El 8 de setiembre Lectura Bíblica Diaria
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Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1
El 8 de setiembre Lectura Bíblica Diaria:
Job 3 a 5:
Salmo 119:
Álef - Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor. Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan. Jamás hacen nada malo, sino que siguen los caminos de Dios. Tú has establecido tus preceptos, para que se cumplan fielmente. ¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para cumplir tus decretos! No tendré que pasar vergüenzas cuando considere todos tus mandamientos. Te alabaré con integridad de corazón, cuando aprenda tus justos juicios. Tus decretos cumpliré; no me abandones del todo. Bet - ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra. Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. ¡Bendito seas, Señor! ¡Enséñame tus decretos! Con mis labios he proclamado todos los juicios que has emitido. Me regocijo en el camino de tus estatutos más que en todas las riquezas. En tus preceptos medito, y pongo mis ojos en tus sendas. En tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré tu palabra. Guímel - Trata con bondad a este siervo tuyo; así viviré y obedeceré tu palabra. Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. En esta tierra soy un extranjero; no escondas de mí tus mandamientos. A toda hora siento un nudo en la garganta por el deseo de conocer tus juicios. Tú reprendes a los insolentes; ¡malditos los que se apartan de tus mandamientos! Aleja de mí el menosprecio y el desdén, pues yo cumplo tus estatutos. Aun los poderosos se confabulan contra mí, pero este siervo tuyo medita en tus decretos. Tus estatutos son mi deleite; son también mis consejeros. Dálet - Postrado estoy en el polvo; dame vida conforme a tu palabra. Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. ¡Enséñame tus decretos! Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas. De angustia se me derrite el alma: susténtame conforme a tu palabra. Manténme alejado de caminos torcidos; concédeme las bondades de tu ley. He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios. Yo, Señor, me apego a tus estatutos; no me hagas pasar vergüenza. Corro por el camino de tus mandamientos, porque has ampliado mi modo de pensar. Dálet - Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin. Dame entendimiento para seguir tu ley, y la cumpliré de todo corazón. Dirígeme por la senda de tus mandamientos, porque en ella encuentro mi solaz. Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia las ganancias desmedidas. Aparta mi vista de cosas vanas, dame vida conforme a tu palabra. Confirma tu promesa a este siervo, como lo has hecho con los que te temen. Líbrame del oprobio que me aterra, porque tus juicios son buenos. ¡Yo amo tus preceptos! ¡Dame vida conforme a tu justicia! Vav - Envíame, Señor, tu gran amor y tu salvación, conforme a tu promesa. Así responderé a quien me desprecie, porque yo confío en tu palabra. No me quites de la boca la palabra de verdad, pues en tus juicios he puesto mi esperanza. Por toda la eternidad obedeceré fielmente tu ley. Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. Hablaré de tus estatutos a los reyes y no seré avergonzado, pues amo tus mandamientos, y en ellos me regocijo. Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos elevo mis manos; ¡quiero meditar en tus decretos! Zayin - Acuérdate de la palabra que diste a este siervo tuyo, palabra con la que me infundiste esperanza. Éste es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida. Los insolentes me ofenden hasta el colmo, pero yo no me aparto de tu ley. Me acuerdo, Señor, de tus juicios de antaño, y encuentro consuelo en ellos. Me llenan de indignación los impíos, que han abandonado tu ley. Tus decretos han sido mis cánticos en el lugar de mi destierro. Señor, por la noche evoco tu nombre; ¡quiero cumplir tu ley! Lo que a mí me corresponde es obedecer tus preceptos. Jet - ¡Mi herencia eres tú, Señor! Prometo obedecer tus palabras. De todo corazón busco tu rostro; compadécete de mí conforme a tu promesa. Me he puesto a pensar en mis caminos, y he orientado mis pasos hacia tus estatutos. Me doy prisa, no tardo nada para cumplir tus mandamientos. Aunque los lazos de los impíos me aprisionan, yo no me olvido de tu ley. A medianoche me levanto a darte gracias por tus rectos juicios. Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que observan tus preceptos. Enséñame, Señor, tus decretos; ¡la tierra está llena de tu gran amor! Tet - Tú, Señor, tratas bien a tu siervo, conforme a tu palabra. Impárteme conocimiento y buen juicio, pues yo creo en tus mandamientos. Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra. Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame tus decretos. Aunque los insolentes me difaman, yo cumplo tus preceptos con todo el corazón. El corazón de ellos es torpe e insensible, pero yo me regocijo en tu ley. Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos. Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro y plata. Yod - Con tus manos me creaste, me diste forma. Dame entendimiento para aprender tus mandamientos. Los que te honran se regocijan al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra. Señor, yo sé que tus juicios son justos, y que con justa razón me afliges. Que sea tu gran amor mi consuelo, conforme a la promesa que hiciste a tu siervo. Que venga tu compasión a darme vida, porque en tu ley me regocijo. Sean avergonzados los insolentes que sin motivo me maltratan; yo, por mi parte, meditaré en tus preceptos. Que se reconcilien conmigo los que te temen, los que conocen tus estatutos. Sea mi corazón íntegro hacia tus decretos, para que yo no sea avergonzado. Caf - Esperando tu salvación se me va la vida. En tu palabra he puesto mi esperanza. Mis ojos se consumen esperando tu promesa, y digo: "¿Cuándo vendrás a consolarme?" Parezco un odre ennegrecido por el humo, pero no me olvido de tus decretos. ¿Cuánto más vivirá este siervo tuyo? ¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores? Me han cavado trampas los insolentes, los que no viven conforme a tu ley. Todos tus mandamientos son fidedignos; ¡ayúdame!, pues falsos son mis perseguidores. Por poco me borran de la tierra, pero yo no abandono tus preceptos. Por tu gran amor, dame vida y cumpliré tus estatutos. Lámed - Tu palabra, Señor, es eterna, y está firme en los cielos. Tu fidelidad permanece para siempre; estableciste la tierra, y quedó firme. Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a tu servicio. Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo. Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida. ¡Sálvame, pues te pertenezco y escudriño tus preceptos! Los impíos me acechan para destruirme, pero yo me esfuerzo por entender tus estatutos. He visto que aun la perfección tiene sus límites; ¡sólo tus mandamientos son infinitos! Mem - ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella. Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre. Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos. Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos. Aparto mis pies de toda mala senda para cumplir con tu palabra. No me desvío de tus juicios porque tú mismo me instruyes. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca! De tus preceptos adquiero entendimiento; por eso aborrezco toda senda de mentira. Nun - Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. Hice un juramento, y lo he confirmado: que acataré tus rectos juicios. Señor, es mucho lo que he sufrido; dame vida conforme a tu palabra. Señor, acepta la ofrenda que brota de mis labios; enséñame tus juicios. Mi vida pende de un hilo, pero no me olvido de tu ley. Los impíos me han tendido una trampa, pero no me aparto de tus preceptos. Tus estatutos son mi herencia permanente; son el regocijo de mi corazón. Inclino mi corazón a cumplir tus decretos para siempre y hasta el fin. Sámej - Aborrezco a los hipócritas, pero amo tu ley. Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza. ¡Malhechores, apártense de mí, que quiero cumplir los mandamientos de mi Dios! Sosténme conforme a tu promesa, y viviré; no defraudes mis esperanzas. Defiéndeme, y estaré a salvo; siempre optaré por tus decretos. Tú rechazas a los que se desvían de tus decretos, porque sólo maquinan falsedades. Tú desechas como escoria a los impíos de la tierra; por eso amo tus estatutos. Mi cuerpo se estremece por el temor que me inspiras; siento reverencia por tus leyes. Ayin - Yo practico la justicia y el derecho; no me dejes en manos de mis opresores. Garantiza el bienestar de tu siervo; que no me opriman los arrogantes. Mis ojos se consumen esperando tu salvación, esperando que se cumpla tu justicia. Trata a tu siervo conforme a tu gran amor; enséñame tus decretos. Tu siervo soy: dame entendimiento y llegaré a conocer tus estatutos. Señor, ya es tiempo de que actúes, pues tu ley está siendo quebrantada. Sobre todas las cosas amo tus mandamientos, más que el oro, más que el oro refinado. Por eso tomo en cuenta todos tus preceptos y aborrezco toda senda falsa. Pe - Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco. La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Jadeante abro la boca porque ansío tus mandamientos. Vuélvete a mí, y tenme compasión como haces siempre con los que aman tu nombre. Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad. Líbrame de la opresión humana, pues quiero obedecer tus preceptos. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo; enséñame tus decretos. Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque tu ley no se obedece. Tsade - Señor, tú eres justo, y tus juicios son rectos. Justos son los estatutos que has ordenado, y muy dignos de confianza. Mi celo me consume, porque mis adversarios pasan por alto tus palabras. Tus promesas han superado muchas pruebas, por eso tu siervo las ama. Insignificante y menospreciable como soy, no me olvido de tus preceptos. Tu justicia es siempre justa; tu ley es la verdad. He caído en la angustia y la aflicción, pero tus mandamientos son mi regocijo. Tus estatutos son siempre justos; dame entendimiento para poder vivir. Qof - Con todo el corazón clamo a ti, Señor; respóndeme, y obedeceré tus decretos. A ti clamo: "¡Sálvame!" Quiero cumplir tus estatutos. Muy de mañana me levanto a pedir ayuda; en tus palabras he puesto mi esperanza. En toda la noche no pego los ojos, para meditar en tu promesa. Conforme a tu gran amor, escucha mi voz; conforme a tus juicios, Señor, dame vida. Ya se acercan mis crueles perseguidores, pero andan muy lejos de tu ley. Tú, Señor, también estás cerca, y todos tus mandamientos son verdad. Desde hace mucho conozco tus estatutos, los cuales estableciste para siempre. Resh - Considera mi aflicción, y líbrame, pues no me he olvidado de tu ley. Defiende mi causa, rescátame; dame vida conforme a tu promesa. La salvación está lejos de los impíos, porque ellos no buscan tus decretos. Grande es, Señor, tu compasión; dame vida conforme a tus juicios. Muchos son mis adversarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto de tus estatutos. Miro a esos renegados y me dan náuseas, porque no cumplen tus palabras. Mira, Señor, cuánto amo tus preceptos; conforme a tu gran amor, dame vida. La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre. Shin - Gente poderosa me persigue sin motivo, pero mi corazón se asombra ante tu palabra. Yo me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín. Aborrezco y repudio la falsedad, pero amo tu ley. Siete veces al día te alabo por tus rectos juicios. Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar. Yo, Señor, espero tu salvación y practico tus mandamientos. Con todo mi ser cumplo tus estatutos. ¡Cuánto los amo! Obedezco tus preceptos y tus estatutos, porque conoces todos mis caminos. Tav - Que llegue mi clamor a tu presencia; dame entendimiento, Señor, conforme a tu palabra. Que llegue a tu presencia mi súplica; líbrame, conforme a tu promesa. Que rebosen mis labios de alabanza, porque tú me enseñas tus decretos. Que entone mi lengua un cántico a tu palabra, pues todos tus mandamientos son justos. Que acuda tu mano en mi ayuda, porque he escogido tus preceptos. Yo, Señor, ansío tu salvación. Tu ley es mi regocijo. Déjame vivir para alabarte; que vengan tus juicios a ayudarme. Cual oveja perdida me he extraviado; ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandamientos.
Proverbios 19:
El Libro de Marcos Capítulo 3 el Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:
EL SANTO EVANGELIO SEGÚN
SAN MARCOS
CAPÍTULO 3
(31 d.C.)
CRISTO SANA EN EL SÁBADO
y OTRA vez entró en la Sinagoga (durante el Día Sábado, y probablemente en
Capernaum); y había allí un hombre que tenía una mano seca (un símbolo de la humanidad marchitada, deshecha, a consecuencia de la Caída).
2 Y Le acechaban, si en el Día Sábado; le sanaría, para acusarle (la religión realmente no le importa la gente, solamente sus reglas y ordenanzas).
3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca, Levántate en medio (lo que Él hizo, fue hecho abiertamente; en otras palabras, Él lanzó este desafío a los Fariseos en sus caras).
4 Y Él les dice (habla intencionadamente a los Fariseos, y delante de todos los que estaban presentes), ¿Es lícito hacer bien en los Días Sábados, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? (¡Él les decía que vivir para Dios no era una cuestión de guardar reglas y ordenanzas, sino una cuestión de "hacer lo bueno o lo malo!" Tener el poder de poner a este hombre en libertad y no hacerlo era "malo.") Mas ellos callaban (Wuest dice, "el suyo era un silencio doloroso, vergonzoso").
