08 July 2024

El 8 de julio Lectura Bíblica Diaria

Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1

Sonidos del aire libre

El 8 de julio Lectura Bíblica Diaria:

Isaías 55 a 57:
55 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída. 56 Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco. Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados. Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente. 57 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios. Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria. ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa, que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos? En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar estas cosas? Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama; allí también subiste a hacer sacrificio. Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro, y no a mí, te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos pacto; amaste su cama dondequiera que la veías. Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol. En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste. ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido? Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán. Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte. Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado. Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón. He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré. Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
 
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Psalms 6
No me reprendas, Señor, en tu ira; no me castigues en tu furor. Tenme compasión, Señor, porque desfallezco; sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos. Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo? Vuélvete, Señor, y sálvame la vida; por tu gran amor, ¡ponme a salvo! En la muerte nadie te recuerda; en el sepulcro, ¿quién te alabará? Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empapo con mi llanto! Desfallecen mis ojos por causa del dolor; desfallecen por culpa de mis enemigos. ¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el Señor ha escuchado mi llanto! El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración. Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!

Proverbs 25
Éstos son otros proverbios de Salomón, copiados por los escribas de Ezequías, rey de Judá. Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo. Tan impenetrable es el corazón de los reyes como alto es el cielo y profunda la tierra. Quita la escoria de la plata, y de allí saldrá material para el orfebre; quita de la presencia del rey al malvado, y el rey afirmará su trono en la justicia. No te des importancia en presencia del rey, ni reclames un lugar entre los magnates; vale más que el rey te diga: "Sube acá", y no que te humille ante gente importante. Los que atestigües con tus ojos no lo lleves de inmediato al tribunal, pues ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te pone en vergüenza? Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no traiciones la confianza de nadie, no sea que te avergüence el que te oiga y ya no puedas quitarte la infamia. Como naranjas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo. Como anillo o collar de oro fino son los regaños del sabio en oídos atentos. Como frescura de nieve en día de verano es el mensajero confiable para quien lo envía, pues infunde nuevo ánimo en sus amos. Nubes y viento, y nada de lluvia, es quien presume de dar y nunca da nada. Con paciencia se convence al gobernante. ¡La lengua amable quebranta hasta los huesos! Si encuentras miel, no te empalagues; la mucha miel provoca náuseas. No frecuentes la casa de tu amigo; no sea que lo fastidies y llegue a aborrecerte. Un mazo, una espada, una aguda saeta, ¡eso es el falso testigo contra su amigo! Confiar en gente desleal en momentos de angustia es como tener un diente careado o una pierna quebrada. Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío. Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta, y el Señor te lo recompensará. Con el viento del norte vienen las lluvias; con la lengua viperina, las malas caras. Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera. Como el agua fresca a la garganta reseca son las buenas noticias desde lejanas tierras. Manantial turbio, contaminado pozo, es el justo que flaquea ante el impío. No hace bien comer mucha miel, ni es honroso buscar la propia gloria. Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse.


El Libro de Juan Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:

EL SANTO EVANGELIO SEGÚN

SAN JUAN

CAPÍTULO 1
(26 d.C.)
LA DEIDAD DE CRISTO

EN el principio (no indica que Cristo como Dios tenía un principio, porque como Dios Él no tenía principio alguno, sino más bien se refiere al tiempo de la Creación [Gén. 1:1]) era el Verbo (el Espíritu Santo por Juan describe a Jesús como "el Logos Eterno"), y el Verbo era con Dios ("estaba en relación con Dios," y expresa la idea de la Trinidad), y el Verbo era Dios (quiere decir que Él no dejó de ser Dios durante la Encarnación; Él "era" y "es" Dios desde la eternidad pasada a la eternidad futura).

