descendencia tal que tu familia sea como la de Fares, el hijo que Tamar le dio a Judá! Así que Booz tomó a Rut y se casó con ella. Cuando se unieron, el Señor le concedió quedar embarazada, de modo que tuvo un hijo. Las mujeres le decían a Noemí: "¡Alabado sea el Señor, que no te ha dejado hoy sin un redentor! ¡Que llegue a tener renombre en Israel! Este niño renovará tu vida y te sustentará en la vejez, porque lo ha dado a luz tu nuera, que te ama y es para ti mejor que siete hijos." Noemí tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas decían: "¡Noemí ha tenido un hijo!" Y lo llamaron Obed. Éste fue el padre de Isaí, padre de David. Así que éste es el linaje de Fares: Fares fue el padre de Jezrón; Jezrón, el padre de Ram; Ram, el padre de Aminadab; Aminadab, el padre de Naasón; Naasón, el padre de Salmón; Salmón, el padre de Booz; Booz, el padre de Obed; Obed, el padre de Isaí; e Isaí, el padre de David.1 Samuel 1:1-2:36 NVI:En la sierra de Efraín había un hombre zufita de Ramatayin. Su nombre era Elcaná hijo de Jeroán, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efraimita. Elcaná tenía dos esposas. Una de ellas se llamaba Ana, y la otra, Penina. Ésta tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno. Cada año Elcaná salía de su pueblo para adorar al Señor Todopoderoso y ofrecerle sacrificios en Siló, donde Ofni y Finés, los dos hijos de Elí, oficiaban como sacerdotes del Señor. Cuando llegaba el día de ofrecer su sacrificio, Elcaná solía darles a Penina y a todos sus hijos e hijas la porción que les correspondía. Pero a Ana le daba una porción especial, pues la amaba a pesar de que el Señor la había hecho estéril. Penina, su rival, solía atormentarla para que se enojara, ya que el Señor la había hecho estéril. Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería. Entonces Elcaná, su esposo, le decía: "Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?" Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor, con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente. Entonces hizo este voto: "Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida, y nunca se le cortará el cabello." Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca. Sus labios se movían pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha, así que le dijo: ¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Deja ya el vino! No, mi señor; no he bebido ni vino ni cerveza. Soy sólo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor. No me tome usted por una mala mujer. He pasado este tiempo orando debido a mi angustia y aflicción. Vete en paz respondió Elí. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya. Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió. Al día siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, volvieron a su casa en Ramá. Luego Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió y, pasado un año, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, pues dijo: "Al Señor se lo pedí." Cuando Elcaná salió con toda su familia para cumplir su promesa y ofrecer su sacrificio anual al Señor, Ana no lo acompañó. No iré hasta que el niño sea destetado le explicó a su esposo. Entonces lo llevaré para dedicarlo al Señor, y allí se quedará el resto de su vida. Bien, haz lo que te parezca mejor respondió su esposo Elcaná. Quédate hasta que lo destetes, con tal de que el Señor cumpla su palabra. Así pues, Ana se quedó en su casa y crió a su hijo hasta que lo destetó. Cuando dejó de amamantarlo, salió con el niño, a pesar de ser tan pequeño, y lo llevó a la casa del Señor en Siló. También llevó un becerro de tres años, una medida de harina y un odre de vino. Luego sacrificaron el becerro y presentaron el niño a Elí. Dijo Ana: "Mi señor, tan cierto como que usted vive, le juro que yo soy la mujer que estuvo aquí a su lado orando al Señor. Éste es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva, estará dedicado a él." Entonces Elí se postró allí ante el Señor. Ana elevó esta oración: "Mi corazón se alegra en el Señor; en él radica mi poder. y burlarme de mis enemigos. "Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él! "Dejen de hablar con tanto orgullo y altivez; ¡no profieran palabras soberbias! El Señor es un Dios que todo lo sabe, y él es quien juzga las acciones. "El arco de los poderosos se quiebra, pero los débiles recobran las fuerzas. Los que antes tenían comida de sobra se venden por un pedazo de pan; los que antes sufrían hambre ahora viven saciados. La estéril ha dado a luz siete veces, pero la que tenía muchos hijos languidece. "Del Señor vienen la muerte y la vida; él nos hace bajar al sepulcro, pero también nos levanta. El Señor da la riqueza y la pobreza; humilla, pero también enaltece. Levanta del polvo al desvalido y saca del basurero al pobre para sentarlos en medio de príncipes y darles un trono esplendoroso. "Del Señor son los fundamentos de la tierra; ¡sobre ellos afianzó el mundo! Él guiará los pasos de sus fieles, pero los malvados se perderán entre las sombras. ¡Nadie triunfa por sus propias fuerzas! "El Señor destrozará a sus enemigos; desde el cielo lanzará truenos contra ellos. El Señor juzgará los confines de la tierra, fortalecerá a su rey y enaltecerá el poder de su ungido." Elcaná volvió a su casa en Ramá, pero el niño se quedó para servir al Señor, bajo el cuidado del sacerdote Elí. Los hijos de Elí eran unos perversos que no tomaban en cuenta al Señor. La costumbre de estos sacerdotes era la siguiente: Cuando alguien ofrecía un sacrificio, el asistente del sacerdote se presentaba con un tenedor grande en la mano y, mientras se cocía la carne, metía el tenedor en la olla, en el caldero, en la cacerola o en la cazuela; y el sacerdote tomaba para sí mismo todo lo que se enganchaba en el tenedor. De este modo trataban a todos los israelitas que iban a Siló. Además, antes de quemarse la grasa, solía llegar el ayudante del sacerdote para decirle al que estaba por ofrecer el sacrificio: "Dame carne para el asado del sacerdote, pues no te la va a aceptar cocida, sino cruda." Y