El 23 de octubre Lectura Bíblica Diaria
Mensaje de la Cruz de Cristo Jesús-Capítulo-1
Hechos 10:
10 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
Salmo 66:
¡Aclamen alegres a Dios, habitantes de toda la tierra! Canten salmos a su glorioso *nombre; ¡ríndanle gloriosas alabanzas! Díganle a Dios: "¡Cuán imponentes son tus obras! que tus enemigos mismos se rinden ante ti. Toda la tierra se postra en tu presencia, y te cantan salmos; cantan salmos a tu nombre." Selah. ¡Vengan y vean las proezas de Dios, sus obras portentosas en nuestro favor! Convirtió el mar en tierra seca, y el pueblo cruzó el río a pie. ¡Regocijémonos en él! Con su poder gobierna eternamente; sus ojos vigilan a las naciones. ¡Que no se levanten contra él los rebeldes! Selah. Pueblos todos, bendigan a nuestro Dios, hagan oír la voz de su alabanza. Él ha protegido nuestra vida, ha evitado que resbalen nuestros pies. Tú, oh Dios, nos has puesto a prueba; nos has purificado como a la plata. Nos has hecho caer en una red; ¡pesada carga nos has echado a cuestas! Las caballerías nos han aplastado la cabeza; hemos pasado por el fuego y por el agua, pero al fin nos has dado un respiro. Me presentaré en tu templo con *holocaustos y cumpliré los votos que te hice, los votos de mis labios y mi boca que pronuncié en medio de mi angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, junto con el humo de ofrendas de carneros; te ofreceré toros y machos cabríos. Selah. Vengan ustedes, temerosos de Dios, escuchen, que voy a contarles todo lo que él ha hecho por mí. Clamé a él con mi boca; lo alabé con mi lengua. Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado; pero Dios sí me ha escuchado, ha atendido a la voz de mi plegaria. ¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi plegaria ni me negó su amor!
Proverbios 29:
El que es reacio a las reprensiones será destruido de repente y sin remedio. Cuando los justos prosperan, el pueblo se alegra; cuando los impíos gobiernan, el pueblo gime. El que ama la sabiduría alegra a su padre; el que frecuenta rameras derrocha su fortuna. Con justicia el rey da estabilidad al país; cuando lo abruma con tributos, lo destruye. El que adula a su prójimo le tiende una trampa. Al malvado lo atrapa su propia maldad, pero el justo puede cantar de alegría. El justo se ocupa de la causa del desvalido; el malvado ni sabe de qué se trata. Los insolentes conmocionan a la ciudad, pero los sabios apaciguan los ánimos. Cuando el sabio entabla pleito contra un necio, aunque se enoje o se ría, nada arreglará. Los asesinos aborrecen a los íntegros, y tratan de matar a los justos. El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla. Cuando un gobernante se deja llevar por mentiras, todos sus oficiales se corrompen. Algo en común tienen el pobre y el opresor: a los dos el Señor les ha dado la vista. El rey que juzga al pobre según la verdad afirma su trono para siempre. La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre. Cuando prospera el impío, prospera el pecado, pero los justos presenciarán su caída. Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; te dará muchas satisfacciones. Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley! No sólo con palabras se corrige al siervo; aunque entienda, no obedecerá. ¿Te has fijado en los que hablan sin pensar? ¡Más se puede esperar de un necio que de gente así! Quien consiente a su criado cuando éste es niño, al final habrá de lamentarlo. El hombre iracundo provoca peleas; el hombre violento multiplica sus crímenes. El altivo será humillado, pero el humilde será enaltecido. El cómplice del ladrón atenta contra sí mismo; aunque esté bajo juramento, no testificará. Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado. Muchos buscan el favor del gobernante, pero la sentencia del hombre la dicta el Señor. Los justos aborrecen a los malvados, y los malvados aborrecen a los justos.
El Libro de Apocalipsis Capítulo 2 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:
CAPÍTULO 2
(96 d.C.)