2 Este era en el principio con Dios (esta misma Persona estaba en la eternidad con Dios; hay sólo un Dios, pero manifestado en tres Personas — Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo).
3 Todas las cosas por Él fueron hechas (todas las cosas llegaron a existir por Él; se refiere a cada cosa de la Creación una por una, en vez de todas las cosas consideradas en totalidad); y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (nada, ni siquiera una sola cosa, fue hecha independientemente de Su cooperación y volición).
4 En Él estaba la Vida (presenta a Jesús, el Logos Eterno, como la primera causa); y la Vida era la Luz de los hombres (Él Solo es la Fuente de Luz de la Vida; si alguien no conoce a Cristo, entonces está en tinieblas).
5 Y la Luz en las tinieblas resplandece (se refiere a la Encarnación de Cristo, y Su venida a este mundo; Su "Luz," porque se deriva de Su Vida, echa fuera las "tinieblas"); más las tinieblas no la comprendieron (debiera traducirse, "no prevalecieron contra ella"; significa que Satanás, aunque él intentara con toda su fuerza, no podrá detener "la Luz," ¡nunca!; hoy está resplandeciendo por todo el mundo, y un día pronto, no habrá nada más que aquella "Luz").
JUAN EL BAUTISTA
6 Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Éste vino por testimonio (habla de la Misión del Profeta), para que diese testimonio de la Luz (se refería a Jesús y sólo a Jesús), para que todos creyesen por Él (presenta a Jesús que no es solamente para Israel, sino también para el mundo entero).
8 No era él la Luz (Juan el Bautista no era la luz), sino para que diese testimonio de la Luz (presenta todo lo que el hombre puede hacer).
LA ENCARNACIÓN
9 Aquél era la Luz Verdadera (hay muchas luces falsas; Jesús es la única Luz Verdadera), que alumbra a todo hombre que viene a este mundo (si el hombre ha de encontrar la Luz, sólo la encontrará en Cristo, y es para "toda la humanidad").
10 En el mundo Él estaba (el Logos Eterno, el "Creador"), y el mundo fue hecho por Él (como fue creado al principio antes de la caída de Lucifer y la Caída del hombre), y el mundo no Le conoció (el mundo no puede conocer a Cristo mediante la sabiduría, sino   sólo por Revelación).
11 A los Suyos vino (al mundo en general, pero más en específico a los Judíos), y los Suyos no Le recibieron (Él vino como el Heredero de Sus Propias Posesiones [Mat. 21:38], pero Sus Propios siervos no Lo recibieron; al contrario, Lo mataron).
12 Mas a todos los que Le recibieron (algunos Lo recibieron y otros aún Lo reciben), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (constituye una de las promesas más grandes en la Palabra de Dios), aun a los que creen en Su Nombre (la Fe en Cristo y en lo que Él hizo por nosotros en la Cruz puede convertir a una persona en "un hijo o una hija de Dios"):
13 Los cuales no son engendrados de sangre (quiere decir que los hombres llegan a ser Hijos de Dios no por nacimiento natural), ni de voluntad de carne (el hombre no puede ganarse la Salvación, es un regalo gratuito, se recibe por Fe), ni de voluntad de varón (se refiere a los esfuerzos religiosos del hombre), mas de Dios (la Salvación no se origina del todo por el hombre, sino totalmente por Dios).
14 Y aquel Verbo fue hecho carne (se refiere a la Encarnación, "Dios hecho hombre"), y habitó entre nosotros (se refiere a Jesús, aunque Perfecto, no se elevó más que los demás, sino más bien vivió tal como todos los hombres, hasta como un campesino), (y vimos Su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre,) (habla de Su Deidad, aunque oculta de los ojos de los meramente curiosos; aunque Cristo puso a un lado la expresión de Su Deidad, Él nunca perdió la posesión de Su Deidad) lleno de Gracia y de Verdad (como "carne," declaró Su Humanidad, "Gracia y de Verdad," Su Deidad).
EL TESTIMONIO
15 Juan dio testimonio de Él (Juan fue llamado por este mismo motivo), y clamó, diciendo, Éste es El del Que yo decía (corresponde al Ministerio de Juan con respecto a la Persona de Jesús), El que viene tras mí, es antes de mí (debiera haberse traducido, "existió antes que yo"): porque Él es primero que yo (de nuevo, un testimonio a la Deidad de Cristo; al igual que Dios, Él siempre ha sido).