si el hombre contestaba: "Espera a que se queme la grasa, como es debido; luego podrás tomar lo que desees", el asistente replicaba: "No, dámela ahora mismo; de lo contrario, te la quito por la fuerza." Así que el pecado de estos jóvenes era gravísimo a los ojos del Señor, pues trataban con desprecio las ofrendas que le pertenecían. El niño Samuel, por su parte, vestido con un efod de lino, seguía sirviendo en la presencia del Señor. Cada año su madre le hacía una pequeña túnica, y se la llevaba cuando iba con su esposo para ofrecer su sacrificio anual. Elí entonces bendecía a Elcaná y a su esposa, diciendo: "Que el Señor te conceda hijos de esta mujer, a cambio del niño que ella pidió para dedicárselo al Señor." Luego regresaban a su casa. El Señor bendijo a Ana, de manera que ella concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Durante ese tiempo, Samuel crecía en la presencia del Señor. Elí, que ya era muy anciano, se enteró de todo lo que sus hijos le estaban haciendo al pueblo de Israel, incluso de que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada del santuario. Les dijo: "¿Por qué se comportan así? Todo el pueblo me habla de su mala conducta. No, hijos míos; no es nada bueno lo que se comenta en el pueblo del Señor. Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?" No obstante, ellos no le hicieron caso a la advertencia de su padre, pues la voluntad del Señor era quitarles la vida. Por su parte, el niño Samuel seguía creciendo y ganándose el aprecio del Señor y de la gente. Un hombre de Dios fue a ver a Elí, y le dijo: "Así dice el Señor: Bien sabes que yo me manifesté a tus antepasados cuando estaban en Egipto bajo el poder del faraón. De entre todas las tribus de Israel, escogí a Aarón para que fuera mi sacerdote, es decir, para que en mi presencia se acercara a mi altar, quemara el incienso y se pusiera el efod. Además, a su familia le concedí las ofrendas que los israelitas queman en mi honor. ¿Por qué, pues, tratan ustedes con tanto desprecio los sacrificios y ofrendas que yo he ordenado que me traigan? ¿Por qué honras a tus hijos más que a mí, y los engordas con lo mejor de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? "Por cuanto has hecho esto, de ninguna manera permitiré que tus parientes me sirvan, aun cuando yo había prometido que toda tu familia, tanto tus antepasados como tus descendientes, me servirían siempre. Yo, el Señor, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian. En efecto, se acerca el día en que acabaré con tu poder y con el de tu familia; ninguno de tus descendientes llegará a viejo. Mirarás con envidia el bien que se le hará a Israel, y ninguno de tus descendientes llegará a viejo. Si permito que alguno de los tuyos continúe sirviendo en mi altar, será para empañarte de lágrimas los ojos y abatirte el alma; todos tus descendientes morirán en la flor de la vida. Y te doy esta señal: tus dos hijos, Ofni y Finés, morirán el mismo día. "Pero yo levantaré a un sacerdote fiel, que hará mi voluntad y cumplirá mis deseos. Jamás le faltará descendencia, y vivirá una larga vida en presencia de mi ungido. Y los familiares tuyos que sobrevivan vendrán y de rodillas le rogarán que les regale una moneda de plata o un pedazo de pan. Le suplicarán: ¡Dame algún trabajo sacerdotal para mi sustento! "Salmos 50:Habla el Señor, el Dios de dioses: convoca a la tierra de oriente a occidente. Dios resplandece desde Sión, la ciudad bella y perfecta. Nuestro Dios viene, pero no en silencio; lo precede un fuego que todo lo destruye, y en torno suyo ruge la tormenta. El Señor convoca a los cielos y a la tierra, para que presencien el juicio de su pueblo: "Reúnanme a los consagrados, a los que pactaron conmigo mediante un sacrificio." El cielo proclama la justicia divina: ¡Dios mismo es el juez! Selah. "Escucha, pueblo mío, que voy a hablar; Israel, voy a testificar contra ti: ¡Yo soy tu Dios, el único Dios! No te reprendo por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que siempre me ofreces. No necesito becerros de tu establo ni machos cabríos de tus apriscos, pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros. Conozco a las aves de las alturas; todas las bestias del campo son mías. Si yo tuviera hambre, no te lo diría, pues mío es el mundo, y todo lo que contiene. ¿Acaso me alimento con carne de toros, o con sangre de machos cabríos? ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás." Pero Dios le dice al malvado: "¿Qué derecho tienes tú de recitar mis leyes o de mencionar mi *pacto con tus labios? Mi instrucción, la aborreces; mis palabras, las desechas. Ves a un ladrón, y lo acompañas; con los adúlteros te identificas. Para lo malo, das rienda suelta a tu boca; tu lengua está siempre dispuesta al engaño. Tienes por costumbre hablar contra tu prójimo, y aun calumnias a tu propio hermano. Has hecho todo esto, y he guardado silencio; ¿acaso piensas que soy como tú? Pero ahora voy a reprenderte; cara a cara voy a denunciarte. "Ustedes que se olvidan de Dios, consideren lo que he dicho; de lo contrario, los haré pedazos, y no habrá nadie que los salve. Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación."Proverbios 13:El hijo sabio atiende a la corrección de su padre, pero el insolente no hace caso a la reprensión. Quien habla el bien, del bien se nutre, pero el infiel padece hambre de violencia. El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina. El perezoso ambiciona, y nada consigue; el diligente ve cumplidos sus deseos. El justo aborrece la mentira; el malvado acarrea vergüenza y deshonra. La justicia protege al que anda en integridad, pero la maldad arruina al pecador. Hay quien pretende ser rico, y no tiene nada; hay quien parece ser pobre, y todo lo tiene. Con su riqueza el rico pone a salvo su vida, pero al pobre no hay ni quien lo amenace. La luz de los justos brilla radiante, pero los malvados son como lámpara apagada. El orgullo sólo genera contiendas, pero la sabiduría está con quienes oyen consejos. El dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece. La