El 4 de febrero Lectura Bíblica Diaria
Éxodo 39 a 40 y Levítico 1:
39 Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés. Hizo también el efod de oro, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Y batieron láminas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el azul, la púrpura, el carmesí y el lino, con labor primorosa. Hicieron las hombreras para que se juntasen, y se unían en sus dos extremos. Y el cinto del efod que estaba sobre él era de lo mismo, de igual labor; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, como Jehová lo había mandado a Moisés. Y labraron las piedras de ónice montadas en engastes de oro, con grabaduras de sello con los nombres de los hijos de Israel, y las puso sobre las hombreras del efod, por piedras memoriales para los hijos de Israel, como Jehová lo había mandado a Moisés. Hizo también el pectoral de obra primorosa como la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Era cuadrado; doble hicieron el pectoral; su longitud era de un palmo, y de un palmo su anchura, cuando era doblado. Y engastaron en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera era un sardio, un topacio y un carbunclo; esta era la primera hilera. La segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante. La tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista. Y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe, todas montadas y encajadas en engastes de oro. Y las piedras eran conforme a los nombres de los hijos de Israel, doce según los nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su nombre, según las doce tribus. Hicieron también sobre el pectoral los cordones de forma de trenza, de oro puro. Hicieron asimismo dos engastes y dos anillos de oro, y pusieron dos anillos de oro en los dos extremos del pectoral, y fijaron los dos cordones de oro en aquellos dos anillos a los extremos del pectoral. Fijaron también los otros dos extremos de los dos cordones de oro en los dos engastes que pusieron sobre las hombreras del efod por delante. E hicieron otros dos anillos de oro que pusieron en los dos extremos del pectoral, en su orilla, frente a la parte baja del efod. Hicieron además dos anillos de oro que pusieron en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, cerca de su juntura, sobre el cinto del efod. Y ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de azul, para que estuviese sobre el cinto del mismo efod y no se separase el pectoral del efod, como Jehová lo había mandado a Moisés. Hizo también el manto del efod de obra de tejedor, todo de azul, con su abertura en medio de él, como el cuello de un coselete, con un borde alrededor de la abertura, para que no se rompiese. E hicieron en las orillas del manto granadas de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Hicieron también campanillas de oro puro, y pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto, alrededor, entre las granadas; una campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada alrededor, en las orillas del manto, para ministrar, como Jehová lo mandó a Moisés. Igualmente hicieron las túnicas de lino fino de obra de tejedor, para Aarón y para sus hijos. Asimismo la mitra de lino fino, y los adornos de las tiaras de lino fino, y los calzoncillos de lino, de lino torcido. También el cinto de lino torcido, de azul, púrpura y carmesí, de obra de recamador, como Jehová lo mandó a Moisés. Hicieron asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ. Y pusieron en ella un cordón de azul para colocarla sobre la mitra por arriba, como Jehová lo había mandado a Moisés. Así fue acabada toda la obra del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; e hicieron los hijos de Israel como Jehová lo había mandado a Moisés; así lo hicieron. Y trajeron el tabernáculo a Moisés, el tabernáculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas, sus basas; la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de tejones, el velo del frente; el arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio; la mesa, todos sus vasos, el pan de la proposición; el candelero puro, sus lamparillas, las lamparillas que debían mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado; el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada del tabernáculo; el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la fuente y su base; las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los utensilios del servicio del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio. En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo. 40 Luego Jehová habló a Moisés, diciendo: En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo. Meterás la mesa y la pondrás en orden; meterás también el candelero y encenderás sus lámparas, y pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina delante a la entrada del tabernáculo. Después pondrás el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo, del tabernáculo de reunión. Luego pondrás la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás agua en ella. Finalmente pondrás el atrio alrededor, y la cortina a la entrada del atrio. Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo. Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo. Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás. Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua. Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo consagrarás, para que sea mi sacerdote. Después harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas; y los ungirás, como ungiste a su padre, y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones. Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó; así lo hizo. Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido. Moisés hizo levantar el tabernáculo, y asentó sus basas, y colocó sus tablas, y puso sus barras, e hizo alzar sus columnas. Levantó la tienda sobre el tabernáculo, y puso la sobrecubierta encima del mismo, como Jehová había mandado a Moisés. Y tomó el testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y encima el propiciatorio sobre el arca. Luego metió el arca en el tabernáculo, y puso el velo extendido, y ocultó el arca del testimonio, como Jehová había mandado a Moisés. Puso la mesa en el tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina, fuera del velo, y sobre ella puso por orden los panes delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés. Puso el candelero en el tabernáculo de reunión, enfrente de la mesa, al lado sur de la cortina, y encendió las lámparas delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés. Puso también el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante del velo, y quemó sobre él incienso aromático, como Jehová había mandado a Moisés. Puso asimismo la cortina a la entrada del tabernáculo. Y colocó el altar del holocausto a la entrada del tabernáculo, del tabernáculo de reunión, y sacrificó sobre él holocausto y ofrenda, como Jehová había mandado a Moisés. Y puso la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y puso en ella agua para lavar. Y Moisés y Aarón y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies. Cuando entraban en el tabernáculo de reunión, y cuando se acercaban al altar, se lavaban, como Jehová había mandado a Moisés. Finalmente erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. Así acabó Moisés la obra. Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba. Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.
Levítico 1:
Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda. Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya. Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión. Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas. Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. Luego los sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas, la cabeza y la grosura de los intestinos, sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. Si su ofrenda para holocausto fuere del rebaño, de las ovejas o de las cabras, macho sin defecto lo ofrecerá. Y lo degollará al lado norte del altar delante de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. Lo dividirá en sus piezas, con su cabeza y la grosura de los intestinos; y el sacerdote las acomodará sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; y lavará las entrañas y las piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecerá todo, y lo hará arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. Si la ofrenda para Jehová fuere holocausto de aves, presentará su ofrenda de tórtolas, o de palominos. Y el sacerdote la ofrecerá sobre el altar, y le quitará la cabeza, y hará que arda en el altar; y su sangre será exprimida sobre la pared del altar. Y le quitará el buche y las plumas, lo cual echará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. Y la henderá por sus alas, pero no la dividirá en dos; y el sacerdote la hará arder sobre el altar, sobre la leña que estará en el fuego; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.
Salmo 1 (BLPH):
Proverbios 26:1-28 (BLPH):
LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES Capítulo 1 del Nuevo Testamento del Expositor de Jimmy Swaggart:
FILIPENSES
CAPÍTULO 1
(64 d.C.)
INTRODUCCIÓN
PABLO y Timoteo, siervos de Jesucristo (los dos hombres vinculados a Jesucristo por lazos de amor que los constriñe), a todos los Santos en Cristo Jesús que están en Filipos (a aquellos que son "apartados" para Cristo), con los Obispos (Pastores) y Diáconos:
2 Gracia sea a vosotros, y paz, de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. (La Cruz hace posible estos dos atributos.)
ACCIÓN DE GRACIAS
3 Doy gracias a mi Dios en toda memoria de vosotros (no se refiere a recuerdos sin conexión, sino toda su experiencia pasada con los Filipenses),
4 Siempre en todas mis oraciones (indica que el Apóstol oraba continuamente por estas personas, incluso oraba por todas las otras Iglesias) haciendo oración por todos vosotros con gozo (Pablo no estaba intercediendo por esta Iglesia a causa de problemas, sino más bien para que continuara recibiendo la Bendición),
5 Por vuestra comunión en el Evangelio (los Filipenses apoyaban a Pablo con sus oraciones y finanzas mientras que él se ocupaba en su obra Misionera), desde el primer día hasta ahora (se refiere a la fidelidad de estos Filipenses);
6 Estando confiado de esto (su crecimiento en Cristo y su continuo sostén económico), que El Que (el Espíritu Santo) comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el Día de Jesucristo (el Arrebatamiento de la Iglesia):
7 Así como me es justo (necesario) sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del Evangelio (la base de su confianza), sois todos vosotros compañeros de mi Gracia (Dios, en efecto, los había hecho Suyos).