ÉFESO
ESCRIBE al Ángel (Pastor) de la Iglesia en Éfeso (la Iglesia de Éfeso representa el período del tiempo Apostólico, que se concluyó alrededor del año 100 d.C.); El Que tiene las Siete Estrellas en Su Diestra (todos los Pastores pertenecen al Señor, si son ellos realmente del Señor), El Cual anda en medio de los Siete Candeleros de Oro, dice estas cosas (Cristo es la Cabeza de la Iglesia [Col. 1:18]);
2 Yo sé tus obras (fue repetido a todas las Siete Iglesias; insinúa conocimiento Divino), y tu trabajo y paciencia, y que tú no puedes soportar a los malos (que se han desviado de la Verdadera Doctrina): y has probado a los que se dicen ser Apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos (presenta la validez de la Doctrina de los Creyentes de Éfeso):
3 Y has sufrido (trazaron una dirección y no se desviaron de esa dirección), y has tenido paciencia (siguieron creyendo aunque la situación no marchaba bien), y has trabajado por Mi Nombre, y no has desfallecido. (Fueron diligentes en sus esfuerzos y no se dieron por vencidos.)
4 Pero tengo contra ti (algo anduvo mal, a pesar de su celo) que has dejado tu primer amor (no "has perdido" su primer amor, sino que "has dejado" su primer amor; se refiere a un desvío de la Cruz y es tan serio que conducirá la Iglesia a la ruina a menos que estuvieran próximos al Arrepentimiento).
5 Recuerda por tanto de dónde has caído (significa que cayeron de la Gracia, lo que significa que habían dejado de confiar en Cristo y en la Cruz [Gál. 5:4]), y arrepiéntete, y haz las primeras obras (volver a la Cruz); pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. (Cristo es la Fuente de la Luz, pero la Cruz es el medio. Deben volver a la Cruz, si no será quitada la Luz.)
6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaítas, los cuales Yo también aborrezco. (La palabra "Nicolaítas" significa "conquistadores laicos." Son Predicadores que explotan a la gente en vez de desarrollarlos espiritualmente, tal es la doctrina errónea. ¡El Señor odia esto y también nosotros debemos odiarlo!)
7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias (el Espíritu Santo dice que la Iglesia debe volver a la Cruz); al que venciere, daré a comer del Árbol de la Vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios. (El Cristiano es un vencedor sólo cuando pone su Fe exclusivamente en Cristo y en la Cruz, que le da libertad de acción al Espíritu Santo para obrar.)
ESMIRNA
8 Y escribe al Ángel de la Iglesia en Esmirna (se refiere a la Iglesia de los Mártires, el período que abarca es alrededor del año 100 d.C. hasta aproximadamente 300 d.C.); El Primero y Último (Cristo es el Principio de lo que se refiere al Creador, y el Fin de todo lo que se refiere a Su control total y completo), que fue muerto, y vivió (se refiere a la Cruz y la Resurrección), dice estas cosas:
9 Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico) (Esmirna era aparentemente pobre en lo externo, pero el Señor los proclamó ricos espiritualmente; la Iglesia en Laodicea afirmó ser rica, pero el Señor declaró que eran pobres) y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son (de este Versículo aprendemos que Dios no considera Judíos Verdaderos a aquéllos que rechazan a Cristo), mas son Sinagoga de Satanás. (El Señor considera Satánica la adoración de los Judíos que rechazan a Cristo.)
10 No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer: he aquí, el Diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados; y tendréis tribulación de diez días (se cree que representa las diez persecuciones principales que Roma lanzó contra la Iglesia de esa época, abarcó unos 200 años): sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida (muchos pagaron con sus vidas).
11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias (el Espíritu dice que, a veces, puede haber sufrimiento); el que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda (se refiere al Lago de Fuego [Apoc. 21:8]).