esperanza frustrada aflige al corazón; el deseo cumplido es un árbol de vida. Quien se burla de la instrucción tendrá su merecido; quien respeta el mandamiento tendrá su recompensa. La enseñanza de los sabios es fuente de vida, y libera de los lazos de la muerte. El buen juicio redunda en aprecio, pero el camino del infiel no cambia. El prudente actúa con cordura, pero el necio se jacta de su necedad. El mensajero malvado se mete en problemas; el enviado confiable aporta la solución. El que desprecia a la disciplina sufre pobreza y deshonra; el que atiende a la corrección recibe grandes honores. El deseo cumplido endulza el alma, pero el necio detesta alejarse del mal. El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado. Al pecador lo persigue el mal, y al justo lo recompensa el bien. El hombre de bien deja herencia a sus nietos; las riquezas del pecador se quedan para los justos. En el campo del pobre hay abundante comida, pero ésta se pierde donde hay injusticia. No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo. El justo come hasta quedar saciado, pero el malvado se queda con hambre.El Libro de I Pedro Capítulo 2 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:LA PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL DESAN PEDROCAPÍTULO 2(60 d.C.)LOS OBSTÁCULOSDEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las difamaciones (estas cosas se pueden dejar a un lado con tal que la Cruz de Cristo sea el Objeto de nuestra Fe; en efecto, el Espíritu Santo realizará la obra que Él Solo puede hacer),CRECIMIENTO ESPIRITUAL2 Desead, como niños recién nacidos (aquellos salvos recientemente), la leche Espiritual, sin engaño (la Palabra de Dios en general es un factor que sustenta la vida en el sentido espiritual), para que por ella crezcáis para Salvación (el Crecimiento Espiritual está basado en el conocimiento de la Palabra):3 Si empero habéis gustado ("ya que le han gustado") que el Señor es Benigno. (Apunta hacia la Cruz, que es el medio de la Gracia.)PIEDRA DEL ÁNGULO4 Al Cual acercándoos (venga exclusivamente a Jesús), Piedra Viva (Cristo es la Roca), descartada cierto de los hombres (se refiere al rechazo de Cristo por Israel), empero elegida de Dios, preciosa (los hombres rechazaron Al Que Dios había elegido, es decir, Cristo),5 Vosotros también, como piedras vivas (porque estamos "en Cristo"), sed edificados una casa espiritual (se refiere a la Iglesia; no la Iglesia institucional, sino más bien todos los que son Nacidos de Nuevo, es decir, la Familia de Dios), y un Sacerdocio Santo (todos los Creyentes Nacidos de Nuevo son miembros "del Sacerdocio Santo," pero Cristo Solo es el Gran Sumo Sacerdote), para ofrecer Sacrificios espirituales (la palabra "Sacrificios" se refiere a la Cruz y a nuestra Fe que siempre está en aquella Obra Terminada; si es realmente "espiritual," entonces sinceramente hay que tener la Cruz como su Objeto), agradables a Dios por Jesucristo. (La Fe en Cristo y la Cruz sola es aceptable para con Dios. Significa que cuando la Fe tiene algo más como su Objeto es inaceptable.)6 Por lo cual también dicen Las Escrituras (Isa. 28:16), He aquí, pongo en Sión la Principal Piedra del Ángulo, escogida, preciosa (sugiere que la Imagen de Jesús como la Piedra Angular Principal sea una que es importante para la Fe o para la incredulidad): y el que creyere en Él, no será confundido (no será avergonzado).7 Él es pues precioso a vosotros que creéis (se refiere a la estimación de Cristo por aquellos de nosotros que creemos en contraste con la opinión que el mundo ha tomado de Él): mas para los desobedientes, la Piedra que los edificadores despreciaron, ésta fue hecha la Cabeza del Ángulo (a pesar de que Cristo fue rechazado por Israel, será a Él que el mundo contestará),8 Y Piedra de tropiezo, y Roca de escándalo (debido a la Cruz [I Cor. 1:23]) aun a aquellos que tropiezan en la Palabra, siendo desobedientes (se refiere a la incredulidad): para lo cual fueron también ordenados. (Todos los que rechazan a Cristo están destinados a perderse.)9 Mas vosotros sois linaje escogido (una nueva raza escogida, compuesta de todos quienes hayan aceptado a Cristo), Real Sacerdocio (Cristo es Rey y Sumo Sacerdote; porque estamos "en Él," también somos "Reyes y Sacerdotes" [Apoc. 1:6]), una nación Santa (una multitud de personas de la misma naturaleza), pueblo adquirido (todo Santo es posesión única de Dios, justo como si aquel Santo fuera el único ser humano que existe); para que anunciéis las virtudes de Aquél Quien os ha llamado de las tinieblas a Su Luz admirable (Él nos salvó en virtud de lo que Él hizo en la Cruz, por lo cual debiéramos alabarlo siempre):10 Vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo (sin Dios, no hay relación alguna de ninguna manera), mas ahora sois pueblo de Dios (es posible por lo que Jesús hizo en la Cruz): que en el tiempo pasado no habíais alcanzado Misericordia, mas ahora ya habéis alcanzado Misericordia. (La Misericordia es un producto de la Gracia, la cual es un producto de la Cruz.)LOS CREYENTES11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos (nadie es realmente un peregrino en el sentido Bíblico sin primero haber sido un extranjero en este mundo), os abstengáis de los deseos carnales, que batallan contra el alma (nos dice que como Cristianos todavía tenemos en nosotros "la naturaleza pecaminosa");12 Teniendo vuestra conversación (estilo de vida) honesta entre los Gentiles (la palabra "Gentiles," como se usa aquí, no se refiere a los Gentiles en contraste con los Judíos, sino con el mundo no salvo, un mundo de personas sin Cristo): para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación (se refiere a este Día de la Gracia), estimándoos (considerar con cuidado como testigo personal) por las buenas obras (separado de pecado).GOBERNADORES13 Sed pues sujetos a toda Ordenación humana por respeto a Dios (Pedro se refiere al Gobierno Civil): ya sea al rey, como a superior (si la Ordenación no viola la Palabra de Dios);14 Ya a los Gobernadores, como de él enviados (la policía local) para