22 February 2018

El 23 de febrero Lectura Bíblica Diaria

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El 23 de febrero Lectura Bíblica Diaria:

Jeremías 30 a 32:

La palabra del Señor vino a Jeremías: "Así dice el Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que te he dicho. Porque vienen días afirma el Señor cuando yo haré volver del cautiverio a mi pueblo Israel y Judá, y los traeré a la tierra que di a sus antepasados, y la poseerán ", afirma el Señor. Esto fue lo que el Señor le dijo a Jeremías acerca de Israel y Judá: "Así dice el Señor: "Hemos escuchado un grito de espanto; no hay paz, sino terror. Pregunten y vean si acaso los varones dan a luz. ¿Por qué, pues, veo a todos los hombres con las manos sobre las caderas, como mujeres con dolores de parto? ¿Por qué han palidecido todos los rostros? ¡Ay! Será un día terrible, un día que no tiene parangón. Será un tiempo de angustia para Jacob, pero será librado de ella. "En aquel día afirma el Señor Todopoderoso, quebraré el yugo que mi pueblo lleva sobre el cuello, romperé sus ataduras, y ya no serán esclavos de extranjeros. Servirán al Señor, su Dios, y a David, a quien pondré como su rey. "No temas, Jacob, siervo mío; no te asustes, Israel afirma el Señor. A ti, Jacob, te libraré de ese país lejano; a tus descendientes los libraré del exilio. Volverás a vivir en paz y tranquilidad, y ya nadie te infundirá temor. Porque yo estoy contigo para salvarte afirma el Señor. entre las que te había dispersado. Pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; ¡de ninguna manera quedarás impune! "Así dice el Señor: "Tu herida es incurable, tu llaga no tiene remedio. No hay quien defienda tu causa; no hay remedio para tu mal ni sanidad para tu enfermedad. Todos tus amantes te han olvidado; ya no se ocupan de ti. Por causa de tu enorme iniquidad, y por tus muchos pecados, te he golpeado, te he corregido, como lo haría un adversario cruel. ¿Por qué te quejas de tus heridas, si tu dolor es incurable? y por tus muchos pecados, yo te he tratado así. "Todos los que te devoren serán devorados; todos tus enemigos serán deportados. Todos los que te saqueen serán saqueados; todos los que te despojen serán despojados. Pero yo te restauraré y sanaré tus heridas afirma el Señor porque te han llamado la Desechada, la pobre Sión, la que a nadie le importa. "Así dice el Señor: "Restauraré las fortunas de las carpas de Jacob, y tendré compasión de sus moradas; la ciudad resurgirá sobre sus ruinas, y el palacio se asentará en el lugar debido. Surgirán de ellos cánticos de gratitud, y gritos de alegría. Multiplicaré su descendencia, y no disminuirá; los honraré, y no serán menospreciados. Sus hijos volverán a ser como antes; ante mí será restablecida su comunidad, pero castigaré a todos sus opresores. De entre ellos surgirá su líder; uno de ellos será su gobernante. Lo acercaré hacia mí, y él estará a mi lado, pues ¿quién arriesgaría su vida por acercarse a mí? afirma el Señor. Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios. " La tempestad del Señor ha estallado con furor; una tempestad huracanada se ha desatado sobre los malvados. La ardiente ira del Señor no pasará hasta que haya realizado del todo los propósitos de su corazón. al final de los tiempos. "En aquel tiempo afirma el Señor seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo." Así dice el Señor: "El pueblo que escapó de la espada ha hallado gracia en el desierto; Israel va en busca de su reposo." Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo: "Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad, oh virginal Israel. Te edificaré de nuevo; ¡sí, serás reedificada! y saldrás a bailar con alegría. Volverás a plantar viñedos en las colinas de Samaria, y quienes los planten gozarán de sus frutos Vendrá un día en que los centinelas gritarán por las colinas de Efraín: ¡Vengan, subamos a Sión, al monte del Señor, nuestro Dios! " Así dice el Señor: "Canten jubilosos en honor de Jacob; griten de alegría por la mejor de las naciones. Hagan oír sus alabanzas y clamen: ¡Salva, Señor, a tu pueblo; salva al remanente de Israel! Yo los traeré del país del norte; los reuniré de los confines de la tierra. ¡Volverá una gran multitud! Entre ellos vendrán ciegos y cojos, embarazadas y parturientas. Entre llantos vendrán, y entre consuelos los conduciré. por un camino llano en el que no tropezarán. Yo soy el padre de Israel; mi primogénito es Efraín. "Naciones, escuchen la palabra del Señor, y anuncien en las costas más lejanas: El que dispersó a Israel, lo reunirá; lo cuidará como un pastor a su rebaño. Porque el Señor rescató a Jacob; lo redimió de una mano más poderosa. Vendrán y cantarán jubilosos en las alturas de Sión; disfrutarán de las bondades del Señor: el trigo, el vino nuevo y el aceite, las crías de las ovejas y las vacas. Serán como un jardín bien regado, y no volverán a desmayar. Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría. Colmaré de abundancia a los sacerdotes, y saciaré con mis bienes a mi pueblo", afirma el Señor. Así dice el Señor: "Se oye un grito en Ramá, lamentos y amargo llanto. Es Raquel, que llora por sus hijos y no quiere ser consolada; ¡sus hijos ya no existen!" Así dice el Señor: "Reprime tu llanto, las lágrimas de tus ojos, pues tus obras tendrán su recompensa: tus hijos volverán del país enemigo afirma el Señor. Se vislumbra esperanza en tu futuro: tus hijos volverán a su patria afirma el Señor. "Por cierto, he escuchado el lamento de Efraín: Me has escarmentado como a un ternero sin domar, y he aceptado tu corrección. Hazme volver, y seré restaurado; porque tú, mi Dios, eres el Señor. Yo me aparté, pero me arrepentí; al comprenderlo me di golpes de pecho. porque cargo con el oprobio de mi juventud. "¿Acaso no es Efraín mi hijo amado? ¿Acaso no es mi niño preferido? Cada vez que lo reprendo, vuelvo a acordarme de él. Por él mi *corazón se conmueve; por él siento mucha compasión afirma el Señor. "Ponte señales en el camino, coloca marcas por donde pasaste, fíjate bien en el sendero. ¡Vuelve, virginal Israel; vuelve a tus ciudades! ¿Hasta cuándo andarás errante, hija infiel? El Señor creará algo nuevo en la tierra, la mujer regresará a su esposo." Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: "Cuando yo cambie su suerte, en la tierra de Judá y en sus ciudades volverá a decirse: "Monte santo, morada de justicia: ¡que el Señor te bendiga! Allí habitarán juntos Judá y todas sus ciudades, los agricultores y los pastores de rebaños. Daré de beber a los sedientos y saciaré a los que estén agotados." En ese momento me desperté, y abrí los ojos. Había tenido un sueño agradable. "Vienen días afirma el Señor en que con la simiente de hombres y de animales sembraré el pueblo de Israel y la tribu de Judá. Y así como he estado vigilándolos para arrancar y derribar, para destruir y demoler, y para traer calamidad, así también habré de vigilarlos para construir y plantar afirma el Señor. En aquellos días no volverá a decirse: "Los padres comieron uvas agrias, y a los hijos se les destemplaron los dientes. Al contrario, al que coma uvas agrias se le destemplarán los dientes, es decir, que cada uno morirá por su propia iniquidad. "Vienen días afirma el Señor en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo afirma el Señor. "Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel afirma el Señor: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: ¡Conoce al Señor!, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán afirma el Señor. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados." Así dice el Señor, cuyo nombre es el Señor Todopoderoso, quien estableció el sol para alumbrar el día, y la luna y las estrellas para alumbrar la noche, y agita el mar para que rujan sus olas: "Si alguna vez fallaran estas leyes afirma el Señor, entonces la descendencia de Israel ya nunca más sería mi nación especial." Así dice el Señor: "Si se pudieran medir los cielos en lo alto, y en lo bajo explorar los cimientos de la tierra, entonces yo rechazaría a la descendencia de Israel por todo lo que ha hecho afirma el Señor. "Vienen días afirma el Señor, en que la ciudad del Señor será reconstruida, desde la torre de Jananel hasta la puerta de la Esquina. El cordel para medir se extenderá en línea recta, desde allí hasta la colina de Gareb, y luego girará hacia Goa. Y todo el valle donde se arrojan los cadáveres y las cenizas, y todos los campos, hasta el arroyo de Cedrón y hasta la puerta de los Caballos, en la esquina oriental, estarán consagrados al Señor. ¡Nunca más la ciudad será arrancada ni derribada!" Ésta es la palabra del Señor, que vino a Jeremías en el año décimo del reinado de Sedequías en Judá, es decir, en el año dieciocho de Nabucodonosor. En aquel tiempo el ejército del rey de Babilonia mantuvo sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estuvo preso en el patio de la guardia del palacio real. Sedequías, el rey de Judá, lo tenía preso y le reprochaba: "¿Por qué andas profetizando: Así dice el Señor? Andas proclamando que el Señor dice: Voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y él la tomará; y Sedequías, rey de Judá, no escapará de la mano de los *babilonios, sino que será entregado en manos del rey de Babilonia y tendrá que enfrentarse con él cara a cara. Además, dices que el Señor afirma: Nabucodonosor se llevará a Sedequías a Babilonia, y allí se quedará hasta que yo vuelva a ocuparme de él, y también: Si ustedes combaten contra los babilonios, no vencerán. " Jeremías respondió: "La palabra del Señor vino a mí, y me dijo: Janamel, hijo de tu tío Salún, vendrá a pedirte que le compres el campo que está en Anatot, pues tienes el derecho y la responsabilidad de comprarlo por ser el pariente más cercano. "En efecto, conforme a la palabra del Señor, mi primo Janamel vino a verme en el patio de la guardia y me dijo: Compra ahora mi campo que está en Anatot, en el territorio de Benjamín, ya que tú tienes el derecho y la responsabilidad de comprarlo por ser el pariente más cercano. Entonces comprendí que