16 Porque de Su plenitud tomamos todos (Juan ha declarado Quién es Jesús, ahora declara qué es lo que Él hace), y Gracia por Gracia (debiera haberse traducido, "Gracia sobre Gracia"; esta es la provisión de Su Amor colmándose una encima de la otra en Su   provisión para las necesidades de Su Pueblo).
17 Porque la Ley por Moisés fue dada, mas la Gracia y la Verdad por Jesucristo fue hecha (Lo declara como el Representante Guardador de la Ley para toda la humanidad, es decir, a todos los que creerán; la Ley manifestó al hombre [lleno de maldad]; el Hijo manifestó a Dios [lleno de bondad]).
18 A Dios nadie Le vio jamás (mejor traducido, "Ningún hombre jamás ha entendido ni ha experimentado a Dios en toda Su plenitud en cualquier momento"); el Unigénito Hijo (Jesucristo y la Encarnación, Quien Solo podría declarar perfectamente el Padre), que está en el Seno del Padre (el compañerismo más amoroso e íntimo con el Padre), Él Le declaró (en esencia, Dios el Padre y Dios el Hijo son Uno).
19 Y este es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalén Sacerdotes y Levitas que le preguntasen, ¿Tú, quién eres? (En ese momento, algunos pensaban que Juan el Bautista era el Mesías.)
20 Y confesó (no había absolutamente ninguna vacilación en su confesión en cuanto a quién él era realmente, y sobre todo, su misión), y no negó (él no negaba que algunos lo estaban llamando "Cristo," sin embargo, en lo absoluto él les estaba animando a hacer esto y, de hecho, repudia totalmente el rumor); mas declaró, No soy yo el Cristo (en realidad el Griego dice, "Yo, por mi parte, no soy el Cristo," y fue dicho con énfasis).
21 Y le preguntaron, ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? (Malaquías había vuelto a predecir la venida del Profeta Elías que vendría del Cielo [Mal. 4:5].) Dijo, No soy (presenta una negativa categórica; algunos de los Judíos insinuaban que él era la reencarnación real de Elías). ¿Eres tú el Profeta? (Se refirió al Profeta que Moisés mencionó en Deuteronomio 18:15-18. Ese era el Mesías. Por eso de nuevo, Le interrogaron si él era el Mesías.) Y respondió, No.
22 Le dijeron, ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron (en realidad ellos no investigaban por la información correcta, ni la Verdad acerca de este asunto, sino más bien querían que él afirmara a algo con qué pudieran acusarle). ¿Qué dices de ti mismo? (¡Su contestación es sumamente reveladora!)
23 Dijo, Yo soy la voz del que clama en el desierto (tomado de Isaías 40:3), Enderezad el Camino del Señor, como dijo Isaías el Profeta (declara su misión ya que la primera frase declara su identidad).
24 Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos (el Espíritu Santo tiene cuidado de delinear la fuente de estas interrogaciones; ya la oposición da comienzo).
25 Y le preguntaron, y le dijeron, ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta? (Ellos se indignaron porque Juan no sólo bautizaba sin autoridad eclesiástica, sino que además bautizaba contrario a la práctica de los Fariseos. En otras palabras, ¡ni pidió ni buscó su permiso, tampoco le importó de que ellos estuvieran de acuerdo o no!)
26 Y Juan les respondió, diciendo, Yo bautizo con agua (significa que era un símbolo temporal del bautismo verdadero, duradero y eficaz del Quien bautizaría con el Espíritu Santo): mas en medio de vosotros ha estado Uno a Quién vosotros no conocéis (señala a su ignorancia espiritual; ¡Cristo andaba en medio de ellos, y ellos no lo sabían!).
27 Éste es El (el Mesías ya está aquí, y aunque ustedes no Le reconozcan, y, como se expresó anteriormente, yo no soy aquél) Que ha de venir tras mí, El Cual es antes de mí (Quién existió antes que yo, de hecho, ha existido eternalmente), Del Cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato (¡al compararse a Cristo, el Profeta más grande que jamás ha nacido de mujer denota a sí mismo como tal, y tiene razón!).
28 Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba (probablemente no muy lejos de Jericó).