venganza de los malhechores (incluye todo el Gobierno Civil), y para loor de los que hacen bien. (Se ha de castigar el mal y recompensar la obra del bien, lo que es propio de una sociedad estable.)15 Porque esta es la Voluntad de Dios (el Gobierno Civil es ordenado por Dios), que haciendo bien, acalléis la ignorancia de los hombres vanos (los Verdaderos Cristianos son el mejor recurso de una nación):16 Como libres (la libertad que tenemos en Cristo), y no como teniendo la libertad para encubrir la malicia, sino como siervos de Dios. (La libertad que tenemos en Cristo no nos coloca en una posición superior a la Ley de la Tierra.)17 Honrad a todos (si es digno del honor). Amad a la confraternidad (se refiere a la familia Cristiana de Creyentes). Temed a Dios. (El que tiene temor de Dios no deshonrará al hombre, amará a sus Hermanos y le dará el reconocimiento digno a la autoridad Civil nombrada.) Honrad al rey (en efecto, se refiere a rendir homenaje al Oficio).LOS SIERVOS18 Siervos (esclavos), sed sujetos con todo temor a vuestros amos (indica que los esclavos, como una clase, formaban una gran parte de la primera comunidad Cristiana); no solamente a los buenos y humanos, sino también a los injustos. (Los esclavos Cristianos debían comportarse como Cristo, ya sea si su amo era bueno o no. De la misma manera hoy día se aplica esta advertencia al patrón y al empleado.)19 Porque esto es agradable (una acción fuera del curso ordinario de lo que se espera), si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente. (Aunque haya sido maltratado, el esclavo Creyente debe seguir comportándose como Cristo, lo cual Dios se estará fijando siempre.)20 Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? (De hecho, si el esclavo se ha comportado mal, él debe aceptar su castigo sin queja.) Mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios. (Significa que si no aceptamos el maltrato con paciencia, no es aceptable para Dios. Se puede lograr sólo mediante el Espíritu Santo que le ayudará a esa persona, lo cual Él definitivamente hará, si su Fe está siempre afianzada en la Cruz.)CRISTO21 Porque para esto sois llamados (llamado para obrar como Cristo, sin tener en cuenta el maltrato): pues que también Cristo padeció por nosotros (Pedro le hace recordar a estos esclavos que Cristo también sufrió injustamente, porque Él, el Único Justo, murió a favor de los injustos), dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis Sus pisadas (hemos de reproducir a Cristo en nuestras vidas, lo que sólo podemos hacer con la Ayuda, Dirección, Conducción y Poder del Espíritu Santo [Jn. 16:7-16]):22 El Cual no hizo pecado (Cristo era el único ser humano Quien jamás vivió sin pecado), ni fue hallado engaño en Su Boca (Él nunca pecó hablando hipócrita o falsamente, ni una sola vez):23 Quien cuando Le maldecían, no retornaba maldición (Él no correspondía de la misma manera); cuando padecía, no amenazaba (cuando Él sufría injustamente, Él no invocaba la ira del Cielo, algo que Él realmente pudiera haber hecho); sino encomendaba la causa Al Que Juzga Justamente (Él confió en Dios por Su defensa, que es también lo que hemos de hacer):24 Él Mismo llevó nuestros pecados en Su Cuerpo sobre el madero (se entregó en Sacrificio en la Cruz, tomando toda la pena por nuestros pecados, lo cual era la muerte física; no fue el sufrimiento de Cristo lo que nos redimió, aunque, sin duda alguna, eso fue parte de lo que pasó, sino más bien el precio que Él pagó cuando Se entregó), para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la Justicia (estamos "muertos al pecado" en virtud de estar "en Cristo" cuando Él murió en la Cruz, lo cual se desempeña al manifestar nuestra Fe en Cristo [Rom. 6:3-5]; y fuimos resucitados con Él en "novedad de vida," lo que nos garantiza una Justicia perfecta e intachable): por la herida Del Cual habéis sido sanados. (Se refiere a la sanidad de nuestras almas y la sanidad de nuestro cuerpo físico también. La Expiación incluyó todo lo que el hombre perdió en la Caída, pero sólo tenemos las Primicias ahora y el resto lo tendremos en la Resurrección [Rom. 8:23].)25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas (somos como un rebaño sin pastor); mas ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas (se refiere al Señor Jesucristo; Él Solo es el Verdadero "Pastor" y Él Solo es el Verdadero "Obispo" de nuestras almas; si permitimos que el hombre tome Su Lugar, nos destruimos espiritualmente; el hombre puede servir sólo como pastor que está por debajo de Cristo).1 Corintios 13:Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.Hebreos 10:35-12:4:Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.Romanos 8:Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la naturaleza pecaminosa sino conforme al Espíritu. Pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Labels: , , , , , , , , , , , , , , ,

30 June 2016

El 1 de julio Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre
SonLifeTV.com/español
Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1
www.miradioc4.com/escuchar-en-vivo/


 
El 1 de julio Lectura Bíblica Diaria:

Rut 1 a 3:
En el tiempo en que los caudillos gobernaban el país, hubo allí una época de hambre. Entonces un hombre de Belén de Judá emigró a la tierra de Moab, junto con su esposa y sus dos hijos. El hombre se llamaba Elimélec, su esposa se llamaba Noemí y sus dos hijos, Majlón y Quilión, todos ellos efrateos, de Belén de Judá. Cuando llegaron a la tierra de Moab, se quedaron a vivir allí. Pero murió Elimélec, esposo de Noemí, y ella se quedó sola con sus dos hijos. Éstos se casaron con mujeres moabitas, la una llamada Orfa y la otra Rut. Después de haber vivido allí unos diez años, murieron también Majlón y Quilión, y Noemí se quedó viuda y sin hijos. Noemí regresó de la tierra de Moab con sus dos nueras, porque allí se enteró de que el Señor había acudido en ayuda de su pueblo al proveerle de alimento. Salió, pues, con sus dos nueras del lugar donde había vivido, y juntas emprendieron el camino que las llevaría