esto era palabra del Señor, y le compré a mi primo Janamel el campo de Anatot por diecisiete monedas de plata. Reuní a los testigos, firmé la escritura, la sellé, y pagué el precio convenido. Luego tomé la copia sellada y la copia abierta de la escritura con las condiciones de compra, y se las entregué a Baruc, hijo de Nerías y nieto de Maseías, en presencia de Janamel, de los testigos que habían firmado la escritura, y de todos los judíos que estaban sentados en el patio de la guardia. Con ellos como testigos, le ordené a Baruc: Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: ‘Toma la copia sellada y la copia abierta de esta escritura, y guárdalas en una vasija de barro, para que se conserven mucho tiempo. Porque así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: ‘De nuevo volverán a comprarse casas, campos y viñedos en esta tierra. "Después de entregarle la escritura a Baruc hijo de Nerías, oré al Señor: "¡Ah, Señor mi Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible. Muestras tu fiel amor a multitud de generaciones, pero también castigas a los hijos por la iniquidad de sus antepasados. ¡Oh Dios grande y fuerte, tu nombre es el Señor Todopoderoso! Tus proyectos son grandiosos, y magníficas tus obras. Tus ojos observan todo lo que hace la humanidad, para dar a cada uno lo que merece, según su conducta y los frutos de sus acciones. Tú hiciste milagros y prodigios en la tierra de Egipto, y hasta el día de hoy los sigues haciendo, tanto en Israel como en todo el mundo; así te has conquistado la fama que hoy tienes. Tú, con gran despliegue de poder, y con milagros, prodigios y gran terror, sacaste de Egipto a tu pueblo. Le diste a Israel esta tierra, donde abundan la leche y la miel, tal como se lo habías jurado a sus antepasados. Pero cuando entraron y tomaron posesión de ella, no te obedecieron ni acataron tu ley, ni tampoco hicieron lo que les habías ordenado. Por eso les enviaste toda esta desgracia. Ahora las rampas de ataque han llegado hasta la ciudad para conquistarla. A causa de la espada, el hambre y la pestilencia, la ciudad caerá en manos de los babilonios que la atacan. Señor, todo lo que habías anunciado se está cumpliendo, y tú mismo lo estás viendo. Señor mi Dios, a pesar de que la ciudad caerá en manos de los babilonios, tú me has dicho: Cómprate el campo al contado en presencia de testigos. " Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías: "Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí? Por eso, así dice el Señor: Voy a entregar esta ciudad en manos de los babilonios y de Nabucodonosor, su rey, y él la capturará. Y los babilonios que ataquen esta ciudad, entrarán en ella y le prenderán fuego, así como a las casas en cuyas azoteas se quemaba incienso a Baal y, para provocarme a ira, se derramaban libaciones a otros dioses. Porque desde su juventud el pueblo de Israel y el de Judá no han hecho sino lo malo delante de mí. El pueblo de Israel no ha dejado de provocarme a ira con la obra de sus manos afirma el Señor. Desde el día en que construyeron esta ciudad hasta hoy, ella ha sido para mí motivo de ira y de furor. Por eso la quitaré de mi presencia, por todo el mal que han cometido los pueblos de Israel y de Judá: ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes y sus profetas, todos los habitantes de Judá y de Jerusalén. Ellos no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda. Y aunque una y otra vez les enseñaba, no escuchaban ni aceptaban corrección. Colocaban sus ídolos abominables en la casa que lleva mi nombre, y así la profanaban. También construían altares a Baal en el valle de Ben Hinón, para pasar por el fuego a sus hijos e hijas en sacrificio a Moloc, cosa detestable que yo no les había ordenado, y que ni siquiera se me había ocurrido. De este modo hacían pecar a Judá. "Por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de esta ciudad que, según ustedes, caerá en manos del rey de Babilonia por la espada, el hambre y la pestilencia: Voy a reunirlos de todos los países adonde en mi ira, furor y terrible enojo los dispersé, y los haré volver a este lugar para que vivan seguros. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. Haré con ellos un pacto eterno: Nunca dejaré de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondré mi temor en sus corazones, y así no se apartarán de mí. Me regocijaré en favorecerlos, y con todo mi corazón y con toda mi alma los plantaré firmemente en esta tierra. "Así dice el Señor: Tal como traje esta gran calamidad sobre este pueblo, yo mismo voy a traer sobre ellos todo el bien que les he prometido. Se comprarán campos en esta tierra, de la cual ustedes dicen: Es una tierra desolada, sin gente ni animales, porque fue entregada en manos de los babilonios. En la tierra de Benjamín y en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, de la región montañosa, de la llanura, y del Néguev, se comprarán campos por dinero, se firmarán escrituras, y se sellarán ante testigos afirma el Señor, porque yo cambiaré su suerte."