29 El siguiente día (se refiere al día después que Juan fue interrogado por los emisarios del Sanedrín) ve Juan a Jesús que venía a él (sin lugar a dudas aconteció después del Bautismo de Jesús, y la tentación en el desierto), y dice, He aquí, el Cordero de Dios (declara a Jesús como el Sacrificio por el pecado, y de hecho la Ofrenda Expiatoria, lo que representaban todos los sacrificios de millones y millones de ovejas ofrecidas), que quita el pecado del mundo (la sangre de los animales sólo podía cubrir el pecado, no podía quitarlo; pero Jesús al ofrecerse a Sí Mismo como el Sacrificio Perfecto quitó el pecado del mundo; Él no sólo limpió las acciones del pecado, sino que también trató con la raíz de la causa del pecado [Col. 2:14-15]).
30 Éste es Él del Que dije (Juan hace una identificación positiva; Él es el Único Quien "quita los pecados del mundo"), Tras mí viene un Varón, El Cual es antes de mí (afirma Su Humanidad innata): porque era primero que yo (afirma Su Deidad innata).
31 Y yo no Le conocía (no quiere decir que él no conocía a Cristo, sino que no debía presentar a Cristo hasta que se lo dijera el Espíritu Santo): mas para que Él fuese manifestado a Israel (quiere decir que en cierto momento, y no antes, Jesús iba a ser presentado a Israel como el Mesías, lo cual Juan realizó exactamente como fue guiado), por eso vine yo bautizando con agua (declara lo que el Espíritu Santo le dijo que hiciera).
32 Y Juan dio testimonio (quiere decir que es exactamente lo que el Espíritu Santo dijo que sucedería, en cuanto a la identidad de Jesús como el Mesías), diciendo, Vi al Espíritu que descendía del Cielo como paloma (tenemos que llegar a la conclusión que Juan vio algo, lo cual era el Espíritu Santo; Lucas hizo constar que, "descendió sobre Él en forma corporal, como una Paloma," [Luc. 3:22]; hay que concluir basadas a estas declaraciones que el Espíritu Santo tiene un Cuerpo Espiritual de cierta naturaleza), y reposó sobre Él (el Espíritu permaneciendo sobre Él señalaba el comienzo de Su Ministerio).
33 Y yo no Le conocía (Juan lo usó por segunda vez, y con motivo; el Espíritu Santo quiere que todos sepamos que la presentación de Jesús como el Mesías no fue según la carne, es decir, por conocimiento personal, circunstancias, etc., sino más bien por Revelación de Lo Alto; nadie puede en realidad conocer a Jesús, a menos que sea revelado por el Espíritu Santo): mas El Que me envió a bautizar con agua (nos dice que   el Bautismo en Agua instituido por Juan no fue de ninguna manera idea del Profeta, sino más bien le fue dado por Revelación de Dios), Aquél me dijo, Sobre Quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre Él (sería la Revelación de Dios, a la cual Juan tenía que prestar atención, y así lo hizo), Éste es El Que bautiza con Espíritu Santo (lo que Jesús haría después de Su Muerte y Resurrección; ¡la Cruz hizo que todo esto fuera posible!).
34 Y yo Le vi, y he dado testimonio que Éste es el Hijo de Dios (Juan el Bautista siguió sus instrucciones al pie de la letra, y según la Revelación, él supo sin lugar a dudas que Jesús era el Hijo de Dios).
LOS PRIMEROS DISCÍPULOS
35 El siguiente día otra vez estaba Juan (el día siguiente de hacer las declaraciones anteriores), y dos de sus discípulos (Andrés y sin duda Juan, quienes entonces eran Discípulos del Bautista).
36 Y mirando a Jesús que andaba por allí (nos lleva de regreso al Versículo 29, ya que los dos Versículos hablan del mismo incidente), dijo, ¡He aquí, el Cordero de Dios! (Vuelve a usarse esta frase, para perfeccionar el marco de tiempo para el relato que estaba por darse.)
37 Y Le oyeron los dos discípulos hablar, y siguieron a Jesús (en esencia, fue el comienzo de convertirse en Discípulos de Cristo).
38 Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguirle, les dice, ¿Qué buscáis? (Era un interrogante perspicaz que tenía consecuencias eternas.) Y ellos Le dijeron, Rabí (que declarado, quiere decir, Maestro,) ¿dónde moras? (Ellos se referían a un domicilio terrenal, aunque la contestación completa a aquel interrogante incorporaba una dimensión que estaba más allá de la comprensión de cualquier mortal. Su verdadera morada era el Trono de Dios.)