hasta la tierra de Judá. Entonces Noemí les dijo a sus dos nueras: ¡Miren, vuelva cada una a la casa de su madre! Que el Señor las trate a ustedes con el mismo amor y lealtad que ustedes han mostrado con los que murieron y conmigo. Que el Señor les conceda hallar seguridad en un nuevo hogar, al lado de un nuevo esposo. Luego las besó. Pero ellas, deshechas en llanto, alzaron la voz y exclamaron: ¡No! Nosotras volveremos contigo a tu pueblo. ¡Vuelvan a su casa, hijas mías! insistió Noemí. ¿Para qué se van a ir conmigo? ¿Acaso voy a tener más hijos que pudieran casarse con ustedes? ¡Vuelvan a su casa, hijas mías! ¡Váyanse! Yo soy demasiado vieja para volver a casarme. Aun si abrigara esa esperanza, y esta misma noche me casara y llegara a tener hijos, ¿los esperarían ustedes hasta que crecieran? ¿Y por ellos se quedarían sin casarse? ¡No, hijas mías! Mi amargura es mayor que la de ustedes; ¡la mano del Señor se ha levantado contra mí! Una vez más alzaron la voz, deshechas en llanto. Luego Orfa se despidió de su suegra con un beso, pero Rut se aferró a ella. Mira dijo Noemí, tu cuñada se vuelve a su pueblo y a sus dioses. Vuélvete con ella. Pero Rut respondió: ¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! "Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí seré sepultada. ¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte! Al ver Noemí que Rut estaba tan decidida a acompañarla, no le insistió más. Entonces las dos mujeres siguieron caminando hasta llegar a Belén. Apenas llegaron, hubo gran conmoción en todo el pueblo a causa de ellas. ¿No es ésta Noemí? se preguntaban las mujeres del pueblo. Ya no me llamen Noemí repuso ella. Llámenme Mara, porque el Todopoderoso ha colmado mi vida de amargura. "Me fui con las manos llenas, pero el Señor me ha hecho volver sin nada. ¿Por qué me llaman Noemí si me ha afligido el Señor, si me ha hecho desdichada el Todopoderoso? Así fue como Noemí volvió de la tierra de Moab acompañada por su nuera, Rut la moabita. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de cebada. Noemí tenía, por parte de su esposo, un pariente que se llamaba Booz. Era un hombre rico e influyente de la familia de Elimélec. Y sucedió que Rut la moabita le dijo a Noemí: Permíteme ir al campo a recoger las espigas que vaya dejando alguien a quien yo le caiga bien. Anda, hija mía le respondió su suegra. Rut salió y comenzó a recoger espigas en el campo, detrás de los segadores. Y dio la casualidad de que el campo donde estaba trabajando pertenecía a Booz, el pariente de Elimélec. En eso llegó Booz desde Belén y saludó a los segadores: ¡Que el Señor esté con ustedes! ¡Que el Señor lo bendiga! respondieron ellos. ¿De quién es esa joven? preguntó Booz al capataz de sus segadores. Es una joven moabita que volvió de la tierra de Moab con Noemí le contestó el capataz. Ella me rogó que la dejara recoger espigas de entre las gavillas, detrás de los segadores. No ha dejado de trabajar desde esta mañana que entró en el campo, hasta ahora que ha venido a descansar un rato en el cobertizo. Entonces Booz le dijo a Rut: Escucha, hija mía. No vayas a recoger espigas a otro campo, ni te alejes de aquí; quédate junto a mis criadas, fíjate bien en el campo donde se esté cosechando, y síguelas. Ya les ordené a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve adonde están las vasijas y bebe del agua que los criados hayan sacado. Rut se inclinó hacia la tierra, se postró sobre su rostro y exclamó: ¿Cómo es que le he caído tan bien a usted, hasta el punto de fijarse en mí, siendo sólo una extranjera? Ya me han contado le respondió Booz todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu esposo; cómo dejaste padre y madre, y la tierra donde naciste, y viniste a vivir con un pueblo que antes no conocías. ¡Que el Señor te recompense por lo que has hecho! Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te lo pague con creces. ¡Ojalá siga yo siendo de su agrado, mi señor! contestó ella. Usted me ha consolado y me ha hablado con cariño, aunque ni siquiera soy como una de sus servidoras. A la hora de comer, Booz le dijo: Ven acá. Sírvete pan y moja tu bocado en el vinagre. Cuando Rut se sentó con los segadores, Booz le ofreció grano tostado. Ella comió, quedó satisfecha, y hasta le sobró. Después, cuando ella se levantó a recoger espigas, él dio estas órdenes a sus criados: Aun cuando saque espigas de las gavillas mismas, no la hagan pasar vergüenza. Más bien, dejen caer algunas espigas de los manojos para que ella las recoja, ¡y no la reprendan! Así que Rut recogió espigas en el campo hasta el atardecer. Luego desgranó la cebada que había recogido, la cual pesó más de veinte kilos. La cargó de vuelta al pueblo, y su suegra vio cuánto traía. Además, Rut le entregó a su suegra lo que le había quedado después de haber comido hasta quedar satisfecha. Su suegra le preguntó: ¿Dónde recogiste espigas hoy? ¿Dónde trabajaste? ¡Bendito sea el hombre que se fijó en ti! Entonces Rut le contó a su suegra acerca del hombre con quién había estado trabajando. Le dijo: El hombre con quien hoy trabajé se llama Booz. ¡Que el Señor lo bendiga! exclamó Noemí delante de su nuera. El Señor no ha dejado de mostrar su fiel amor hacia los vivos y los muertos. Ese hombre es nuestro pariente cercano; es uno de los parientes que nos pueden redimir. Rut la moabita añadió: Incluso me dijo que me quede allí con sus criados hasta que terminen de recogerle toda la cosecha. Hija mía, te conviene seguir con sus criadas le dijo Noemí, para que no se aprovechen de ti en otro campo. Así que Rut se quedó junto con las criadas de Booz para recoger espigas hasta que terminó la cosecha de la cebada y del trigo. Mientras tanto, vivía con su suegra. Un día su suegra Noemí le dijo: Hija mía, ¿no debiera yo buscarte un hogar seguro donde no te falte nada? Además, ¿acaso Booz, con cuyas criadas has estado, no es nuestro pariente? Pues bien, él va esta noche a la era para aventar la cebada. Báñate y perfúmate, y ponte tu mejor ropa. Baja luego a la era, pero no dejes que él se dé cuenta