8 Porque Dios me es testigo (Alguien que da Testimonio), de cómo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo. (Se refiere a la compasión de Cristo.)
9 Y esto ruego (Pablo oraba por todo), que vuestro amor abunde aún más y más (el Amor que es Dios) en conocimiento verdadero (el conocimiento de la Cruz) y en toda percepción ("discernimiento," lo que es sentido moral y espiritual o sentimiento);
10 Para que discernáis lo mejor (dar aprobación al poner en prueba); que seáis sinceros (puros) y sin ofensa (nada en la vida debe ser motivo de tropiezo, sólo se logra cuando exhibe Fe en la Cruz) para el Día de Cristo (el Arrebatamiento de la Iglesia);
11 Llenos de Frutos de Justicia (debiera traducirse, "el Fruto de la Justicia"), que son por Jesucristo (por lo que Él hizo en la Cruz), de este modo daréis Gloria y Alabanza a Dios. (Cuando colocamos nuestra Confianza en Cristo y la Cruz, esto produce "Gloria y Alabanza a Dios.")
TRIUNFO
12 Y quiero, Hermanos, que sepáis que las cosas que me han sucedido, han redundado más en provecho del Evangelio (Pablo escribió esta Epístola desde la prisión en Roma);
13 De manera que mis prisiones han sido célebres en Cristo (él era un preso por su relación con Cristo; la siguiente pregunta sería, "¿quién es Cristo?") en todo el pretorio, y a todos los demás (no sólo los miembros de la Guardia Pretoriana quienes tenían la custodia de Pablo, sino el mismo Pretorio, y todos los jueces y funcionarios están incluidos en esta declaración);
14 Y muchos de los Hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones (muchos Cristianos en Roma habían sido persuadidos por el ejemplo valiente de Pablo en la prisión), se atreven mucho más a hablar la Palabra sin temor. (Se refiere al hecho de haber superado la tendencia con respecto al silencio.)
15 Y algunos, a la verdad, Predican a Cristo por envidia y porfía (en otras palabras, estuvieron en contra de Pablo en su Predicación, cualquiera que fuesen los motivos); mas algunos también por buena voluntad (algunos trataron de ayudar a Pablo en la Predicación).
16 Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente (tienen motivos que no son de Dios), pensando añadir aflicción a mis prisiones (estos Predicadores, quienquiera que pudieran haber sido, procuraron empeorar el encarcelamiento de Pablo):
17 Pero los otros por amor (al señalar a aquellos Predicadores que, de hecho, tenían realmente Amor; Pablo al mismo tiempo está diciendo que los Predicadores del Versículo anterior no tenían amor), sabiendo que soy puesto por la defensa del Evangelio. (El Evangelio no sólo debe ser predicado, sino también defendido contra la doctrina errónea. ¡La mayoría de los Predicadores no harán eso!)
18 ¿Qué pues? (No significa que Pablo aceptaba las actividades de estos Predicadores sinvergüenzas, sino que él no permitía que eso lo molestara.) Después de todo, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, es Anunciado Cristo (Pablo estaba bastante satisfecho de que el siervo debía ser denunciado y el Maestro anunciado; ¡al menos estaba haciendo algo bueno! aunque estos Predicadores sinvergüenzas hubieran callado a Pablo, él no hubiera correspondido de la misma forma, lo que es la actitud del Verdadero Predicador); y en esto me regocijo, y aun me regocijaré. (Expresa la idea de que algunas personas adquirieran un poco de conocimiento de Cristo, aun de estos Predicadores sinvergüenzas, que es mejor que nada.)
