23 August 2026

El 23 de agosto Lectura Bíblica Diaria

Sonidos del aire libre

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1


El 23 de agosto Lectura Bíblica Diaria:

Marcos 10:
10 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio. Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará. Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

Salmo 5:
Atiende, Señor, a mis palabras; toma en cuenta mis gemidos. Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío, porque a ti elevo mi plegaria. Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo. Señor, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda. En sus palabras no hay sinceridad; en su interior sólo hay corrupción. Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños. ¡Condénalos, oh Dios! ¡Que caigan por sus propias intrigas! ¡Recházalos por la multitud de sus crímenes, porque se han rebelado contra ti! Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, Señor, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.


Proverbios 30:
Dichos de Agur hijo de Jaqué. Oráculo. Palabras de este varón: "Cansado estoy, oh Dios; cansado estoy, oh Dios, y débil. "Soy el más ignorante de todos los hombres; no hay en mí discernimiento humano. No he adquirido sabiduría, ni tengo conocimiento del Dios santo. "¿Quién ha subido a los cielos y descendido de ellos? ¿Quién puede atrapar el viento en su puño o envolver el mar en su manto? ¿Quién ha establecido los límites de la tierra? ¿Quién conoce su nombre o el de su hijo? "Toda palabra de Dios es digna de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y te exponga como a un mentiroso. "Sólo dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de que muera: Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas sino sólo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: ¿Y quién es el Señor? Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios. "No ofendas al esclavo delante de su amo, pues podría maldecirte y sufrirías las consecuencias. "Hay quienes maldicen a su padre y no bendicen a su madre. Hay quienes se creen muy puros, pero no se han purificado de su impureza. Hay quienes se creen muy importantes, y a todos miran con desdén. Hay quienes tienen espadas por dientes y cuchillos por mandíbulas; para devorar a los pobres de la tierra y a los menesterosos de este mundo. "La sanguijuela tiene dos hijas que sólo dicen: Dame, dame. "Tres cosas hay que nunca se sacian, y una cuarta que nunca dice ¡Basta!: el sepulcro, el vientre estéril, la tierra, que nunca se sacia de agua, y el fuego, que no se cansa de consumir. "Al que mira con desdén a su padre, y rehúsa obedecer a su madre, que los cuervos del valle le saquen los ojos y que se lo coman vivo los buitres. "Tres cosas hay que me causan asombro, y una cuarta  que no alcanzo a comprender: el rastro del águila en el cielo, el rastro de la serpiente en la roca, el rastro del barco en alta mar, y el rastro del hombre en la mujer. "Así procede la adúltera: come, se limpia la boca, y afirma: Nada malo he cometido. "Tres cosas hacen temblar la tierra, y una cuarta la hace estremecer: el siervo que llega a ser rey, el necio al que le sobra comida, la mujer rechazada que llega a casarse, y la criada que suplanta a su señora. "Cuatro cosas hay pequeñas en el mundo, pero que son más sabias que los sabios: las hormigas, animalitos de escasas fuerzas, pero que almacenan su comida en el verano; los tejones, animalitos de poca monta, pero que construyen su casa entre las rocas; las langostas, que no tienen rey, pero que avanzan en formación perfecta; las lagartijas, que se atrapan con la mano, pero que habitan hasta en los palacios. "Tres cosas hay que caminan con garbo, y una cuarta de paso imponente: el león, poderoso entre las bestias, que no retrocede ante nada; el gallo engreído, el macho cabrío, y el rey al frente de su ejército. "Si como un necio te has engreído, o si algo maquinas, ponte a pensar que batiendo la leche se obtiene mantequilla, que sonándose fuerte sangra la nariz, y que provocando la ira se acaba peleando."



El Libro de Colosenses Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:



LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A LOS
COLOSENSES



CAPÍTULO 1
(64 d.C.)
INTRODUCCIÓN



PABLO, Apóstol de Jesucristo (es por medio del Apóstol que el Espíritu Santo guía la Iglesia, y de acuerdo al Mensaje que se le dio, lo que en el caso de Pablo era el Mensaje de la Gracia) por la Voluntad de Dios (sólo el Señor puede nombrar a la persona para la Oficina de Apóstol; el hombre no puede efectuar esto), y el Hermano Timoteo,
2 A los Santos (al instante que la persona acepta a Cristo, se convierte en Santo) y Hermanos Fieles en Cristo (indica el hecho de que algunos en Colosas eran fieles al Evangelio que Pablo les había traído, pero al mismo tiempo, parece que, otros vacilaban en su lealtad) que están en Colosas (fue escrito desde Roma por Pablo, mientras se encontraba en prisión): Gracia y paz a vosotros (hecho posible por la Cruz) de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
ACCIÓN DE GRACIAS
3 Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo (la acción de gracias presenta una de las cualidades característica del tipo de oración ofrecida por Pablo), siempre orando por vosotros (un entendimiento apropiado de la Cruz produce una vida de oración apropiada),
4 Habiendo oído de vuestra Fe en Cristo Jesús (Pablo no fundó la Iglesia en Colosas; de  hecho, probablemente fue fundada por Epafras, quien le dio la información mencionada aquí), y del amor que tenéis a todos los Santos (Amor Ágape),
5 A causa de la esperanza que os está guardada en los Cielos (presenta la última de la trilogía, "la Fe, el Amor y la Esperanza"), de la cual habéis oído ya por la Verdadera Palabra del Evangelio (tiene la intención de hacer contraste entre el Verdadero Evangelio de Epafras con el evangelio erróneo de los falsos maestros);
6 El cual ha llegado hasta vosotros (tiene la intención de diferenciar entre el mensaje erróneo de los Gnósticos), como por todo el mundo (se refiere al Verdadero Evangelio siendo el mismo en todas partes del mundo); y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis (el Verdadero Evangelio de Jesucristo y Él Crucificado siempre producirá fruto en calidad de vidas transformadas) y conocisteis la Gracia de Dios en Verdad (la "Gracia de Dios" no puede funcionar a menos que sea en la "Verdad," que es "Jesucristo y Él Crucificado"):
7 Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado (como dicho, él era un discípulo de Pablo), el cual es un Fiel Ministro de Cristo a favor vuestro (refleja el hecho de que Epafras era el padre espiritual de los Santos de Colosas);
8 El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu (era "Amor" producido por el Espíritu de Dios, hecho posible por la Cruz).
LA GRACIA
9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros (la "causa" se refiere al "fruto" que estaban dando para Cristo, con "oración" ofrecida por ellos para que este fruto continuara, y no se reprimiera por el mensaje erróneo), y de pedir que seáis llenos del conocimiento de Su Voluntad ("Su Voluntad," y no la de otros), en toda sabiduría y inteligencia espiritual (declara lo que procede sólo de la inspiración del Espíritu Santo);
10 Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo ("andéis" se refiere a su propio comportamiento y sólo se puede llevar a cabo al hacer la Cruz el Objeto de su Fe, que da al Espíritu Santo la libertad de acción para perfeccionar nuestro "andar"), fructificando en toda buena obra (que está garantizada, si la Fe está puesta apropiadamente en la Cruz), y creciendo en el Conocimiento de Dios (indica el conocimiento de la Cruz, que corresponde a la Obra Terminada de Cristo);
11 Fortalecidos de toda fortaleza, conforme al Poder de Su Gloria (el poder de vivir una vida Santa, que viene por la Gracia, y la Cruz como el medio), para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo (el gozo, porque la Fe apropiada garantiza la Victoria);
12 Dando gracias al Padre (lo que todos deben hacer constantemente), que nos hizo aptos (competentes) para participar de la herencia de los Santos en Luz (indica la "posición" del Creyente en Cristo):
13 Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas (ser rescatado por Su brazo fuerte en calidad de conquistador poderoso, hecho posible por la Cruz), y trasladado al Reino de Su Amado Hijo (aunque la Cruz no es la Fuente [ésta es Cristo], la Cruz es el "medio"):
LA DOCTRINA
14 En El Cual tenemos Redención por Su Sangre (expresa el precio que fue pagado por nuestra Salvación), la remisión de pecados (en la Cruz, el Señor rompió el poder del pecado, y se llevó su culpa [Rom. 6:6]):
15 El Cual es la Imagen del Dios invisible (el Hijo es la reproducción exacta del Padre; una Imagen derivada), el Primogénito de toda criatura (en efecto quiere decir que Jesús es el Creador de todas las cosas):
LA OBRA CREADORA
DE DIOS