de que estás allí hasta que haya terminado de comer y beber. Cuando se vaya a dormir, te fijas dónde se acuesta. Luego vas, le destapas los pies, y te acuestas allí. Verás que él mismo te dice lo que tienes que hacer. Haré todo lo que me has dicho respondió Rut. Y bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. Booz comió y bebió, y se puso alegre. Luego se fue a dormir detrás del montón de grano. Más tarde Rut se acercó sigilosamente, le destapó los pies y se acostó allí. A medianoche Booz se despertó sobresaltado y, al darse vuelta, descubrió que había una mujer acostada a sus pies. ¿Quién eres? le preguntó. Soy Rut, su sierva. Extienda sobre mí el borde de su manto, ya que usted es un pariente que me puede redimir. Que el Señor te bendiga, hija mía. Esta nueva muestra de lealtad de tu parte supera la anterior, ya que no has ido en busca de hombres jóvenes, sean ricos o pobres. Y ahora, hija mía, no tengas miedo. Haré por ti todo lo que me pidas. Todo mi pueblo sabe que eres una mujer ejemplar. Ahora bien, aunque es cierto que soy un pariente que puede redimirte, hay otro más cercano que yo. Quédate aquí esta noche. Mañana, si él quiere redimirte, está bien que lo haga. Pero si no está dispuesto a hacerlo, ¡tan cierto como que el Señor vive, te juro que yo te redimiré! Ahora acuéstate aquí hasta que amanezca. Así que se quedó acostada a sus pies hasta el amanecer, y se levantó cuando aún estaba oscuro; pues él había dicho: "Que no se sepa que una mujer vino a la era." Luego Booz le dijo: Pásame el manto que llevas puesto y sosténlo firmemente. Rut lo hizo así, y él echó en el manto veinte kilos [3] de cebada y puso la carga sobre ella. Luego él regresó al pueblo. Cuando Rut llegó adonde estaba su suegra, ésta le preguntó: ¿Cómo te fue, hija mía? Rut le contó todo lo que aquel hombre había hecho por ella, y añadió: Me dio estos veinte kilos de cebada, y me dijo: No debes volver a tu suegra con las manos vacías. Entonces Noemí le dijo: Espérate, hija mía, a ver qué sucede. Porque este hombre no va a descansar hasta dejar resuelto este asunto hoy mismo.
Salmos 49:
Oigan esto, pueblos todos; escuchen, habitantes todos del mundo, tanto débiles como poderosos, lo mismo los ricos que los pobres. Mi boca hablará con sabiduría; mi corazón se expresará con inteligencia. Inclinaré mi oído a los proverbios; propondré mi enigma al son del arpa. ¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia, cuando me rodeen inicuos detractores? ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones? Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente. Nadie vive para siempre sin llegar a ver la fosa. Nadie puede negar que todos mueren, que sabios e insensatos perecen por igual, y que sus riquezas se quedan para otros. Aunque tuvieron tierras a su nombre, sus tumbas serán su hogar eterno, su morada por todas las generaciones. A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen. Tal es el destino de los que confían en sí mismos; el final de los que se envanecen. * Selah. Como ovejas, están destinados al *sepulcro; hacia allá los conduce la muerte. Sus cuerpos se pudrirán en el *sepulcro, lejos de sus mansiones suntuosas. Por la mañana los gobernarán los justos. Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro y con él me llevará. * Selah. No te asombre ver que alguien se enriquezca y aumente el esplendor de su casa, porque al morir no se llevará nada, ni con él descenderá su esplendor. Aunque en vida se considere dichoso, y la gente lo elogie por sus logros, irá a reunirse con sus ancestros, sin que vuelva jamás a ver la luz. A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen.
Proverbios 12:
El que ama la disciplina ama el conocimiento, pero el que la aborrece es un necio. El hombre bueno recibe el favor del Señor, pero el intrigante recibe su condena. Nadie puede afirmarse por medio de la maldad; sólo queda firme la raíz de los justos. La mujer ejemplar es corona de su esposo; la desvergonzada es carcoma en los huesos. En los planes del justo hay justicia, pero en los consejos del malvado hay engaño. Las palabras del malvado son insidias de muerte, pero la boca de los justos los pone a salvo. Los malvados se derrumban y dejan de existir, pero los hijos de los justos permanecen. Al hombre se le alaba según su sabiduría, pero al de mal corazón se le desprecia. Vale más un Don Nadie con criado que un Don Alguien sin pan. El justo atiende a las necesidades de su bestia, pero el malvado es de mala entraña. El que labra su tierra tendrá abundante comida, pero el que sueña despierto es un imprudente. Los malos deseos son la trampa de los malvados, pero la raíz de los justos prospera. En el pecado de sus labios se enreda el malvado, pero el justo sale del aprieto. Cada uno se sacia del fruto de sus labios, y de la obra de sus manos recibe su recompensa. Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende al consejo. El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto. El testigo verdadero declara lo que es justo, pero el testigo falso declara falsedades. El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio. Los labios sinceros permanecen para siempre, pero la lengua mentirosa dura sólo un instante. En los que fraguan el mal habita el engaño, pero hay gozo para los que promueven la paz. Al justo no le sobrevendrá ningún daño, pero al malvado lo cubrirá la desgracia. El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad. El hombre prudente no muestra lo que sabe, pero el corazón de los necios proclama su necedad. El de manos diligentes gobernará; pero el perezoso será subyugado. La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra. El justo es guía de su prójimo, pero el camino del malvado lleva a la perdición. El perezoso no atrapa presa, pero el diligente ya posee una gran riqueza. En el camino de la justicia se halla la vida; por ese camino se evita la muerte.
El Libro de I Pedro Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:
LA PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE
SAN PEDRO
CAPÍTULO 1
(60 d.C.)