PÉRGAMO
12 Y escribe al Ángel (Pastor) de la Iglesia en Pérgamo (se conoce como la Iglesia Estatal, que colocó las bases preliminares al sistema Católico; su período abarcó aproximadamente del año 300 d.C. al 500 d.C.); El que tiene la espada aguda de dos filos (símbolo de la Palabra de Dios), dice estas cosas:
13 Yo sé tus obras, y dónde moras (espiritualmente), donde está el trono de Satanás (Satanás formaba parte de esta Iglesia): y retienes Mi Nombre, y no has negado Mi Fe (a pesar de la condición terrible de esta Iglesia, algunos se sujetaban firmes a Cristo y seguían mirando a la Cruz), aun en los días en que fue Antipas Mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. (Esta persecución se originó de adentro de la Iglesia.)
14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los Hijos de Israel, a comer de cosas Sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. (Esta Iglesia cometía adulterio espiritual, lo cual significa que ellos habían cambiado su Fe en la Cruz a otras cosas, y el dinero era la causa principal, lo que se refiere a la Iglesia Estatal.)
15 Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaítas, lo cual Yo aborrezco. (En Éfeso, fueron los "hechos de los Nicolaítas," y ahora es la "doctrina." Se refiere al Gobierno Eclesiástico y no bíblico, que explotaba mucho a la gente.)
16 Arrepiéntete (regresa a la Cruz); porque de otra manera vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de Mi Boca. (Corresponde a la Palabra de Dios, la parte que habla acerca del Juicio.)
17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias (el Espíritu dice que todo Gobierno Eclesiástico debe ser, sin falta, Bíblico); al que venciere, daré a comer del Maná escondido, y le daré una piedrecilla blanca, y en la piedrecilla un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. (Se refiere al hecho de que los Creyentes recibirán un nuevo nombre que armoniza con la renovación perfecta de nuestro ser.)
TIATIRA
18 Y escribe al Ángel de la Iglesia en Tiatira (llamada la "Iglesia Papal," que significa el principio del Catolicismo; comenzó alrededor del año 500 d.C. y continúa hasta el presente); Dice estas cosas el Hijo de Dios, que tiene Sus Ojos como llama de fuego, y Sus Pies semejantes al bronce fino (presenta a Cristo en función de Juicio, ya que Él se preocupa que la Iglesia se dedique en la adoración idólatra);
19 Yo he conocido tus obras, y amor, y servicio, y fe, y tu paciencia (algunos en esta Iglesia, por muy incorrecto que fuera, seguían amando al Señor; el Señor conocía quiénes eran), y que tus obras postreras son más que las primeras. (Se mencionan dos veces las "obras," la última en sentido negativo, lo cual significa que confiaban en ella en vez de Cristo y la Cruz.)
20 Mas tengo unas pocas cosas contra ti, porque permites aquella mujer Jezabel, que se dice ser Profetisa, enseñar, y engañar a Mis siervos, a fornicar, y a comer cosas Ofrecidas a los ídolos. (El Señor se refiere aquí a la fornicación y el adulterio espiritual, lo que significa que habían abandonado a Cristo y la Cruz por otras cosas [Rom. 7:1-4].)
21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido. (La Iglesia no prestaba atención al Mensaje, y, de hecho, continúa considerando hasta hoy día la "Salvación por obras," lo cual, por supuesto, es erróneo.)
22 He aquí, Yo la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación, si no se arrepintieren de sus obras. (La "cama" se refiere a los falsos maestros que enseñaban la Salvación por obras, lo cual resulta en adulterio espiritual. Nuevamente, se les advirtió a que se arrepintieran.)
23 Y mataré a sus hijos con muerte (se refiere a la muerte espiritual); y todas las Iglesias sabrán que Yo Soy El Que escudriño las mentes y los corazones (una búsqueda incesante y progresiva): y daré a cada uno de vosotros según sus obras. (Se puede saber concretamente donde está la Fe de una persona al mirar sus obras. Las obras verdaderas proclaman el Fruto del Espíritu.)