19 Porque sé que esto se me tornará a Salvación por vuestra oración (debiera traducirse "liberación"), y por la provisión del Espíritu de Jesucristo (Pablo se está refiriendo al Espíritu Santo, y de que Él proveerá lo que sea necesario, pero Él es capaz de hacerlo sólo por Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, lo cual hace que todo esto sea posible; por lo tanto, la terminología que él utilizó),
CRISTO
20 Conforme a mi mira y esperanza (describe a una persona con la cabeza erguida y extendida, cuya atención se desvía de todos los otros objetos y se fija en un solo objeto), que en nada seré confundido (cualquiera fuese el resultado, su liberación o su ejecución, él mantendría su Fe en Cristo hasta el fin), antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, o por vida, o por muerte. (Lo que el Señor quiera es lo que el Apóstol quiere. ¡Es consagración absoluta!)
21 Porque para mí el vivir es Cristo (permitir que Pablo viva más tiempo lo hace posible seguir Predicando a Cristo), y el morir es ganancia. (Él dice que sería ganancia para él, pero no para la Obra de Dios.)
22 Mas si el vivir en la carne (se refiere a seguir viviendo en su cuerpo físico, lo que nos dice que será diferente en el Cielo), esto me será para Fruto de la obra (almas salvadas y vidas cambiadas por el Mensaje de la Cruz): no sé entonces qué escoger. (Realmente significa que si él tuviera una opción, no estuviera seguro lo que elegiría, permanecer aquí más tiempo o partir para estar con Cristo.)
23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho (se refiere a la misma presión ejercida de ambos lados; se refiere a sus deseos personales, y no necesariamente lo que el Señor deseara; sin embargo, ya lo había aclarado de que su voluntad personal es de ser envuelto en la dulce Voluntad de Dios), teniendo deseo de partir, y estar con Cristo; lo cual es mucho mejor (lo principal de todo esto es Cristo; si alguien sacara alguna otra conclusión, no captaría la idea completa):
24 Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. (Para Pablo poder seguir viviendo y Predicando el Evangelio sería de gran valor para la Iglesia, como sería obvio, al menos hasta que su trabajo haya terminado.)
25 Y confiado en esto (cree que el Señor le había dicho que iba a ser liberado de la prisión), sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la Fe (el Apóstol está diciendo, "El Siervo del Señor es inmortal hasta que su trabajo haya concluido");
26 Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús (presenta a Pablo como el instrumento humano por el cual se presentaría esta enseñanza de Jesucristo) por mi venida otra vez a vosotros. (Sin Pablo, este progreso en la Fe probablemente no se hubiera llevado a cabo.)
EXHORTACIÓN
27 Solamente que comportaos (estilo de vida) como es digno del Evangelio de Cristo (se refiere a su comportamiento; debían comportarse de una manera digna del Evangelio, y se podía lograr mirando siempre a la Cruz): para que, o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu (no desviarse de Cristo y la Cruz, hacia otras cosas), unánimes combatiendo juntamente por la Fe del Evangelio ("La Fe" es "Cristo y Él Crucificado," y debemos esforzarnos para mantenerla en verdad; cada ataque por Satanás, y en cualquier capacidad, es contra la Cruz y nuestra Fe en aquella Obra Terminada);
28 Y en nada intimidados de los que se oponen (aquellos que Predican a otro Jesús, por otro espíritu, que presentan otro Evangelio [II Cor. 11:4]): que a ellos ciertamente es indicio de perdición, mas a vosotros de Salvación, y esto de Dios. (La Salvación de Dios, que es por Cristo y la Cruz, se evidencia por la persecución.)
29 Porque a vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él (el mundo e incluso la mayoría de la Iglesia se oponen a la Cruz);
30 Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí (en esencia, se refiere a la lucha Cristiana de la Fe; la lucha no es tanto con el pecado, sino con mantener la Fe [I Tim. 6:12]), y ahora oís estar en mí (se refiere a su encarcelamiento actual en Roma, que era una prueba de su Fe).
Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.
Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.
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