INTRODUCCIÓN
PEDRO (el nombre significa la "roca," y se usa aquí metafóricamente para describir a Pedro como un hombre semejante a una roca por razones de su firmeza y fortaleza del alma), Apóstol de Jesucristo (indica el tono autoritario de esta Epístola), a los extranjeros (forasteros para Pedro porque él no los había conocido antes) esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bitinia (describe esta Epístola enviada a los Judíos Cristianos que se habían instalado en ciertas partes del Imperio Romano; sin embargo, también está destinada para los Gentiles),
2 Elegidos (aquellos que deciden responder favorablemente al llamado del Espíritu Santo, son los Elegidos de Dios) según el previo conocimiento de Dios el Padre (Dios ve en el futuro y tendría que enviar a un Salvador para redimir al hombre de la Caída; todos quienes aceptan al Salvador son "elegidos") en Santificación del Espíritu (elegidos a ser Santificados por el Espíritu Santo), para obedecer y ser rociados con la Sangre de Jesucristo (corresponde al hecho de que el Espíritu Santo nos Santifica sobre la base de la Obra Terminada de Cristo, donde nuestra Fe debe residir; ya que la Cruz es todo en cuanto a la Salvación, es también todo en cuanto a la Santificación): Gracia, y Paz os sean multiplicadas. (Ambos atributos pasan por la Cruz, y seguirán multiplicándose con tal que nuestra Fe esté afianzada firmemente en la Cruz de Cristo.)
ACCIÓN DE GRACIAS
3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (debemos Bendecir siempre a Dios por lo que Él hizo por nosotros mediante Jesucristo), que según Su grande Misericordia (indica el hecho de que la Ley y la venganza ya no están delante de nosotros, sino la pura Misericordia) nos ha regenerado en una esperanza viva (explica el hecho de que somos transplantados de la herencia de Adán a la herencia de Dios), por la Resurrección de Jesucristo de los muertos (se refiere a nosotros que somos resucitados con Cristo en "novedad de vida," que nos permite vivir una Vida Santa [Rom. 6:3-5]),
4 Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse (como Niños engendrados de Dios, somos Herederos de Dios y Coherederos con Su Hijo, el Señor Jesucristo [Rom. 8:17]), reservada en los Cielos (conlleva la idea de que Dios protege nuestra herencia por nosotros bajo vigilancia constante),
5 Para nosotros que somos guardados en el Poder de Dios por Fe (se refiere al Espíritu Santo que ejerce Su Poder de nuestra parte, cuando nuestra Fe está arraigada Siempre en la Cruz [Rom. 6:5]), para alcanzar la Salvación que está preparada para ser manifestada en el postrer tiempo (preparada para el Arrebatamiento).
LA FE
6 En lo cual vosotros os alegráis (se refiere al tiempo cuando se terminará esta permanencia terrenal, la Trompeta de Dios suena, y "seremos transformados" [I Cor. 15:51-54]), estando al presente un poco de tiempo afligidos en diversas pruebas, si es necesario (esta vida es el ensayo general para la Eternidad):
7 Para que la prueba de vuestra Fe (toda Fe es probada, y la gran Fe debe ser probada en gran manera), mucho más preciosa que el oro, el cual perece (el énfasis es en las pruebas de nuestra Fe para mostrar si es genuina o no; el Espíritu Santo dice que tal es más preciosa que la prueba del oro, lo cual es el artículo más precioso en el mundo; ¿está nuestra Fe realmente en la Cruz o no?), bien que sea probado con fuego (el fuego de la tentación, dificultad, etc.; tal tiene la intención de mostrar la debilidad), sea hallada en Alabanza, Gloria y Honra (que sólo puede lograrse si la Cruz de Cristo es el único Objeto de nuestra Fe), cuando Jesucristo fuere revelado (estamos siendo preparados por el Espíritu Santo como súbditos dignos para la aparición de nuestro Señor, en cuanto al Arrebatamiento):
GOZO INEFABLE
8 Al Cual (Jesucristo), no habiendo visto, Le amáis (no hemos visto personalmente al Señor, pero el Espíritu Santo lo ha hecho realidad a nuestros corazones); en El Cual creyendo, aunque al presente no Lo veáis (proclama la Fe total y completa en Cristo, aunque ojos naturales no Lo han visto, pero a Quien veremos un día), os alegráis con Gozo inefable y lleno de Gloria (el estado previsto para todo Creyente, y lo que se puede alcanzar a pesar de las dificultades y las aflicciones si la Fe está afianzada firmemente en la Cruz):
9 Obteniendo el fin de vuestra Fe, que es la Salvación de vuestras almas (se refiere a la Resurrección venidera, cuando seremos Glorificados en aquel momento).
10 De la cual Salvación los Profetas que Profetizaron de la Gracia que había de venir a vosotros (esta "Gracia" no era para ese momento, sino para la dispensación venidera, todo hecho posible por la Cruz), han inquirido y diligentemente buscado (los Profetas del Antiguo Testamento con cuidado y diligentemente buscando el significado de lo que predecían en cuanto esto tenía que ver con Cristo y lo que Él haría para Redimir a la humanidad [Gén. 49:10; Isa., cap. 53]):
11 Escudriñando cuándo (estos hombres diligentemente buscaron en sus propias Profecías y las Profecías de otros Profetas, para que pudieren entender aquello del cual fue dicho), y en qué punto de tiempo (¿qué clase de tiempo acompañaría esta única Salvación particular? el tiempo de Gracia sola, lo que significaba que la Ley ya no existiría más) significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos (todo lo que el Espíritu de Dios hizo en los tiempos del Antiguo Testamento, todo pertenecía a Cristo, sin excepción), el cual de antemano anunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo (se refiere al Mensaje del Antiguo Testamento, todo dado por el Espíritu Santo, y todos señalaban a la Redención venidera del hombre, que acontecería por la Cruz de Cristo), y las Glorias después de ellas. (Declara todo lo maravilloso que fueron hechos posibles por los "Sufrimientos de Cristo.")