5 Y mirándolos alrededor con enojo (demuestra que "el enojo" no es necesariamente una manifestación de pecado y Satanás; sólo el uso incorrecto se coloca en aquella categoría), entristecido por la dureza de su corazón (no hay ninguna dureza del corazón como la dureza religiosa; Él sabía que esto conduciría a los Fariseos e Israel a la destrucción), dice al hombre, Extiende tu mano (otra vez, fue hecho en plena vista de todos). Y la extendió: y su mano fue restituida sana como la otra (demuestra lo que Cristo puede hacer con el corazón humano).
6 Entonces saliendo los Fariseos (estaban enojados; ellos no tenían preocupación alguna por el hombre que milagrosamente había sido sanado), y al tiro (inmediatamente) tomaron consejo con los Herodianos (un grupo que creyó que Herodes era el Mesías, y a quien los Fariseos normalmente odiaron) contra Él, para matarle (era la condición de los líderes religiosos de Israel).
MUCHOS SANADOS
7 Mas Jesús se apartó al mar con Sus Discípulos: y Le siguió gran multitud de Galilea, y de Judea,
8 Y de Jerusalén (los líderes religiosos de Israel residían en esta ciudad), y de Idumea (estaba al sur del Mar Muerto, y aproximadamente 150 kilómetros [cien millas] del Mar de Galilea, un camino largo en aquel entonces), y de la otra parte del Jordán (al este del Río Jordán, lo cual incluía Paneas y el Decápolis); y los de alrededor de Tiro y de Sidón (75 kilómetros [cincuenta millas] al norte del Mar de Galilea, mayormente poblado por Gentiles), grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacía, vinieron a Él (esto será repetido en la Edad del Reino venidero, pero a una escala mucho más avanzada).
9 Y dijo a Sus Discípulos, que Le estuviese siempre lista la barca, por causa de la multitud, para que no Le oprimiesen (ésta habría sido una barca pequeña, alejada a una poca distancia de la orilla, y Él enseñaba a la gente desde esta plataforma especial).
10 Porque había sanado a muchos; de manera que caían sobre Él cuantos tenían plagas, por tocarle (todos fueron sanados y Él nunca rechazó a nadie).
11 Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de Él, y daban voces, diciendo, Tú eres el Hijo de Dios (siguieron cayendo delante de Él, y siguieron gritando constantemente; sabían que Él era el Hijo de Dios, aunque los líderes religiosos de Israel no lo sabían).
12 Mas Él les reprendía mucho (una orden militar) que no Le manifestasen (Él no quiso ninguna clase de propaganda).
LOS DOCE ESCOGIDOS
Y ORDENADOS
13 Y subió al monte, y llamó a Sí a los que Él quiso: y vinieron a Él (podrían haber sido no menos de cuarenta o cincuenta personas seleccionadas personalmente, y quizás hasta cerca de cien).
14 Y estableció (ordenó) Doce (el número Bíblico de Gobierno), para que estuviesen con Él (el secreto de todo el poder), y para enviarlos a predicar,
15 Y que tuvieran potestad (autoridad delegada, toda de Cristo) de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios (espíritus demoníacos):
16 A Simón al cual puso por nombre Pedro (una piedra);
17 Y a Santiago hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Santiago; y les apellidó Boanerges, que es, Hijos del trueno (los nombres sugirieron su impetuosidad y celo, que caracterizó a ambos hermanos):
18 Y a Andrés, y a Felipe, y a Bartolomé, y a Mateo, y a Tomás, y a Santiago hijo de Alfeo, y a Tadeo, y a Simón el Cananita (Simón el Zelote),
19 Y a Judas Iscariote, el que Le entregó (el único de los Discípulos que era de la Tribu de Judá; ¡Cristo era de aquella Tribu también!): y vinieron a casa (probablemente se refiere a la casa de Pedro en Capernaum).