24 Pero Yo digo a vosotros, y a los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina (no se han sucumbido a la enseñanza de Jezebel), y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen (la enseñanza de "Jezebel" es "adulterio espiritual," lo cual es un desvío de la Cruz y es designado "profundidades de Satanás"); Yo no enviaré sobre vosotros otra carga (significa que su carga total era lo contrario de "la enseñanza de Jezebel," lo que era una gran responsabilidad en sí).
25 Empero la que tenéis, mantenedla (asido a la Cruz y no permita poner su Fe en otras cosas) hasta que Yo venga (el Arrebatamiento de la Iglesia).
26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado Mis Obras hasta el fin (es "Sus Obras," y no "nuestras obras"; puro y simple, es lo que Jesús hizo en la Cruz por nosotros), Yo le daré potestad sobre las naciones (se refiere a la Edad del Reino venidero):
27 Y las regirá con vara de hierro; y serán quebrantados como vaso de alfarero (se refiere al hecho de que los Santos de Dios en la Edad del Reino venidero bajo Cristo gobernarán las naciones, no permitirán que el mal prevalezca ni tenga la oportunidad de arraigarse): como también Yo he recibido de Mi Padre. (En el día de Su Venida participaremos en la Victoria de Su Poder y Gloria.)
28 Y le daré la Estrella de la Mañana. (La "Estrella Matutina" es el planeta resplandeciente [Venus], que es el más hermoso y apunta la mañana — el presagio del día. Indica que la Edad del Reino venidero será gloriosa sin comparación.)
29 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. (El Espíritu está diciendo que si deja a Cristo y la Cruz es cometer adulterio espiritual, lo que va a resultar en muerte espiritual.)
Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.
Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.
Hechos 10:
10 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
Salmo 66:
¡Aclamen alegres a Dios, habitantes de toda la tierra! Canten salmos a su glorioso *nombre; ¡ríndanle gloriosas alabanzas! Díganle a Dios: "¡Cuán imponentes son tus obras! que tus enemigos mismos se rinden ante ti. Toda la tierra se postra en tu presencia, y te cantan salmos; cantan salmos a tu nombre." Selah. ¡Vengan y vean las proezas de Dios, sus obras portentosas en nuestro favor! Convirtió el mar en tierra seca, y el pueblo cruzó el río a pie. ¡Regocijémonos en él! Con su poder gobierna eternamente; sus ojos vigilan a las naciones. ¡Que no se levanten contra él los rebeldes! Selah. Pueblos todos, bendigan a nuestro Dios, hagan oír la voz de su alabanza. Él ha protegido nuestra vida, ha evitado que resbalen nuestros pies. Tú, oh Dios, nos has puesto a prueba; nos has purificado como a la plata. Nos has hecho caer en una red; ¡pesada carga nos has echado a cuestas! Las caballerías nos han aplastado la cabeza; hemos pasado por el fuego y por el agua, pero al fin nos has dado un respiro. Me presentaré en tu templo con *holocaustos y cumpliré los votos que te hice, los votos de mis labios y mi boca que pronuncié en medio de mi angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, junto con el humo de ofrendas de carneros; te ofreceré toros y machos cabríos. Selah. Vengan ustedes, temerosos de Dios, escuchen, que voy a contarles todo lo que él ha hecho por mí. Clamé a él con mi boca; lo alabé con mi lengua. Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado; pero Dios sí me ha escuchado, ha atendido a la voz de mi plegaria. ¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi plegaria ni me negó su amor!