16 Porque por Él fueron creadas todas las cosas (demuestra la Justificación del título dado a Cristo en el Versículo anterior) que están en los Cielos, y que están en la Tierra, visibles e invisibles (las cosas vistas y no vistas), sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades (se refiere a Ángeles Santos como Ángeles caídos): todo fue creado por Él, y para Él (Cristo es el Creador de todo [Jn. 1:3]):
SU PREEXISTENCIA
17 Y Él es antes de todas las cosas (preexistencia), y por Él todas las cosas subsisten. (Todas las cosas se cumplen dentro de esta esfera de Su Personalidad, y son dependientes de ella.)
18 Y Él es la Cabeza del Cuerpo, que es la Iglesia (el Creador del mundo es también la Cabeza de la Iglesia): El Que es el Principio (se refiere a Cristo como el Origen o el Principio de la Iglesia), el Primogénito de los muertos (no se refiere a Jesús que es Nacido de Nuevo como algunos enseñan, sino más bien que Él fue el primero que se levantó de entre los muertos con respecto a la Resurrección, para nunca morir jamás); para que en todo tenga la supremacía. (Él es Por Encima de Todo como se relaciona con la Iglesia.)
19 Por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud (esta "plenitud" denota la suma total de los Divinos Poderes y Atributos);
EL OFICIO DE MEDIACIÓN
DE CRISTO
20 Y por Él reconciliar todas las cosas a sí (se refiere al resultado de la Fe en la Cruz), pacificando (la paz que resulta de la justificación) por la Sangre de Su Cruz (demuestra Su Sangre como la que satisfizo las demandas justas de la Ley quebrantada); así lo que está en la Tierra como lo que está en los Cielos. (La Cruz se dirigió no sólo a la Caída del hombre, sino también a la Caída de Lucifer.)
21 A vosotros también, que erais en otro tiempo (en otra época) extraños y enemigos en su entendimiento porque practicaban malas obras (depravación total), ahora empero os ha reconciliado (hecho posible por la Cruz).
22 En el Cuerpo de Su Carne (la Encarnación, Dios hecho carne) por medio de muerte (se refiere al hecho que el acto de reconciliación de Cristo no es por Su Encarnación, sino por Su muerte [II Cor. 5:21]), para haceros Santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de Él (todo hecho posible por la Cruz):
EL SERVICIO
23 Si empero permanecéis fundados y firmes (el Fundamento de la Fe, del cual el Objeto siempre debe ser la Cruz) en la Fe (al mismo tiempo dice que es posible no seguir en la Fe; "la Fe" es "Cristo y Él Crucificado"), y sin moveros (alejados de la Cruz) de la Esperanza del Evangelio, que habéis oído (corresponde al hecho de que fueron introducidos correctamente), el cual es predicado a toda criatura que está debajo del Cielo (el Mensaje de la Cruz es el mismo para todos); del cual yo Pablo soy hecho Ministro (el significado del Nuevo Convenio, fue dado, en efecto, a Pablo, que es el significado de la Cruz [Gál. 1:11-12]);
24 Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros (Pablo estaba en prisión cuando escribió esta Epístola), y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo (sufriendo por causa de la Justicia) por Su Cuerpo, que es la Iglesia (Satanás se opone al Mensaje de la Cruz como ninguna otra cosa):
25 De la cual soy hecho Ministro (dice claramente que él es un Ministro y no un Mediador, que algunos han intentado leer en el Versículo anterior), según la Dispensación de Dios que me fue dada en orden a vosotros (el camino y manera de administrar la Obra), para que cumpla la Palabra de Dios (presenta al Apóstol que se negaba a desviarse de su propósito en alguna cuestión secundaria que no recalcaba la posición central del Evangelio, que es la Cruz);
26 A saber, el Misterio que había estado oculto desde los siglos y edades (se refiere a los Gentiles que serían partícipes con los Judíos del Evangelio, y en efecto en la misma Iglesia), mas ahora ha sido manifestado a Sus Santos (manifestado a los Creyentes, pero no al mundo):
27 A los cuales (los Santos) quiso Dios hacer notorias (deseo de darlas a conocer) las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles (se refiere al hecho de que la Cruz es para todos, y no está limitada por líneas raciales o nacionales); que es Cristo en vosotros (hecho posible por la Cruz) la Esperanza de Gloria (la realización exacta se  materializará en la Resurrección venidera):
28 El Cual nosotros anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando en toda sabiduría (nos dice que la Biblia es la única Verdad revelada en el mundo y, de hecho, siempre ha sido así); para que presentemos a todo hombre perfecto (maduro) en Cristo Jesús (se refiere a la Cruz, y lo que Él hizo allí):
29 En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de Él (se refiere a Cristo que obra en Pablo por la Fuerza y el Poder del Espíritu Santo), la cual obra en mí poderosamente (que obrará poderosamente en cualquiera, si el Objeto de la Fe es siempre la Cruz).



Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.


Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los   muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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