12 A los cuales fue revelado (se refiere a la Iglesia), que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas (proclama la totalidad del Antiguo Testamento), que ahora os son anunciadas de los que os han Predicado el Evangelio (se refiere a lo que Cristo hizo en la Cruz, lo que los Profetas predijeron) por el Espíritu Santo enviado del Cielo (el Espíritu Santo verificó lo que Cristo hizo en la Cruz al venir del Cielo en una nueva dimensión, así para morar en los corazones y las vidas de los Creyentes, y haciéndolo así permanentemente [Jn. 14:16-17]); en las cuales desean mirar los Ángeles. (En otras palabras, la Iglesia es la Universidad para los Ángeles.)
VIVIR EN SANTIDAD
13 Por lo cual, teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos (en vista de lo que el Señor ha hecho por nosotros, debiéramos tener un espíritu optimista y esperanzador), con templanza, esperad perfectamente en la Gracia que se os traerá (en efecto, habla de la Glorificación de los Santos) cuando Jesucristo os es Manifestado (se refiere al Arrebatamiento venidero de la Iglesia);
14 Como hijos obedientes, no conformándoos con los malos deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia (no sean dominados por la naturaleza pecaminosa que les dominaba antes de venir a Cristo):
15 Sino como Aquél que os ha llamado es Santo (Dios es Santo, por lo tanto debemos ser Santos también), sed también vosotros Santos en toda conversación (se refiere al estilo de vida);
16 Porque escrito está (Lev. 11:44), Sed Santos; porque yo soy Santo. (Sólo de una manera se puede lograr esto. La colocación de nuestra Fe exclusivamente en la Cruz de Cristo le da libertad de acción al Espíritu Santo para ayudarnos, y Él Solo puede perfeccionar la Santidad en nuestras vidas. No puede lograrse por la obstinación, ni por reglas, ordenanzas, etc.)
17 Y si invocáis por Padre (debiera traducirse, "ya que ustedes ruegan al Padre"), a Aquél que sin acepción de personas (dice en el Griego, "no recibe la cara"; Dios no recibe la cara de nadie; Él es imparcial) juzga según la obra de cada uno (Dios Solo es nuestro Juez, no el hombre; el hombre puede ser engañado; ¡Dios no puede ser engañado!), comportaos en temor reverente todo el tiempo de vuestra peregrinación (un temor de la autoconfianza):
LA REDENCIÓN
18 Sabiendo que habéis sido Rescatados de vuestra vana conversación (vano estilo de vida), la cual recibisteis de vuestros padres (se refiere al pecado original que se transmite del padre al hijo en la concepción), no con cosas corruptibles, como oro o plata (presenta el hecho de que los artículos más preciosos [la plata y el oro] no pudieron Redimir al hombre caído);
LA CRUZ
19 Sino con la Sangre Preciosa de Cristo (presenta el pago, lo cual proclama la Vida derramada de Cristo en favor de los pecadores), como de un Cordero sin mancha y sin contaminación (los corderos ofrecidos como sustitutos en la Antigua economía Judía; la Muerte de Cristo no era una ejecución ni un asesinato, sino un Sacrificio; la Ofrenda de Sí Mismo presentó un Sacrificio Perfecto, ya que Él era Perfecto en todo respeto [Éx. 12:5]):
20 Ya ordenado de antes de la fundación del mundo (se refiere al hecho de que Dios, en Su Omnisciencia, sabía que Él crearía al hombre, el hombre Caería, y Cristo Redimiría al hombre que iría a la Cruz; todo esto fue ordenado antes de la creación del Universo; significa que la Cruz de Cristo es la Doctrina Fundamental de toda la Doctrina, lo cual se refiere que toda Doctrina debe basarse en ese Fundamento, de otro modo, es engañoso), pero manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros (se refiere al Dios invisible Quien, en la Persona del Hijo, fue hecho visible a la vista humana al tomar cuerpo humano y limitaciones humanas),
21 Que por Él creéis a Dios (es sólo por Cristo y lo que Él hizo por nosotros en la Cruz que somos capaces "de Creer en Dios"), El Cual Le (Cristo) resucitó de los muertos (Su Resurrección fue garantizada en tanto que Él Expió todo el pecado [Rom. 6:23]), y Le ha dado Gloria (exaltación a Cristo); para que vuestra Fe y Esperanza sean en Dios. (Se refiere a una Fe sincera en Dios, Quien salva a los pecadores al responder a nuestra Fe en el Resucitado Señor Jesús Quien murió por nosotros.)
22 Habiendo purificado vuestras almas (en efecto, dice en el Griego, "ya que habéis purificado vuestras almas") en la obediencia de la Verdad (el gran sistema de la Verdad respecto a la Redención del mundo, lo cual se refiere a la Cruz), por la acción del Espíritu (todo es hecho "por acción del Espíritu"), en amor fraternal sin fingimiento (amor que no es hipócrita), amaos unos a otros entrañablemente de corazón puro (la clase del amor de Dios, que sólo puede ocurrir cuando el Creyente afianza su Fe en la Cruz, y lo hace exclusivamente):
23 Siendo nacidos de nuevo, no de simiente corruptible (la experiencia de Nacer de Nuevo no es de ninguna manera en virtud de cierto descenso de padres humanos), sino de incorruptible (que es el Señor Jesucristo), por la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre. (La historia de la Biblia es la historia de la Redención del hombre, lo cual es la historia de la Cruz.)
24 Porque toda carne es como la hierba (el Apóstol hace contraste de lo que es engendrado de Dios con lo que es engendrado por el hombre), y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba (se refiere a una gloria muy temporal). Se secó la hierba, y la flor se cayó (considerando eso, nuestras esperanzas deben estar en los asuntos de Dios, y no en los del hombre):
25 Mas la Palabra del Señor permanece perpetuamente (en contraste con la del hombre, que perece rápidamente). Y esta es la Palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada. (Predique la Cruz, que trae beneficios Eternos [I Cor. 1:21, 23; 2:2].)
1 Corintios 13 Nueva Versión Internacional:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
Hebreos 10:35-12:4 Nueva Versión Internacional:
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.
Romanos 8 Nueva Versión Internacional:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la naturaleza pecaminosa sino conforme al Espíritu. Pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Labels: , , , , , , , , , , , , , ,