Proverbios 29:
El que es reacio a las reprensiones será destruido de repente y sin remedio. Cuando los justos prosperan, el pueblo se alegra; cuando los impíos gobiernan, el pueblo gime. El que ama la sabiduría alegra a su padre; el que frecuenta rameras derrocha su fortuna. Con justicia el rey da estabilidad al país; cuando lo abruma con tributos, lo destruye. El que adula a su prójimo le tiende una trampa. Al malvado lo atrapa su propia maldad, pero el justo puede cantar de alegría. El justo se ocupa de la causa del desvalido; el malvado ni sabe de qué se trata. Los insolentes conmocionan a la ciudad, pero los sabios apaciguan los ánimos. Cuando el sabio entabla pleito contra un necio, aunque se enoje o se ría, nada arreglará. Los asesinos aborrecen a los íntegros, y tratan de matar a los justos. El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla. Cuando un gobernante se deja llevar por mentiras, todos sus oficiales se corrompen. Algo en común tienen el pobre y el opresor: a los dos el Señor les ha dado la vista. El rey que juzga al pobre según la verdad afirma su trono para siempre. La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre. Cuando prospera el impío, prospera el pecado, pero los justos presenciarán su caída. Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; te dará muchas satisfacciones. Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley! No sólo con palabras se corrige al siervo; aunque entienda, no obedecerá. ¿Te has fijado en los que hablan sin pensar? ¡Más se puede esperar de un necio que de gente así! Quien consiente a su criado cuando éste es niño, al final habrá de lamentarlo. El hombre iracundo provoca peleas; el hombre violento multiplica sus crímenes. El altivo será humillado, pero el humilde será enaltecido. El cómplice del ladrón atenta contra sí mismo; aunque esté bajo juramento, no testificará. Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado. Muchos buscan el favor del gobernante, pero la sentencia del hombre la dicta el Señor. Los justos aborrecen a los malvados, y los malvados aborrecen a los justos.
El Libro de Apocalipsis Capítulo 2 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:
EL APOCALIPSIS DE SAN JUAN
CAPÍTULO 2
(96 d.C.)
ÉFESO
ESCRIBE al Ángel (Pastor) de la Iglesia en Éfeso (la Iglesia de Éfeso representa el período del tiempo Apostólico, que se concluyó alrededor del año 100 d.C.); El Que tiene las Siete Estrellas en Su Diestra (todos los Pastores pertenecen al Señor, si son ellos realmente del Señor), El Cual anda en medio de los Siete Candeleros de Oro, dice estas cosas (Cristo es la Cabeza de la Iglesia [Col. 1:18]);
2 Yo sé tus obras (fue repetido a todas las Siete Iglesias; insinúa conocimiento Divino), y tu trabajo y paciencia, y que tú no puedes soportar a los malos (que se han desviado de la Verdadera Doctrina): y has probado a los que se dicen ser Apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos (presenta la validez de la Doctrina de los Creyentes de Éfeso):
3 Y has sufrido (trazaron una dirección y no se desviaron de esa dirección), y has tenido paciencia (siguieron creyendo aunque la situación no marchaba bien), y has trabajado por Mi Nombre, y no has desfallecido. (Fueron diligentes en sus esfuerzos y no se dieron por vencidos.)
4 Pero tengo contra ti (algo anduvo mal, a pesar de su celo) que has dejado tu primer amor (no "has perdido" su primer amor, sino que "has dejado" su primer amor; se refiere a un desvío de la Cruz y es tan serio que conducirá la Iglesia a la ruina a menos que estuvieran próximos al Arrepentimiento).
5 Recuerda por tanto de dónde has caído (significa que cayeron de la Gracia, lo que significa que habían dejado de confiar en Cristo y en la Cruz [Gál. 5:4]), y arrepiéntete, y haz las primeras obras (volver a la Cruz); pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. (Cristo es la Fuente de la Luz, pero la Cruz es el medio. Deben volver a la Cruz, si no será quitada la Luz.)
6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaítas, los cuales Yo también aborrezco. (La palabra "Nicolaítas" significa "conquistadores laicos." Son Predicadores que explotan a la gente en vez de desarrollarlos espiritualmente, tal es la doctrina errónea. ¡El Señor odia esto y también nosotros debemos odiarlo!)