39 Les dice, Venid y ved (¡el recorrido que ellos comenzaron ese día no se ha suspendido, aún hasta hoy día, y de hecho nunca se va a suspender!). Vinieron, y vieron donde moraba, y se quedaron con Él aquel día: porque eran como las cuatro de la tarde (la hora décima) (por siglos se ha debatido si Juan el Amado acostumbraba la hora Judía o la hora Romana; en la hora Judía habría sido a las 4:00 de la tarde, mientras que en la hora Romana habría sido a las 10:00 de la mañana).
40 Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y Le  habían seguido (la manera por la cual se refiere a "Andrés," como el hermano de "Simón Pedro," nos dice que el nombre de Pedro ya se reconocía a un mayor grado que cualquiera de los otros Apóstoles).
41 Éste (Andrés) halló primero a su hermano Simón, y le dijo, Hemos hallado al Mesías, que declarado es, el Cristo (era únicamente la causa del anhelo y entusiasmo de Andrés).
42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús (el Espíritu Santo Le permitió a Jesús a examinar el mismo alma de Pedro), dijo, Tú eres Simón hijo de Jonás ("Simón" quiere decir "oír"; a Pedro le pusieron el nombre por "Simeón," el segundo hijo de Jacob y Lea [Gén. 29:32-33]): tú serás llamado Cefas, que quiere decir, Piedra (la capacidad de Cristo de cambiar a hombres en manera fundamental y característica — o más bien volver a crear a los hombres).
43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea (parece insinuar que Su recorrido del lugar de Su Bautismo en Agua y la Tentación del Desierto, Juan no menciona la última, hacia Galilea ya iba a comenzar), y halla a Felipe, al cual dijo, Sígueme (no nos dice exactamente donde aconteció; sin embargo, hay cierta indicación que fue en Galilea).
44 Y era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro (esta ciudad estaba situada en la costa norte del Mar de Galilea; había sido el domicilio de estos hombres antes de que se trasladaran a Capernaum, a unos nueve y medio kilómetros [seis millas]).
45 Felipe halló a Natanael (Natanael también llamado "Bartolomeo"), y le dice, Hemos hallado a Aquél, de Quien escribió Moisés en la Ley, y los Profetas (en la mente de Felipe, Jesús llenó los criterios de la Palabra de Dios), a Jesús, el hijo de José, de Nazaret (Jesús no era en realidad el Hijo de José, debido al Nacimiento Virginal, pero se refería de esta manera por motivos evidentes).
46 Y le dijo Natanael, ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? (Israel no consideraba la ciudad de Nazaret como un lugar distinguido, sino más bien lo contrario.) Le dice Felipe, Ven y ve (declara dentro de sí el carácter básico del Cristianismo).
47 Jesús vio venir a Sí a Natanael, y dijo de él, ¡He aquí, un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño! (Jesús no dijo que este hombre era sin pecado, sino que era "sin astucia," lo que significa, "sin engaño.")
48 Le dice Natanael, ¿De dónde me conoces? (Declara que estaba asustado el posible Discípulo.) Respondió Jesús y le dijo, Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi (el Espíritu Santo se Lo reveló).
49 Respondió Natanael, y Le dijo, Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel (la Fe de Natanael nunca apoderará más de lo que abarca en ese momento).
50 Respondió Jesús y le dijo, ¿Porque te dije, Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás (¡tenga por seguro que él desde luego las presenció!).
51 Y le dice, De cierto, de cierto, te digo, De aquí en adelante veréis el Cielo abierto, y los Ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre (tiene que ver con el sueño de Jacob [Gén. 28:11-13]; fue cumplido en Jesús; Él Solo podría abrir el Cielo, porque Él Solo es el Camino a Dios).


Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.


Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta  en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté,  David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.

Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos;   herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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