Salmos 72:
Oh Dios, otorga tu justicia al rey, tu rectitud al príncipe heredero. Así juzgará con rectitud a tu pueblo y hará justicia a tus pobres. Brindarán los montes *bienestar al pueblo, y fruto de justicia las colinas. El rey hará justicia a los pobres del pueblo y salvará a los necesitados; ¡él aplastará a los opresores! Que viva el rey por mil generaciones, lo mismo que el sol y que la luna. Que sea como la lluvia sobre un campo sembrado, como las lluvias que empapan la tierra. Que en sus días florezca la justicia, y que haya gran prosperidad, hasta que la luna deje de existir. Que domine el rey de mar a mar, desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra. Que se postren ante él las tribus del desierto; ¡que muerdan el polvo sus enemigos! Que le paguen tributo los reyes de Tarsis y de las costas remotas; que los reyes de Sabá y de Seba le traigan presentes. Que ante él se inclinen todos los reyes; ¡que le sirvan todas las naciones! Él librará al indigente que pide auxilio, y al pobre que no tiene quien lo ayude. Se compadecerá del desvalido y del necesitado, y a los menesterosos les salvará la vida. Los librará de la opresión y la violencia, porque considera valiosa su vida. ¡Que viva el rey! ¡Que se le entregue el oro de Sabá! Que se ore por él sin cesar; que todos los días se le bendiga. Que abunde el trigo en toda la tierra; que ondeen los trigales en la cumbre de los montes. Que el grano se dé como en el Líbano; que abunden las gavillas como la hierba del campo. Que su nombre perdure para siempre; que su fama permanezca como el sol. se bendigan unas a otras; que todas ellas lo proclamen dichoso. Bendito sea Dios el Señor, el Dios de Israel, el único que hace obras portentosas. Bendito sea por siempre su glorioso nombre; ¡que toda la tierra se llene de su gloria! Amén y amén. Aquí terminan las oraciones de David hijo de Isaí.