7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias (el Espíritu Santo dice que la Iglesia debe volver a la Cruz); al que venciere, daré a comer del Árbol de la Vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios. (El Cristiano es un vencedor sólo cuando pone su Fe exclusivamente en Cristo y en la Cruz, que le da libertad de acción al Espíritu Santo para obrar.)
ESMIRNA
8 Y escribe al Ángel de la Iglesia en Esmirna (se refiere a la Iglesia de los Mártires, el período que abarca es alrededor del año 100 d.C. hasta aproximadamente 300 d.C.); El Primero y Último (Cristo es el Principio de lo que se refiere al Creador, y el Fin de todo lo que se refiere a Su control total y completo), que fue muerto, y vivió (se refiere a la Cruz y la Resurrección), dice estas cosas:
9 Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico) (Esmirna era aparentemente pobre en lo externo, pero el Señor los proclamó ricos espiritualmente; la Iglesia en Laodicea afirmó ser rica, pero el Señor declaró que eran pobres) y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son (de este Versículo aprendemos que Dios no considera Judíos Verdaderos a aquéllos que rechazan a Cristo), mas son Sinagoga de Satanás. (El Señor considera Satánica la adoración de los Judíos que rechazan a Cristo.)
10 No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer: he aquí, el Diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados; y tendréis tribulación de diez días (se cree que representa las diez persecuciones principales que Roma lanzó contra la Iglesia de esa época, abarcó unos 200 años): sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida (muchos pagaron con sus vidas).
11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias (el Espíritu dice que, a veces, puede haber sufrimiento); el que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda (se refiere al Lago de Fuego [Apoc. 21:8]).
PÉRGAMO
12 Y escribe al Ángel (Pastor) de la Iglesia en Pérgamo (se conoce como la Iglesia Estatal, que colocó las bases preliminares al sistema Católico; su período abarcó aproximadamente del año 300 d.C. al 500 d.C.); El que tiene la espada aguda de dos filos (símbolo de la Palabra de Dios), dice estas cosas:
13 Yo sé tus obras, y dónde moras (espiritualmente), donde está el trono de Satanás (Satanás formaba parte de esta Iglesia): y retienes Mi Nombre, y no has negado Mi Fe (a pesar de la condición terrible de esta Iglesia, algunos se sujetaban firmes a Cristo y seguían mirando a la Cruz), aun en los días en que fue Antipas Mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. (Esta persecución se originó de adentro de la Iglesia.)
14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los Hijos de Israel, a comer de cosas Sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. (Esta Iglesia cometía adulterio espiritual, lo cual significa que ellos habían cambiado su Fe en la Cruz a otras cosas, y el dinero era la causa principal, lo que se refiere a la Iglesia Estatal.)
15 Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaítas, lo cual Yo aborrezco. (En Éfeso, fueron los "hechos de los Nicolaítas," y ahora es la "doctrina." Se refiere al Gobierno Eclesiástico y no bíblico, que explotaba mucho a la gente.)
16 Arrepiéntete (regresa a la Cruz); porque de otra manera vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de Mi Boca. (Corresponde a la Palabra de Dios, la parte que habla acerca del Juicio.)
17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias (el Espíritu dice que todo Gobierno Eclesiástico debe ser, sin falta, Bíblico); al que venciere, daré a comer del Maná escondido, y le daré una piedrecilla blanca, y en la piedrecilla un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. (Se refiere al hecho de que los Creyentes recibirán un nuevo nombre que armoniza con la renovación perfecta de nuestro ser.)