20 Y se reunió de nuevo la multitud (cuando oyeron que Él estaba presente), de modo que ellos ni aun podían comer pan.
21 Y cuando lo oyeron los suyos (Sus parientes inmediatos, como el Versículo 31 indica), vinieron para prenderle (¡significa que tuvieron la intención de detenerlo, hasta aplicar la fuerza y contra Su Voluntad, si fuera necesario!): porque decían, Está fuera de sí (quiere decir, que realmente creyeron que Él estaba fuera de sus cabales; Su oposición abierta a los Fariseos y a los líderes religiosos de Israel, habría ocasionado esto, ellos sabían que esto iba a causar un problema severo; sin embargo, Sus hermanos, en aquel entonces, realmente no creyeron que Él era el Hijo de Dios [Jn. 7:5]).
LA BLASFEMIA DE
LOS FARISEOS
22 Y los Escribas que habían venido de Jerusalén decían (claramente enviado por el Sanedrín a fin de encontrar algo por lo cual ellos podrían minar Su influencia), que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios (blasfemaron al Espíritu Santo cuando ellos acusaron a Cristo de expulsar los demonios por el poder de Satanás).
23 Y Él habiéndolos llamado (los Escribas), les decía en Parábolas, ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? (¿Por qué desharía Satanás lo que él había hecho?)
24 Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer tal reino.
25 Y si alguna casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer tal casa (los enfrentamientos internos con respecto a una familia conducirán finalmente a la destrucción de aquella familia).
26 Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer, antes tiene fin (arruinaría su reino de tinieblas).
27 Nadie puede saquear las alhajas del hombre fuerte entrando en su casa (en este caso la casa de Satanás), si antes no atare al hombre fuerte (Jesús derrocó a Satanás); y entonces saqueará su casa (Cristo derrotó a Satanás en la Cruz, por medio de expiar todo pecado [Col. 2:14-15]).
28 De cierto os digo (se dirigió la palabra a todos, pero más directamente a los Escribas), Que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren (proporcionaba el perdón que se pide del Señor; esta es una promesa maravillosa, y ha sido sostenida en los corazones y las vidas de muchísimos millones de personas alrededor del mundo entero):
29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón (sólo un Creyente que ha dejado de creer, en otras palabras, deja de evidenciar la Fe en Cristo, y uno que sólo confiesa religión, como estos Fariseos, etc., puede blasfemar al Espíritu Santo; una persona que no es salva, que no ha hecho ninguna profesión de la fe, no puede blasfemar al Espíritu; y cuando uno blasfema realmente al Espíritu Santo, no habrá ningún deseo de servir a Cristo, como no había deseo alguno de parte de los Fariseos, etc., de servir a Cristo), mas está expuesto a eterno juicio (se refiere a aquéllos que atribuirían el Poder de Dios a Satanás, como los Fariseos habían hecho; ¡llamar algo que es realmente de Dios, como si fuera de Satanás, en efecto, es una ofensa seria!):
30 Porque decían, Tiene espíritu inmundo (muy, pero muy serio).
LOS VERDADEROS
PARIENTES DE JESÚS
31 Vienen después Sus hermanos (Él tenía cuatro hermanos [Mat. 13:55], y varias hermanas) y Su madre, y estando fuera (fuera de la casa), enviaron a Él, llamándole (Le enviaron palabra por medio de la muchedumbre que ellos deseaban verlo).
32 Y la gente estaba sentada alrededor de Él, y Le dijeron, He aquí, Tu madre y Tus hermanos Te buscan fuera.
33 Y Él les respondió, diciendo, ¿Quién es Mi madre y Mis hermanos? (Él tenía por propósito colocar esta relación en su lugar apropiado.)
34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de Él (demuestra una mirada que es seria, sin embargo no crítica), dijo, ¡He aquí, Mi madre y Mis hermanos! (Él apuntaba hacia aquéllos que ávidamente deseaban oír Sus Palabras, y contestó Su Propia pregunta.)
35 Porque cualquiera que hiciere la Voluntad de Dios (expresa las calificaciones para la posición alta y gloriosa de estar en Su familia), éste es Mi hermano, y Mi hermana, y Mi madre (coloca a todos los Creyentes Nacidos de Nuevo en un estado aun mayor que los parentescos consanguíneos, mientras nunca por un momento degradaba aquellas relaciones).
Primera Corintios Capítulo 13:
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