Proverbios 6:
Hijo mío, si has salido fiador de tu vecino, si has hecho tratos para responder por otro, si verbalmente te has comprometido, enredándote con tus propias palabras, entonces has caído en manos de tu prójimo. Si quieres librarte, hijo mío, éste es el camino: Ve corriendo y humíllate ante él; procura deshacer tu compromiso. No permitas que se duerman tus ojos; no dejes que tus párpados se cierren. Líbrate, como se libra del cazador la gacela, como se libra de la trampa el ave. ¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos. Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño? Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos... ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez como un hombre armado! El bribón y sinvergüenza, el vagabundo de boca corrupta, hace guiños con los ojos, y señas con los pies y con los dedos. El malvado trama el mal en su mente, y siempre anda provocando disensiones. Por eso le sobrevendrá la ruina; ¡de repente será destruido, y no podrá evitarlo! Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. Hijo mío, obedece el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre. Grábatelos en el corazón; cuélgatelos al cuello. Cuando camines, te servirán de guía; cuando duermas, vigilarán tu sueño; cuando despiertes, hablarán contigo. El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz y la disciplina es el camino a la vida. Te protegerán de la mujer malvada, de la mujer ajena y de su lengua seductora. No abrigues en tu corazón deseos por su belleza, ni te dejes cautivar por sus ojos, pues la ramera va tras un pedazo de pan, pero la adúltera va tras el hombre que vale. ¿Puede alguien echarse brasas en el pecho sin quemarse la ropa? ¿Puede alguien caminar sobre las brasas sin quemarse los pies? Pues tampoco quien se acuesta con la mujer ajena puede tocarla y quedar impune. No se desprecia al ladrón que roba para mitigar su hambre; pero si lo atrapan, deberá devolver siete tantos lo robado, aun cuando eso le cueste todas sus posesiones. Pero al que comete adulterio le faltan sesos; el que así actúa se destruye a sí mismo. No sacará más que golpes y vergüenzas, y no podrá borrar su oprobio. Porque los celos desatan la furia del esposo, y éste no perdonará en el día de la venganza. No aceptará nada en desagravio, ni se contentará con muchos regalos.
El Libro de Los Hechos Capítulo 4 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:



LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 



CAPÍTULO 4
(33 d.C.)
LA PERSECUCIÓN



Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los Sacerdotes, y el magistrado del Templo, y los Saduceos (los "Saduceos" casi completamente controlaban el Sumo Sacerdocio, y realmente la mayor parte de los deberes Sacerdotales del Templo),
2 Resentidos de que enseñasen al pueblo (preocupados), y anunciasen en Jesús la resurrección de los muertos (estaban enojados porque se predicaba acerca de Jesús y la Resurrección, la Doctrina que los Saduceos negaron [Luc. 20:27]).
3 Y les echaron mano (los detuvieron), y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente (una pequeña prisión en los confines del Templo): porque era ya tarde.
4 Mas muchos de los que habían oído la Palabra, creyeron (ellos creyeron en Cristo, por eso Lo aceptaron como el Mesías de Israel y el Salvador de los hombres); y fue el número de los varones como cinco mil (parece que solamente representa a hombres, pues al incluir mujeres y niños, se podía sumar a unos diez mil o más).
5 Y aconteció al día siguiente, que los Dirigentes de ellos, y los Ancianos, y los Escribas,
6 Y Anás, Sumo Sacerdote, y Caifás, y Juan (probablemente era Joanán Ben Zakkai, un Rabino famoso de esa época) y Alejandro (probablemente era Alejandro Lisímaco, uno de los Judíos más ricos de su día que contribuía muy generosamente al Templo), y todos los que eran del linaje Sacerdotal (posiblemente los cinco hijos de Anás estaban presentes), se juntaron en Jerusalén (algunos de ellos probablemente no vivían en Jerusalén, pero por casualidad se encontraban allí en ese momento).
7 Y haciéndolos presentar en medio (Pedro y Juan), les preguntaron, ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? (Por el hombre lisiado que fue sanado, ellos ya sabían la respuesta.)
8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo (el Espíritu Santo se menciona de una u otra forma en el Libro de los Hechos más de cincuenta veces), Dirigentes del pueblo, y Ancianos de Israel (el Espíritu Santo, por medio de Pedro, indica la responsabilidad que estos líderes religiosos tenían como guías espirituales de la gente),
9 Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo (¡expresa que Pedro, en efecto, se preguntaba ¿cómo o por qué una buena acción como ésta se debiera poner en tela de juicio en absoluto?!), de qué manera éste haya sido sanado (presenta la causa de la actitud y la acción del cuerpo dirigente de Israel);
10 Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel (otra vez, Pedro lo declara sin tener pelos en la lengua), que en el Nombre de Jesucristo de Nazaret (deseó que no hubiese error alguno con respeto a Quien él se refería; desde el Bautismo con el Espíritu Santo, Pedro no es el mismo hombre que era cuando negó a Cristo ante una joven doncella; él iba a defender vigorosamente ahora a Cristo delante de todo el cuerpo dirigente de Israel), al que vosotros crucificasteis (hace hincapié en la palabra "vosotros," así intencionada y directamente colocaba la culpa del terrible pecado de Crucificar a su Mesías directamente en ellos; como se mencionó, él no retuvo nada) y Dios Le resucitó de los muertos (proclama palabras que ellos seguramente no quisieron oír), por Él este hombre está en vuestra presencia sano (trajeron evidentemente al hombre con Pedro y Juan delante del Concilio; en esencia, Pedro decía que un muerto no podía producir estos resultados).
11 Éste es la Piedra reprobada de vosotros los edificadores (Jesús es la Piedra [Sal. 118:22-23]), la cual es puesta por Cabeza del Ángulo (Israel Lo rechazó, pero esto no paralizó el Plan de Dios; Israel sólo tuvo éxito en destruirse).
12 Y en ningún otro hay Salvación (declara claramente que Jesús Solo tiene la llave de la Salvación, y de hecho es la Salvación): porque no hay otro nombre debajo del Cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (¡lo dice todo!).
SUELTOS
13 Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan (no sólo tiene que ver con lo que fue dicho, sino también con el poder con que fue dicho), sabido que eran hombres sin letras e ignorantes, se maravillaban (quiere decir que ellos no habían estudiado en las Escuelas Rabínicas; ¡de hecho, ellos no fueron personas "sin letras e ignorantes," sino más bien todo lo opuesto!); y les conocían que habían estado con Jesús (esto lo explica todo).
14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos (¡presenta un cuadro hermoso!), no podían decir nada en contra (¡revela la prueba que era obvia a todos!).
15 Mas les mandaron que se saliesen fuera del Concilio (expone el hecho de que Dios había abandonado este Concilio hace ya mucho tiempo), y conferían entre sí (pero no con Las Escrituras),
16 Diciendo, ¿Qué hemos de hacer a estos hombres? (¿Por qué querían ellos hacer algo negativo a estos hombres?) porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar (deduce que las noticias de la Sanidad Milagrosa de este hombre se habían extendido de costa a costa, aun en las últimas pocas horas).
17 Todavía, para que no se divulgue más por el pueblo (parece que presenta su mayor temor), amenacémoslos, que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este Nombre (automáticamente coloca la situación en una actitud que no se puede obedecer).
18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el Nombre de Jesús.
19 Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron, Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros o a Dios (en efecto, Pedro y Juan decían que estos líderes religiosos no eran de Dios, no hacían la Obra de Dios, y por consiguiente, no tenían la Mente de Dios, independientemente de sus afirmaciones).
20 Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (hay dos grupos de Cristianos, aquellos que "no pueden decir" y aquellos que "no dejan de decir").
21 Ellos entonces los despacharon amenazándolos, no hallando ningún modo de castigarlos (¿qué hicieron ellos para merecer aquel castigo?), por causa del pueblo (temieron una revuelta): porque todos glorificaban a Dios de lo que había sido hecho (¡y con razón!).