TIATIRA
18 Y escribe al Ángel de la Iglesia en Tiatira (llamada la "Iglesia Papal," que significa el principio del Catolicismo; comenzó alrededor del año 500 d.C. y continúa hasta el presente); Dice estas cosas el Hijo de Dios, que tiene Sus Ojos como llama de fuego, y Sus Pies semejantes al bronce fino (presenta a Cristo en función de Juicio, ya que Él se preocupa que la Iglesia se dedique en la adoración idólatra);
19 Yo he conocido tus obras, y amor, y servicio, y fe, y tu paciencia (algunos en esta Iglesia, por muy incorrecto que fuera, seguían amando al Señor; el Señor conocía quiénes eran), y que tus obras postreras son más que las primeras. (Se mencionan dos veces las "obras," la última en sentido negativo, lo cual significa que confiaban en ella en vez de Cristo y la Cruz.)
20 Mas tengo unas pocas cosas contra ti, porque permites aquella mujer Jezabel, que se dice ser Profetisa, enseñar, y engañar a Mis siervos, a fornicar, y a comer cosas Ofrecidas a los ídolos. (El Señor se refiere aquí a la fornicación y el adulterio espiritual, lo que significa que habían abandonado a Cristo y la Cruz por otras cosas [Rom. 7:1-4].)
21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido. (La Iglesia no prestaba atención al Mensaje, y, de hecho, continúa considerando hasta hoy día la "Salvación por obras," lo cual, por supuesto, es erróneo.)
22 He aquí, Yo la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación, si no se arrepintieren de sus obras. (La "cama" se refiere a los falsos maestros que enseñaban la Salvación por obras, lo cual resulta en adulterio espiritual. Nuevamente, se les advirtió a que se arrepintieran.)
23 Y mataré a sus hijos con muerte (se refiere a la muerte espiritual); y todas las Iglesias sabrán que Yo Soy El Que escudriño las mentes y los corazones (una búsqueda incesante y progresiva): y daré a cada uno de vosotros según sus obras. (Se puede saber concretamente donde está la Fe de una persona al mirar sus obras. Las obras verdaderas proclaman el Fruto del Espíritu.)
24 Pero Yo digo a vosotros, y a los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina (no se han sucumbido a la enseñanza de Jezebel), y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen (la enseñanza de "Jezebel" es "adulterio espiritual," lo cual es un desvío de la Cruz y es designado "profundidades de Satanás"); Yo no enviaré sobre vosotros otra carga (significa que su carga total era lo contrario de "la enseñanza de Jezebel," lo que era una gran responsabilidad en sí).
25 Empero la que tenéis, mantenedla (asido a la Cruz y no permita poner su Fe en otras cosas) hasta que Yo venga (el Arrebatamiento de la Iglesia).
26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado Mis Obras hasta el fin (es "Sus Obras," y no "nuestras obras"; puro y simple, es lo que Jesús hizo en la Cruz por nosotros), Yo le daré potestad sobre las naciones (se refiere a la Edad del Reino venidero):
27 Y las regirá con vara de hierro; y serán quebrantados como vaso de alfarero (se refiere al hecho de que los Santos de Dios en la Edad del Reino venidero bajo Cristo gobernarán las naciones, no permitirán que el mal prevalezca ni tenga la oportunidad de arraigarse): como también Yo he recibido de Mi Padre. (En el día de Su Venida participaremos en la Victoria de Su Poder y Gloria.)
28 Y le daré la Estrella de la Mañana. (La "Estrella Matutina" es el planeta resplandeciente [Venus], que es el más hermoso y apunta la mañana — el presagio del día. Indica que la Edad del Reino venidero será gloriosa sin comparación.)
29 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. (El Espíritu está diciendo que si deja a Cristo y la Cruz es cometer adulterio espiritual, lo que va a resultar en muerte espiritual.)
Primera Corintios Capítulo 13:
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
Hebreos 10:35-12:4
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, "el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado." Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: "Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac." Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.
Romanos 8:
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.
Labels: Biblia, Biblica de hoy, Buenas Nuevas, Creyente, Cristianismo, Cruz, Diaria, Dios, Iglesia, Jesucristo, Jesús, Lectura Biblica, Lectura Biblica Diaria, Lectura del día


0 Comments:
Post a Comment
Subscribe to Post Comments [Atom]
<< Home