22 Porque el hombre en quien había sido hecho este Milagro de Sanidad, era de más de cuarenta años (conlleva la idea que este hombre era maduro, responsable, y por lo tanto, se le podía creer).
LA ALABANZA Y LA ORACIÓN
23 Y sueltos (Pedro y Juan ya no estaban detenidos), vinieron a los suyos (probablemente los demás Apóstoles y otros, quizás muchos otros), y contaron todo lo que los Principales Sacerdotes y los Ancianos les habían dicho (cuenta el primer relato de la oposición contra la Iglesia Primitiva; no se tardaba mucho tiempo).
24 Y ellos, habiéndolo oído (oyeron el relato), alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron (todos oraban de una u otra forma): Señor, Tú eres el Dios que hiciste el Cielo y la Tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay (un compendio de lo que fue dicho):
25 Que por boca de David, Tu siervo, dijiste (se refiere al Segundo Salmo), ¿Por qué han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas? (Usado por el Espíritu Santo para referirse a estos líderes religiosos acerca de Jesús. Revela que el Mesías es la Persona del Cual hablaba el Segundo Salmo.)
26 Asistieron los Reyes de la Tierra, y los Dirigentes se juntaron en uno contra el Señor, y contra Su Cristo (este Salmo se refiere a toda la oposición contra Cristo desde un principio, pero en mayor parte se refiere al Anticristo venidero).
27 Porque verdaderamente contra Tu Santo Hijo Jesús, al Cual ungiste (declara a Jesús como el cumplimiento de todas las Profecías, el Hijo de Dios, El Que es El Encarnado, el Salvador de los Hombres), Herodes y Poncio Pilato, con los Gentiles (los Romanos) y los pueblos de Israel, se juntaron en esta ciudad (ellos "se juntaron" con el propósito explícito de Crucificar a Cristo),
28 Para hacer lo que Tu Mano y Tu Consejo habían antes determinado que había de ser hecho (se refiere a la predestinación con relación a Cristo, Su Muerte en la Cruz del Calvario y Su Resurrección de entre los muertos; pero otra vez declaramos que aquellos que debían Crucificarlo no fueron determinados por Dios; ellos hicieron este cruel hecho por su propia elección).
29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas (explica que aquellos que estaban orando para entregar a estos gobernantes y a otros al Señor, a fin de que Él pudiera encargarse de la situación): y da a Tus siervos que con toda confianza hablen Tu Palabra (declara todo lo opuesto de lo exigido por los líderes religiosos de Israel),
30 Que extiendas Tu Mano a que sanidades (explica la petición por más Sanidades y Milagros); y milagros, y prodigios sean hechos por el Nombre de Tu Santo Hijo Jesús (todos se refieren al Poder de Dios, pero en el "Nombre de Jesús").
31 Y cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló (esto literalmente ocurrió; el lugar de la asamblea tembló, e hizo así por el Poder de Dios); y todos fueron llenos del Espíritu Santo (significa que el Espíritu Santo les guiaba y les dirigía), y hablaron la Palabra de Dios con confianza (al contestar el Señor su oración les dio más valor, y en consecuencia no vacilaron en hablar; es algo que la Iglesia moderna desesperadamente necesita también, y lo tendría si el Espíritu Santo estuviera predominante y presente).
LOS CREYENTES
32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma (se refiere a la unidad que sólo el Espíritu Santo puede efectuar; los esfuerzos del hombre para hacer esto siempre fallan): y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes (otra vez, se refiere a la gran persecución sufrida por los Creyentes en Jerusalén de esa época; muchos que vinieron a Cristo perdieron sus empleos porque fueron excomulgados de la Sinagoga; muchos fueron echados de sus casas, etc.; por eso, los otros que no sufrieron estas pérdidas tuvieron que compartir, lo que ellos de buena gana hicieron).
33 Y los Apóstoles daban testimonio de la Resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo (fue hecho por el Espíritu Santo que ungió de gran manera a los Apóstoles para dar testimonio de la Resurrección de Cristo, y también por las señales y las maravillas realizadas): y gran gracia era sobre todos ellos (es una representación del principio de la gran dispensación de la Gracia, que en verdad comenzó en el Día de Pentecostés).
34 Que ningún necesitado había entre ellos (aquellos que perdieron su empleo, etc., fueron suplidas sus necesidades): porque todos los que poseían heredades o casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido (se refiere a las posesiones que sobraron, etc.),
35 Y lo ponían a los pies de los Apóstoles (fueron confiados con esta generosidad): y era repartido a cada uno de acuerdo a su necesidad (no hay indirecta alguna del comunismo aquí, como algunos han sugerido).
36 Entonces José, que fue llamado de los Apóstoles por sobrenombre, Bernabé (Bernabé llegó a ser un Profeta y un Apóstol [Hch. 1:13; 14:14]), (que es interpretado, Hijo de consolación) Levita, natural de Chipre (él era un Judío que había nacido en Chipre y había vivido allí durante un período considerable de tiempo, así como su padre lo había hecho antes que él; siendo un Levita, era de la clase Sacerdotal, aunque no era un Sacerdote),
37 Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y lo puso a los pies de los Apóstoles (probablemente se refiere a una propiedad en Chipre).



1 Corintios 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.



Hebreos 10:35-12:4:
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.
Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e  incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre. 



Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la naturaleza pecaminosa sino conforme al Espíritu. Pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los  muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. 


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